martes, 22 de diciembre de 2009

Sur

Da igual que lo dijera mil veces, no tiene sentido ya. Si uno sube una montaña descalzo, a pesar del logro, las heridas son inevitables. Si uno escucha con delicadeza, descubrirá la poca sutileza de la razón, los falsos quiero y no puedo, el miedo, la ira, la astucia, también la alegría y la sinceridad, allí, en el fondo oscuro de las palabras.
Por poco que uno mire al sol, lo cierto es que siempre se acaba dolorido, normalmente por la imprudencia...justo abajo, donde los dárdos no puntúan, donde la mala educación o la falta de ella cree controlarlo todo, siempre se olvida que la gravedad nunca actúa de abajo arriba sino de arriba abajo y auque las rocas pesan y son duras, como todo en la vida, también se desprenden...


martes, 15 de diciembre de 2009

Orhoit Gutaz

El hombre, dicen, es un animal racional. No sé por qué no se haya dicho que es un animal afectivo o sentimental. Y acaso lo que de los demás animales le diferencia sea más el sentimiento que no la razón. Más veces he visto razonar a un gato que no reír o llorar. Acaso llore o ría por dentro, pero por dentro acaso también el cangrejo resuelva ecuaciones de segundo grado.
M. Unamuno. Del sentimiento Trágico de la vida.


Calumnias, difamas; pasa dentro, sin juez ni guardia. El hombre no racional, el hombre no valiente, tu que ahora eres mujer. Calumnias y ensucias mis verdaderas palabras, paranoica gritas y buscas ratas. Escúchame, calma y oxígeno, no escupas rabia que te abrasará con sus llamas. Un solo pensamiento cae y la culpa no está clara. Fracaso bebes, fracaso escuchas y por tanto, fracasas.

Calumnias, calumnias y engañas. ¿Dignidad? de eso, ni puta idea, no sabes nada. Escúchame, calma y oxígeno, rumiendo idioteces ensanchas tus canas. Un día te vi, bien lo sabes... algún día traspasarás la clave de tan buenas mamadas. Tropiezas con el saber, pero no sabes nada, repito... Calma. Curioso boomerang vendrá: rabia que lanzas... Pregunta al que te adora si también lo hará cuando pase tu campaña. Animal negro, artimaña.

Más que 24

Si aprieto bien los ojos y las manos sobre ellos los veo a todos. Cada uno en su sitio, con su gesto, con su abrazo y su reproche, su regalo y su lejanía. Si presiono bien sobre el pecho vuelve ese hormigueo que en cada punto de España de Inglaterra o Alemania suele rondarme si miro atrás. Esta noche, no cualquiera, solo esta, cuando me espera un baño que se calienta por horas y las nauseas me persiguen, los veo a todos, abrazo unos segundos que fueron mios y entonces, saludo a esa persona que mira por la ventana naranja y llega de nuevo tarde a la ansiada cena de nochebuena.


Frío

Es primavera
caen flores de hielo
por las aceras.
D. Illana

Frío, ya no tengo frío porque lo soy. ¿Roca o piedra me concedes?. Imagenes difusas recorren calles, mercados, paradas de metro y con ellas el cansancio y la muerte, las monedas y el alcohol. Son sucias, estorban, apestan y solo piden -eso dicen sobre las palomas-, pululan por las plazas buscando migajas...de pan, de atención, de turistas, de carteras. Llega el invierno y se esconden sin madriguera, se calientan sin calor, lamentan sin recuerdos. Frío, frío, vacío, hambriento, loco envuelto en palidez.

El frío despacito, en silencio, conquista articulaciones, se apropia de tu espalda y rompe, vértebra a vértebra las ganas. Impide la risa y la propiedad, un descanso, una tregua. Valiente y castigado se esconde en las pupilas y congela el futuro, el llanto, la dignidad, el dolor. No entiende de orgullo, por tanto, no les oyes.

Pero, ¿qué es frío?, ¿qué conoces de él por tus quejas?: ¿clavar a alguien con la mirada? ¿empequeñecer la duda, la rabia por la desgracia?, ¿ o tal vez las nieblinas vagabundas, demacradas, enrojecidas, vacías y solas que naufragan en lás dársenas, en las respuestas carentes de ilusión, en la decepción del que esperó encontrar tiempos pasados, la falacia de que el ser humano fue un día bueno? Frío, frío... tosen, estornudan, tiemblan con uñas negras, dedos de nicotina y país de alquitrán y tu -cuidado que les pisas- lamentas tener frío.

martes, 17 de noviembre de 2009

Desierto

Si es un sueño, ¿que mandas?
Podrido de noches, fumador de cielos
Implacables fuegos creas de tristes brasas
urnas cansadas, dardos y vicios
las penas existen y los fantasmas se pagan
culpa del tiempo, extraños mirlos
sombra de un ego que yace,
posibilidad del eco, del todo o nada.

Ci- même

La vida pasa a la deriva por el escaparate. En realidad, no hay nada que temer, porque todo está cortado pulcramente en lonchitas y envuelto en celofán … . En realidad, no hay nada que temer, porque todo está cortado pulcramente en lonchitas y envuelto en celofán … El hombre no es ni siquiera capaz de destruirse a sí mismo; de lo único que es capaz es de destruir a los demás. Henry Miller. Trópico de Capricornio.




Como lo diría...¿podría? Pues podría, muy bien podría haberte dicho la verdad y después clavar un palo en la tierra y lanzarte piedras con aquel tirachinas de tu abuelo. No, no te engañes porque aun no has contado demasiado ni suficiente asi que, más te valdría sentarte a escuchar un par de gilipoyeces y saltar de ira, pegar cuatro gritos y después hablarme como todo ser humano merece, tal vez un ser humano con una muela menos, si, pero ser humano a fin de cuentas. Me preguntas cuanto tiempo queda para que deje de hacer calor y sin embargo, ella te manda de vuelta a una exposición que rumba solo con el sonido de sus tacones horteras. Podrías, podrías haberme pedido el favor de frente y no haber nombrado la palabra favor cuando ambos sabemos que se trata de un negocio, ¿qué mejor negocio que el pedir favores a cambio de conseguir dinero por favores?

No se han cansado de escuchar tu cancion y ahora decides que lo tuyo no es la música sino el baile y, mira por donde que me tocas los huevos, a pesar de tu novia preciosa y de tu rollo. Dicen, dices, que te has declarado en estado de sitio y ahora decides volverte loco, tirarte pedos mirándonos a la cara y después, postrándote ante la limpiadora, le has pedido que folle contigo, que te sea infiel y que te humille periódicamente. Por supuesto que el tío de los periódicos es tu nuevo guía espiritual. Ayudar, dices, a los demás, demás que por cierto no han olvidado que sigues deviéndoles lo suyo y que acribillan cada noche a tu hermano con pastillas adulteradas amarillas. Pero no importa, dejemos que la piel se desgarre solita y parte por parte.

Podrías haberte subido a un tren o a un avión y haberle devuelto las gafas de naúfrago que en más de una ocasión se dejó en tu habitación, haberle engañado la noche de antes y dejado alguna buena esperanza en la funda de los cds con los cortos de los que tanto te había hablado. El mar está estupendo y El Carmen y alguna que otra peli alemana sobre rusia, pero claro, en lugar de mucho mar, mucho bloddy mary y mucho cuento podrías haberte cortado algún que otro trozo de tu lengua.

Podrías, podrías haber considerado la opción de no dejarte los rizos o de no haberle presentado tus vaqueros rosas para que se enamorara de tí, te pidiera quedaros el verano juntos y tu le escribieras una carta de tres personajes para decirle simplemente que no te importaba un cojón, ni siquiera dos, solo uno. En más de una ocasión se quedó dormida observando unos agujeros sospechosos en tus innumerables camisetas de propaganda blancas pero, no veía el mundo a través de ellas. Un día al asomarse a uno de esos agujeros siniestros, un enano cabezón le dijo que se largase o en su defecto que pagase el precio por tu narcisimo. Podrías habier sido simplemente feliz o enano o jorobado o digno, pero simplemente eras.

Podrías, simplemente podrías haber dejado de mirar a la derecha y fijarte que alguien te abrazaba desde la izquierda, que la lengua de lo desconocido siempre moja más que la que ha sido desgastada y por supuesto podrías bien haber utilizado un fijador bajo los vaqueros desteñidos borrachos de coños insulsos incapaces de pronunciar las consonantes completas de una palabra que casi nunca acaba en vocal ni con la puta boca abierta. Podrías simplemente haber buscado en el diccionario una palabra como digno o digna o como valentía y aprender que redactar no es suficiente para afrontar el hoy y el mañana.

Es hipotético,digamos querer tal vez respetar, saludos y gracias por la visita, como cierre ya saben: las cosas hipotéticas del pasado, después nunca pueden transformarse debido a su improbabilidad o irrealidad o simplemente porque no se le da la gana.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Klappe




Clak, clak, clak visceral. No me importa que sea mudo, consecutivo o de sustitución, me da igual y entonces también me daba. Existen sonidos púa, bailes que al que odia la danza jamás se le olvidan. Números que cambian de letra, rollos que empiezan y acaban, palabras y anillos que viajan, rompen, beben, sueñan a veces ríen, snifan y en ocasiones se suben a grúas y tal vez llaman a la vida “una noria”.

Clak, clak, clak…Siempre llama a casas sin dirección postal. Y consigue el ansiado resultado de despertar al destinatario con una sonrisa. Le muestra rapidísimo nombres que jamás le enseñaron. “Prestad atención hablando lo mínimo y observando lo máximo, obligado es desterrar la queja” tras esto, ¿quién es el que eras? Actúa con cintas de colores, carreras, cables, miedos, objetivos, filtros y de algún que otro moon-walker. No calla, mejor se canta y no siempre lo hace para recordarte que ese pick up ha de ser al revés. Pasan rápidos los escalones, lentos los nocturnos, rápidos los almuerzos, lenta la tensión, rápido el sol en el tejado, lentos los errores, rápida la suerte.

Hubiera querido entonces, y tal vez de modo irreal ahora, otra altura, otra cartilla, otro bolsillo, otra ciudad. No, nos dicen que elegimos pero, las elecciones no son nuestras, ellas nos buscan y no avisan. Un día te apuntan en un callejón a pleno día y no escapas más. Lástima que esa elección congénita sea tozuda y lástima que viva aplastada en la mayoría de sus mil vidas.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Falsa Lampedusa

- ¿Cómo?- dijo el señor Brul.
-Con él la cosa no ha funcionado -dijo Wolf-. No hemos dicho más que tonterías.
-Pero ¿y después?- preguntó el Señor Brul-. Se lo ha contado todo a sí mismo, ¿no?, Es lo esencial.
-¿Ah?- dijo Wolf-. Si, bueno. De todas formas, es un número que se podía haber eliminado del plan. Es completamente hueco, no tiene sustancia.
-Esa es la razón- dijo el señor Brul- por lo que le he pedido que fuera a verle a él primero. Para liquidar lo antes posible una cosa que carece por completo de importancia.
-Es cierto, no tiene la menor importancia -dijo Wolf-. Nunca me preocupó (...).
LA HIERBA ROJA. BORIS VIAN



Tal vez tenía rizos y hasta lengua aunque se que era sorda. Muchas veces pasaba a su lado preguntándome hasta que punto era capaz de girar su mirada motivada por el instinto o por una falsa intuición. Y lo peor, por cuanto tiempo sería capaz de mantener una continua contradicción a todos mis argumentos, sin tener si quiera argumentos propios. La conocí bien joven y ya se sabe que el ciego es siempre el rey en el país de los sordos y por tanto, bastaba con dejarnos a todos ciegos y sordos para poder movernos dentro de sus recomendados brazos, despejando para si las pequeñas y grandes amenazas. Bastaba solamente con oir un ring o descubrir una carta jamas recibida para sospechar de sus buenas intenciones, pero tal vez la urgencia de aquella misión era la misma: no tener demasiadas buenas intenciones.

Expectante de una realidad que siempre arroja sus fauces, inspeccioné un poco en el iris de sus ojos mientras mentía y descubrí que sus reacciones no podrían bajo ningún concepto ir a mejor sino, más bien, todo lo contrario. Guardé entonces mis buenos modales, mi paciencia y mi corazón en el armario de los que lo merecen y tras mucho divagar opté, simplemente, por sacar aquellas armas que solo unos cuantos guardamos bajo el hipotálamo.


domingo, 1 de noviembre de 2009

Revêil

Hinchado como un globo recuperó un día la capacidad para volar. Notó como sus extremidades se elevaban y su estómago ejercía una presión indescriptible en su tronco. Intentó avisar a sus vecinos pues no tenía familia, pero solo salían bocanadas de aire de su gaganta, mudo quedó colocado en horizontal cerca del techo de su antigua casa. Asustado por su nueva situación, apenas escuchó que alguien abría la puerta principal. Se trataba de Ángela, una mujer entrada en años que acudía a limpiarle una vez por semana. Intentó balancearse, mover sus brazos y empujar hacia la cama donde la noche anterior descansaba y sin embargo, nada. Todo había cambiado de color a su alrededor, nada era rojo o negro, blanco o marrón, todo era gris y a veces sepia, como las fotos antiguas que conservaba en el trastero. Además, todo era deforme y desenfocado, una extraña nieblina rodeaba cada uno de los objetos. Por más que intentaba desplazarse o pegar patadas, no podía mover ni un solo dedo, se veía a si mismo inmóvil, sin peso, sin ayuda. Deseaba que Ángela entrara y le ayudara a bajar pero no podía llamarla ni lanzar nada que pudiera hacerla entrar en el dormitorio.

Al cabo de unas horas, aprendió repentinamente a moverse de un lado a otro de la habitación siempre en horizontal e incluso dio varios golpes a la pared con su cabeza para ver si así alguien se decidía a entrar por si las moscas. No se sentía cansado, ni dolorido, ni molesto, simplemente no se sentía. Deseaba gritar y llorar como los niños, patalear y ponerse recto, pero no había forma. Ni siquiera sabía el tiempo que llevaba así y menos, el tiempo que le quedaba. Decidió que si contaba el número de bultos de gotelé de la pared el tiempo se le pasaría más rápido y la desesperación no se apropiaría de él, así que empezó a inventarse formas que componía la pintura del techo, utilizo los recuerdos para no ceder ante la ansiedad e incluso comenzó a darle forma aun posible relato sobre su situación. Oyó incluso a los vecinos pequeños de arriba jugar y después merendar un chocolate caliente. Se imaginaba el chocolate espeso e humeante, pero no sentía hambre ni tampoco sed y hacía horas que no entraba nada en su estómago.

Cuando había llevado el repaso de los mejores momentos de su vida a la adolescencia, Ángela entró a la habitación y empezó a nombrarlo, primero asustada, luego gritando, luego histérica. Intentó avisarla, llamar su antención, hacerle ver que estaba arriba, pero ella salió disparada de la habitación sin apenas percibir que estaba situado justo encima de su cabeza. De repente, su cuello aprendió a girar y vió desde su perspectiva su escritorio y sus mil papeles desordenados, posteriormente, hizo esfuerzos por girar el tronco y viendo que era inútil se imagino como sería girar el tronco y colocarse bocabajo por lo que sin darse cuenta, su tronco se colocó en dicha posición. Viendo que imaginando podía lograr lo que quería, su siguiente propósito fue ir bajando progresivamente en dirección a la cama, después un poco más, un poco más, un poco más. Se dió cuenta que ya era tarde, sería más de medio dia. Apenas colocado encima de su cama, descubrió que un bulto permanecía bajo las sábanas. Intentó mover la colcha y las sábanas y los cojines de colores que amontonaba en el lado derecho, no podía. Volvió a utilizar sus sueños, su mente, su deseo y consiguió alterar el orden de la ropa de cama. Su sorpresa, era más elevada que la altura de su cuerpo. Nunca hasta entonces, había sentido miedo igual, tormento igual, vacío igual. Deseo profundamente ser uno solo, ser uno con aquel bulto, poder mover brazos y piernas, despertarse y abrazar a aquella pobre mujer que había huido despavorida aparentemente sin razón alguna.

Tras el llanto inexistente, deseó caer, deseó entrar, deseó ser él, deseó despertar con sus ojos y pensar que simplemente aquello no había ocurrido, que había sido un mal sueño o casi una pesadilla y que no tenía sentido sino más bien habría sido el efecto de una mala película de la tele.
Cuando apenas tenía esperanza alguna, cayó golpeando el colchón de su propia cama y rebotando como un bloque de madera sobre una colchoneta. Abrió los ojos, estaba en su propio cuerpo aunque este no respondía. Dió varias órdenes a su cerebro para mover brazos y piernas, incluso ojos y era absurdo, quiso gritar y lo hizo pero no emitía de nuevo sonido alguno. Se veía en medio de la habitación con la mesa del escritorio ahora delante de sus pies, la luz del sol rozándole por la derecha, la puerta de su habitación abierta a la izquierda y ropas tiradas por el suelo. Cerró simbólicamente los ojos y cuando fundido por el sueño fue derrotado, escuchó una puerta que se abría violentamente y unos pasos agitados dentro de su casa. Noto que alguien le tocaba y abrió los ojos.

-Señor Boyle!!, señor Boyle...

Abrió los ojos y agarró a Ángela que lo miraba estupefacta, consiguió apoyarse y sentarme en el borde de la cama. No supo que decir, ni que explicar. Una vez en la cocina, preparó una cafetera nueva bien cargada y se tomó una taza de café, a lo que había renunciado años atrás, luego se puso otra, y luego otra, y otra...No dejó de hacerlo nunca.El sueño no lo inmovilizaría jamás...



jueves, 29 de octubre de 2009

Lección para algún poeta

Yo poeta decadente,
español del siglo veinte,
que los toros he elogiado,
y cantado
las golfas y el aguardiente...,
y la noche de Madrid,
y los rincones impuros,
y los vicios más oscuros
de estos bisnietos del Cid:
de tanta canallería
harto estar un poco debo;
ya estoy malo, y ya no bebo
lo que han dicho que bebía.

Porque ya
una cosa es la poesía
y otra cosa lo que está
grabado en el alma mía...

Grabado, lugar común.
Alma, palabra gastada. Mía...
No sabemos nada.
Todo es conforme y según.
Manuel Machado.



-No soy superticioso-, me dijo masticando el último trozo de pollo.
-Nunca he creido en las historias de miedicas. No, tampoco me he fijado nunca en el número de cacas que he pisado, o en el número de escaleras abiertas que he atravesado y por supuesto, mi mala suerte siempre ha durado más de siete años. Estas cosas simplemente son planas-.

-Sin embargo, si existe algo capaz de tocarme los huevos y de acojonarme a la vez, es un par de asquerosos zapatos sucios-, me aclaró. -Nunca me fio de la gente con zapatos sucios. No hablamos de zapatos caros o baratos, rotos o de tacón, basta que estén sucios. La cuestión es muy clara, (eso me enseñó mi abuelo), si alguien no presta atención a su pies es porque no se fija en el camino que recorre, ergo si nunca descansa, es que nunca se para a reflexionar. Precisión e inseguridad tienen su claro espejo en los zapatos que llevamos o arrastramos, que acompasamos o con los que golpeamos. Cuidate de aquellos mugrientos porque posiblemente hayan ido y vuelto hasta decidir, por motivos cojoneros, pararse a tu lado. Y esto, quita esa cara de tonto, es importante que lo recuerdes, joven piojoso-.

Por mi parte, no hubo pretensión de replica. Escupió pequeños trozos de una de las alitas, sorbió las últimas gotas de su preferido vino barato y se dispuso a brindar por mi nuevo empleo con agua...



miércoles, 21 de octubre de 2009

Walheim


Todos los maestros y doctores convienen en que los niños no saben por qué quieren lo que quieren; pero por más que para mi sea una verdad inconcusa, nadie consiente en creer que los hombres, como los niños, caminan a tientas sobre la tierra, ignorando de dónde vienen y adónde van, y no actúan en pos de verdaderos fines, y como los niños, se dejan gobernar con juguetes, confites y azotes (...).
Werther. Goethe.


Lo llamó, lo cogió, lo agarró por el cuello y esperó paciente que su frente estallara. Poco pudo hacer con la saliva o con las manos dispersas que revoloteaban confusas. No había preparado ni el discurso, ni la ropa, ni habia hecho compra alguna; tampoco había dormido, no tenía sentido. Sintió que la pared se tornaba amarilla y de repente, un líquido caliente corría ya entre sus piernas. Mientras su cuerpo se deslizaba hacia abajo enrojecido, furioso, vencido, quedó su mirada fija en una foto, un alma. Sus pupilas dilatadas, su lengua atrapada, su recuerdo, sus recuerdos...

domingo, 18 de octubre de 2009

Big mouth strikes again...

Cuando los disparates se disparan
uno puede llegar a ser jinete
o adúltero o suicida o copiloto
o académico o santo contraespía.
<>. M. Benedetti.


¡Bárbaros!, ¡Bárbaros!, ¡Estúpidos ingratos que amenazáis con puños lo que teméis en sueños!

Un cuarto de hora, media, dos horas. No podría afirmar el tiempo que quedé extasiado con esa figura picasiana quejica que escupía críticas sin ritmo alguno por una simple cuestión de celos. Empecé a contar los dirham que llevaba en el bolsillo sin hacer demasiado caso a su opinión sobre la cultura y encendí una barita de incienso necesaria para que sus sugerencias no olieran a pescado podrido. Tardé solo cuestión de días en comprobar, que de algún modo, seguía estando poseida por el rencor ancestral. No se callaba. Se reía como el que intenta disimular una abundancia de gases en su organismo. Entraba y salía del salón queriendo complacerse así misma ora peinada, ora fumando, ora echando pestes sobre el jefe, ora maldicendo el hecho de no tener un coche de empresa. Pero era inútil, hablarle lógicamente era como plantearle a un insecto que debe crecer.

Desde que me mudé a aquel sitio tenía la sensación que la gente temía al cambio como el que huye de una medusa en el mediterráneo. Quiere sentir el mar pero desde la perspectiva en la que nada le pique. Quiere bañarse sin sentir demasiado las olas, quiere sumergirse e ignorar que existen algas muertas y algas que producen reacciones en la dermis. Y aquella presencia espía y negativa, como el sol a los folios a través de un cristal, me dejó claro que no debía fiarme de seres adulterados por la frustración. Tenía ciento cincuenta dirhams, algo así como 15 euros en mi mano y quería gastármelo todo, todo, absolutamente todo con tal de respirar un buen silencio en un buen desayuno. No podía sin embargo, perpetrar la huida sin soltarle algún:" ahora vuelvo" con la mayor de las amabilidades que una persona paciente es capaz de expresar a un ser que, se debate entre omitir el saludo de buenos días o soltar un rebuzno para avisar de su presencia desganada.

A mi vuelta, tras bordear la mezquita de Mulai Ismail y comprar un pequeño joyero damasquinado para enviar a Lydia, recapacité intentando encontrar un punto de encuentro con aquella presencia desarraigada, (decía que había nacido en Francia pero confesaba odiar el país con todas sus fuerzas) estúpida e inexacta que rondaba mi mesa de despacho en mi ausencia, sin entender muy bien por qué rompía, tachaba o escribía extraños datos que luego era incapaz de descifrarme. Teníamos que concretar la fecha de embarque según nos había encargado el vicepresidente, preparar las facturas, aplicar los incoterms oportunos, llamar a los propietarios, cancelar reservas y disuadir a otros porteadores sin apenas tiempo y allí permanecía ella, mezclando papeles; éscupiendo lo mal que le trataba la vida a pesar de su gran talento y determinación; y hablando con su novio cada cinco minutos por el teléfono de la empresa. El exito de la tarea era algo digno de ser boicoteado; las pautas correctas -según le escuché decir un día- eran las ideas absurdas de un niñato que creía saberlo todo y al que por supuesto, pensaba "comerse con patatas" o en el tahine.




lunes, 12 de octubre de 2009

Senza Flash

Sin llama, sin noches de insomnio, sin ardor,
sin lágrimas, sin grandes pasiones, sin convencimiento.
Viviremos así: senza flash.

A. Zagajewski


Perdónelos si fueron bruscos, pero aprendieron tarde el arte de escuchar, crecieron simplemente con la pretensión de hacer bien su trabajo y dormir ocho horas al día. No hablan y, cuando lo hacen, uno siente que hubiera sido mejor no despertar al oso. Lo suyo son las mercancías: saludos y sonrisas responden a un mero mecanismo comercial y no dilatan los tiempos de espera ni dan paso a preguntarles, o a que ellos pregunten por algo personal. No son malos chavales, sepa usted que llevan tiempo descargando botellas y recogiendo cajas sin más descanso que el saludo de algún viejo conocido. Pero no son doctos en casi nada y más bien rudos en casi todo. A mi mujer le preocupan estos modos pues, desde niños, intentamos apuntarlos a cursos de canto, solfeo; incluso al fútbol, pero no había forma de que se interesaran por algo que no fueran nuestras órdenes o mandatos. Planos en travesuras, carecían desde bien pequeños de iniciativa hasta para quejarse y, así, ha seguido hasta hoy. Eso no ha cambiado. Quisimos lo mejor, de veras que lo quisimos... A sus cuarenta años, viven en casa sin mediar palabra, resuelven su vida como relojes y ni siquiera sabemos que piensan al llevarse el café hirviendo a la boca. Cuando comenzó nuestra sospecha, algunos amigos pensaron que eran border, ambos, pero nada, ni con informes pudo darse una respuesta a este extraño modo de vida.

Hace tiempo, su único amigo el Doctor Carrara mantuvo una importante conversación con ellos y salió agotado de nuestra casa, entrevimos cierta impotencia en su rostro y no escuchamos ninguna réplica en tres horas. Ni siquiera la tele logra sacarlos de su escondite. Pasan los días en el camión, vuelven, se acuestan y sólo nos queda el desencanto de haber sido los peores padres del mundo.


El explorador polar

Todos los perros devorados. En el diario
no queda una hoja en blanco. La foto de la esposa
se cubre de palabras a modo de rosario,
clavado en su mejilla el lunar de una fecha dudosa.
Le sigue la foto de la hermana. Tampoco la respeta:
¡se trata de la latitud alcanzada! Y, cada vez
más negra, por la cadera trepa la gangrena
como la media de una corista de varietés.
J. Brodsky


-¿Pero no lo has entendido?, cuesta creer que lo hayas visto igual que yo.
-No puedo asegurar que realmente lo haya hecho si me preguntan, asi que, siempre es mejor pensar que no lo he visto.
-¿ Y entonces, que esperas que pase, a quién crees que vas a engañar cuando te pidan ayuda y mires hacia el suelo como un gusano?
-No tengo motivos para decir nada, no tengo motivos para explicar algo que no he visto y sin embargo tú, pretendendes firmar basándote en qué. No se habla a medias, no se juzga a medias y tu no vas a declarar a medias.
-¿A medias?...
- Si, a medias. No viste lo suficiente en el callejón, ni oiste lo suficiente, no llegamos al inicio de todo y no sabemos cuál fue el verdadero móvil de la historia, ¿ o crees que tienes datos sufucientes para juzgar cuando a penas eramos capaces de vernos los cordones de los zapatos?, ¿Quién eres tú para declarar oyendo la última frase y dándoles un sentido figurado a todo aquello?
-Perdona Isaak, pero todos los insultos tenían nombre de mujer y allí alguien llevaba tacones.
-Si, y todas las ostias las recibió un enclenque con nombre de hombre, ¿qué coño prentendes?

domingo, 4 de octubre de 2009

No-time




Quedarme todo el día en casa esperando una llamada es algo que odio con todo el alma. Si estoy sola, me da la sensación de que voy pudriéndome y deshaciéndome, hasta convertirme en un líquido verdoso que es absorbido por la tierra. De mí sólo sobrevive la ropa. Ésta es la sensación que tengo cuando me quedo todo el día en casa esperando una llamada.
H. Murakami


Podrías haberlo explicado y no romper el vaso con tanta ira. Podríamos haberte hecho entender que no quedaban demasiadas alternativas o podriamos simplemente habernos callado la puta boca, pero, casi nadie acierta movido por la urgencia. En cualquier caso, si alguno de nosotros te hubieramos mencionado el tema de la oferta, o del traslado o del cambio de domicilio te hubieramos enfurecido hasta tirarnos platos, libros y cualquier cosa de las que sueles amontonar en tu recibidor. Pero no te hablamos de contratos, ni ofertas ni litigios. Hablamos de hospital. Entonces, es claro que las palabras son una mera antesala de grandes destrozos. Cuando uno pierde la conciencia, recuerda a ráfagas momentos que había censurado de su vida o simplemente momentos que habían pasado desapercibidos. Para cuando quisimos controlarte estabas ya con los ojos vueltos, tirando espuma como un loco e intentando no darte de bruces contra la cristalera nueva.

Es cierto, quiénes eramos nosotros para llevarte unos churros fríos, hablarte del día tan bueno que hacía y recordarte a posteriori que tenías que decidir pronto si los matasanos partían a cachitos lo que te quedaba de ella, o la mantenían postrada por puro amor a la obra contemplativa. No, la espera en un autobus, o en tren a un funeral, no era lo mismo, ni desde luego la espera en correos, la carnicería o en la ducha de la piscina. Con gesto duro y sin ningún reparo, repartiste sordidos cortes de manga para todos y nos entreabriste la puerta de la basura para recordarnos lo que era el tiempo a tu edad, es decir, algo cojonudo cuando tardan una hora en servirte tu chuleta de cordero, mientras pagas con pensión de viejo y te encuentras de bruces con que tu familia espía ciertas transferencias bancarias de tu cuenta sin permiso alguno.

lunes, 28 de septiembre de 2009


Pues es obvio que llueve y que la cabeza parece separse del cuerpo. He dormido mucho más que tú y con las tostadas y el spotify he recordado trozos de porqué, en algunas casas en las que me he hospedado apenas entra la luz y el contrato laboral no tiene hora límite para dejarte ir a casa o a tomar unas cañas en el Chambao o el Cubo. Aguntar, aguantar...Aguantar mientras seas joven y no te quemen las prisas, los inventarios falsos de los caseros, las dudas sobre tu esfuerzo y el puto ruido del metro. Tú dices que donde está escrito lo justo o lo injusto y que la justicia en el fondo es una patraña para atarnos al día a día, y yo y Paula e Ines te miramos con un pincho de la sidrería vasca comiendo y callando con nuestro buenos modales.
A pesar de eso, soñamos, usamos internet y vagamos con risas intentando agarrar un taxi o viendo algún partido de fútbol con abonos cedidos. Nos reimos con los lios entre trabajadores y ejercitamos los pensamientos positivos escapando del aburrimiento entre lingotazos de brandy y flores de Bach. Por cierto, todas tendremos un día el síndrome de Diógenes y alguien con quién compartirlo, lo que ya no se es si será a los ochenta años...



lunes, 21 de septiembre de 2009

Kopf




Si es cierto si. Un día cogí un autobús y comencé a moverme sobre ruedas de más de un metro. Atrás quedaban señales que decían hasta la vista o hasta pronto, o hasta noviembre. Había ruido... como de extrañas emisoras de radio. Crecí en oblicuo como algunas respuestas, comprendí la geografía en un ir y venir de estaciones y también asumí acentos. Un día me resbalé por la ventanilla de emergencia y ya no quise crecer más. Quedé tumbada al sol herida y panza arriba, me arrastré por la arena de agosto y al beber agua me descubrió una sombra, ¿te ayudo?, me dijo, pero entonces, aún no había aprendido a negociar.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Ride baby ride



Resultó que no había nacido de un huevo ni de una planta sino de una rueda, creció entre tornillos y equilibrando platos. Se hizo hueco en una caja con un limitado conocimiento del lenguaje humano. Se curtió con montañas y escasa agua y sobrevivió, por suerte, a rotondas malditas. No aprendió pragmática sensorial pero, un día abrió los ojos y adoptó forma humana en un podium. El único defecto y no suyo: habérsele prohibido participar en un país cercano...probablemente allí, hubiera pegado otro estirón en lo más alto.

Hoy su día...



jueves, 10 de septiembre de 2009

Let's say

Digamos que me gusta, le gusta, nos gusta desperezarnos en medio de la siesta y notar que el sol entra fuerte por la izquierda oyendo un sonido como si dijeramos de las olas. Digamos que nos gusta asustar a los niños que no saben correr preguntándoles porque sonríen sin motivo. Digamos que no he entendido porque los macarrones nunca se comen con cuchara, ni porque el desayuno con tostadas tuyo me encanta. Aunque tu siempre dices que le pongo demasiada azúcar y mermelada y tal vez ganas...Y una ola me inunda de arena el trozo de orilla que alguien pintó de verde con viento y no le veo la gracia a que quieran denunciar a los que no incumplen y por miedo, se encabriten seres de verde que cumplen con su deber cuando se deber les sale de la bragueta.

Digamos, supongamos que me gusta, nos gusta, le gusta la lluvia...eso es muy curioso porque llegué a este mundo, tal vez llegamos, o llegues como tirando de una cadena cayendome, nos a él, el agua de flash dance en cada punto relevante de esta vida con alma antigua y nadie, como si se dijera, nos había anteriormente conocido, tal vez si, mojados e ineptos, pero en otras aguas.
Digámoslo alto, no sabemos nada de suciedad y hablamos constantemente de ella, aguantamos menos cada año y juzgamos, juzgan, juzgo, más cada día. Pero es curioso porque no dicen demasiado cuando se equivocan, ni cuando pretenden esconder el yogur más rico al fondo del frigo, ni cuando se han olvidado de perdonar. Digamos que hemos aprendido a mirar por la ventana de reojo sin observar la luz, ni las nubes, ni la montaña, ni las cacas de perro que ellos, ella, alguien pretende recoger o plantarlas para dejar las huellas de los que no miran y apenas saben decir que existen. Porque siempre existe una ventana, aunque no la toques, la tienes y miras con ella y eres, somos, son, soy incapaz de hacerla añicos.

Let's say que tienes, tengo un vecino que observa cuando se toma el café como paso las horas buscandolos, o a ti, o más bien tocándome las narices o fumándome un cigarro o enfadándome con el banco santander y yo le saco la lengua y lo insulto y desaparece hasta que me aburro y lo llamo por teléfono y de repente, hemos sido mejores amigos por milésimas. Digamos que él es ella y que no existe.

He de decir que me,le gusta el silencio cuando estoy tumbada boca abajo y tengo/tiene frío y tienen, tenenos ganas de cambiar la tienda de campaña de sitio, como si la teletransportase a otra época donde ya he pasado el examen de mañana, ha conseguido un nuevo trabajo y crecen seres sensibles por debajo de la puerta que hacen morir las facturas y crecer las ensaladillas rusas y ellos solo necesitan irse solos, correr, volver y que les pongas buenos alimentos que todo el mundo, sin intercambios produce, regala y come.

Digamos que quieren cortarle la incredulidad y abrazarme y yo no se o lo intentamos pero no nos ven y no se guian con las manos, ni con el oido, solo con la vista y nos, atravesamos, atraviesan queriendo enseñarnos y como solo vemos, no oimos que están regalándote mil cruceros y noches de hotel y te importa, les importa no uno sino mil bledos. Pero bueno, entonces alguien lee poesia y se va de acampada y viene diciendo que su destino está en un juego que casi nadie entiende y entonces sólo habla borracho pero de vez en cuando aprende a vivir o deja señales en un aparato extraño que aun no comprenden, comprendemos, o debería yo comprenderlo. Pero es feliz y digamos que eso es lo que cuenta.

El olor de la nueva crema, mascarilla o suavizante, con la moca que sobra de la tarta de café, los cojines fríos cuando hace calor y a alguien le duelen los juanetes y los tobillos están enrojecidos, un buen vaso de zumo cerca de San Esteban cuando son nervios los que le avisan que todo es extraño y lleva número de intervención y de repente, yo le pregunto ¿y tu qué sabes? y ya no decimos nada...

sábado, 5 de septiembre de 2009

Madrid- Getafe

Sin ser las doce podría haber roto tres, pero solo estampó una. Golpe seco, frío, hizo desaprecer en fracción de segundos una copa con olor a wiskie. Llegó justo quince minutos antes de que cerrara el dueño y sacando su paquete de tabaco arrugado, pidió la copa que reservaba para ocasiones. Lo bueno y lo peor tienen siempre su propio rito de celebración. Tenía una deuda pendiente con la vida y no era fácil pagarle las facturas a fin de mes, menos cuando la deuda tiene que ver con dos piernas de muñeco y una pequeña cabeza con más piojos que dientes. No había manera de despreciarla porque solo lo veía a él: enegrecido, diminuto, chupando cualquier cosa que caía en sus delgaditos dedos. Carretera a pleno sol, aburrido del recorrido de un trabajo inexistente, la justicia es para él la palabra idónea para materializar la impotencia. Creía que nada estaba decidido. Ahora cree solo en las cosas que toca. En un día la alegría es como un vaso, tiene una forma y al siguiente segundo, puede ser solo miguitas en un bar cutre . Especialmente, si un niñato, cinturón trenzados y mocasines, le despierta gritando que mueva su furgoneta porque obstaculiza la entrada de su mercedes en el garage.

domingo, 30 de agosto de 2009

Perdedoras



(...) y el siguiente recuerdo es que estoy sobre una mesa,
todos se han marchado: el más valiente
bajo los focos, amenazante, tumbándome a golpes....
y después un tipo asqueroso de pie, fumado un puro:


"Chico, tu no sabes pelear", me dijo.
y yo me levanté y le lancé de un golpe por encima
de una silla (...).

El perdedor. Bukowski.



Un día de repente me desperté pensando en ella, pensando en su risa y en su habitación desordenada. Creía que la había perdido por culpa de un alquiler y unos cuantos gramos de coca, y pensé en buscarla y abofetearla para después sin pausa meterla en la ducha y dejarla llorando con la vana esperanza de que recapacitara. Fui para la cocina a prepararme el café cortado a golpes de insomnio y leche de la más barata, y en la montaña de vasos y platos mugrientos, encontré la clave de que su pelo ya no fuera tan largo, ni tan rubio y de que en vez de fiesta quisiera solo esconderse de nosotros, los que rodeados por sus cajas vivíamos deseando encontrarla en la Gran Vía. Tragué el café hirviendo y no quemaba, ni dolía, se quedaba ahí recordándome que necesitaba de nosotros mucho más de lo que era capaz de decir entre pacharanes y cervecicas. Sólo una vez, recién despertada de su eterna siesta, me confesó que estaba cansada y necesitaba curarse esa fiebre que la estaba dejando en los puros huesos. No recuerdo que se equivocara mucho aquellos días. Me dio las gracias y me pidió que no la olvidara. Y no lo hice... cómo hacerlo cuando se pierde y vuelve llorando; miente y vuelve con el tirano; miente y llora, y no sabe cómo decir que no; y llora, y escupe odio de sus propias manos, y después lanza miradas vacías y sabemos que nadie está a salvo. Después, en el balcón del sexto piso con un malboro light recién encendido, pies en la barandilla, observé al tendedero viejo que quedaba a mi izquierda...ahora doblado y rumiento, sin sus trapos no era lo mismo. Es cierto, la habría encerrado y probablemente dicho mil cosas para enfurecerla, al menos, hasta que hubiera dejado de llamar por teléfono para preguntarme solamente, las paradas del metro entre garito y garito.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Lady Bird, lady bird

Muertos. Estaban muertos. Nadie calculó que aún estando a la sombra se encontraban en un lugar cerrado, con ventanas blindadas y sin pizca de aire que rozara sus pequeñas plumas. Serían las dos de la tarde de un septiembre agonizante, cuando una venta se convertía en parada obligatoria antes de continuar con el largo camino. Pocas cosas dignas en aquel viaje, a excepción de unas cajas pequeñas y marrones de madera a las que había ido vigilando durante el trayecto. Sin embargo, un pequeño descuido, un instinto sin saciar y zas!, cuatro pequeños cuellecillos amarillos colgando de un puño. Todo era extraño y pegajoso, recubierto de algunas melodias de coplas y de almohadas ocupando la parte trasera de un renault 5. No pudo volver a mirar la piscina de toboganes multicolores de la misma manera, ni admitir que aquel lugar tenía un buen postre...

domingo, 9 de agosto de 2009

Tierra de nadie






Existen personas que nunca tuvieron la suerte de una familia; de igual manera, existen lugares que carecerán del respaldo de una, si bien, fervientes explotadores aparecerán cada verano con bulldozers y ladrillos para cargarse los pocos recodos que les queden de sanación. Así es el triste destino de un lugar llamado La-Manga. Hija adoptiva de San Javier y Cartagena, carecerá año tras año de un ayuntamiento merecido y propio que la libere de la explotación intensiva de ambos municipios. Se verá obligada eternamente a una custodia compartida en la que realmente ninguno de los ayuntamientos se responsabiliza lo suficiente en su preservación natural y en su justo acondicionamiento sostenible, todo lo contrario, construyamos pues cargándonos las salinas, cargándonos las encañizadas, dejando caer poco a poco el puente de la risa y comiéndole cada vez más terreno al mar, un mar que un dia de estos nos mandará a la mierda.


Hace tiempo, los niños cogiamos berberechos y canaillas simplemente con meter la mano en el agua y sin esforzarnos demasiado, ahora nada de nada. Hubo que crear piscifactorías para la lubina porque de poco la hacemos desaparecer del Mar Menor. Para cúmulo de desgracias, la mayoría de los bañistas tenemos que ir esquivando, nada mas meternos en el agua, es decir estando en la misma orilla, al cúmulo de barcos que no respetan los metros mínimos de distancia donde deben estar situados los dichosos mamotretos, añadiéndole el riesgo de comernos un ancla, clávarnola (porque la mayoría no le ponen boyas de señalización), o tropezarnos con ellas. Eso por no nombrar el riesgo de morir atropellados por uno de estos nuevos yupies agilipiyados, o de intoxicarnos con la gasolina o de tener reacciones cutáneas por toda la mierda que tiran al mar no solo los barcos, sino también los que están encima (bolsas de plástico, bricks, cigarros y todo el material que se les ocurre). Y esto les prometo que pueden comprobarlo todos y cada uno de los fines de semana.

¿Para eso queremos mantener a La-Manga sin ayuntamiento propio? ¿para explotarla y explotarla, cargarnos su patrimonio natural hasta asfixiarla y no hacer absolutamente nada por ella? ya quedan muy pocos sitios de este precioso lugar donde se pueda bucear como antaño, pocos en los que no te comas toda la mierda de la gasolina de los barcos estando a dos pasos de la orilla, pero creo que como murcianos deberíamos empezar a hacer algo ante esta relación asquerosamente parasitaria. Sino, paséense por el final de La-Manga y comprueben ustedes mismo el maravilloso estado de conservación de las playas, el suelo, el alumbrado, las papeleras, la limpieza y sobre todo la cantidad de Guarda Costas y Guardias Civiles que pasan todos los domingos a poner multas a todos los horteras que piensan que aquella playa es un puto puerto deportivo.

No señor, tenemos una suerte enorme que como en la mayoría de los casos, no se suele valorar hasta que vienen los de fuera y nos lo dicen, o hasta que es tarde porque, ya lo hemos perdido...

sábado, 8 de agosto de 2009

Los ángeles nunca fueron parientes

Algunos fueron peces y tardaron tiempo en aprender a nadar; otros fueron leones y tardaron tiempo en aprender a ser líderes. Otros fuimos peces, sapos, enanos y de repente números.

Por lo que estaban diciendo, deduje que alguien más había sido expulsado de aquel empleo. Una chica más de las que trabajaba como cajera había sido puesta en la calle por "ladrona". Entrecomillo lo de ladrona porque aún hoy siguen sin haber pruebas, ni nadie ha visto aun las cámaras de videovigilancia, pero en teoría, venía siendo la quinta o la sexta ladrona que trabajaba en la tienda en menos de dos años. Las anteriores habían sido echadas del empleo por el mismo motivo y comenzaban a haber rumores de que en la caja seguía faltando dinero. Los duendecillos de aquel negocio eran, no cabe duda, unos verdaderos hijosdeputa porque de lo contrario, qué conseguían con tanto puteo a las pobres empleadas?
Sin embargo, y desgraciadamente, se me ocurren varios motivos por los que los duendecillos han querido y son tan inteligentes mangando ciertas cantidades de dinero:
Number1: estamos en crisis, ahora se oye menos porque también estamos de vacaciones pero seguimos estando en crisis.
Number2: despedir a alguien sin motivos es caro (o eso dicen algunos empresarios tocapelotas, aunque la vida diaria está mucho, mucho más cara).
Number3: seguramente las chicas ya tenían unos finiquitos considerables y siempre es mejor manchar la imagen ajena que la propia. Si tenemos que ensuciar la reputación de alguien, preferiblemente que sea la de la empleada y no la del dueñ@ del negocio.
Number4: en los sitios grandes estas historias pasan a cholón, pero es difícil que la gente se entere. En los pequeños, hay que ser un poco imbécil a la hora de utilizar la misma excusa para tirar a la gente a la calle.

Algunos fueron ciempies y creyeron avanzar más rápido por la vida; otros parásitos aprovechándose de la existencia de otras especies, otros gatos con sus deseables siete vidas, para sobrevivir a los envistes. Otros, fuimos buhos y seguimos observando sin decir nada.

viernes, 7 de agosto de 2009

Quién dijo miedo

No culpaba al padre, no compadecía a la madre, no se torturaba con remordimientos de conciencia (...)
Cuentos Imprescindibles. A. Chéjov



Tragó tanta agua que tuvo tiempo hasta de descubrir que tenía sabor. Abrió los ojos, nervioso, enfurecido, irritado y lleno de arena por todo el cuerpo. Mientras todos en la orilla lo miraban, no pudo más que escupir y escupir, arrancarle un trozo de camiseta al pobre socorrista que intentaba reanimarle y pegar una patada al castillo que unos niños acababan de terminar hacía apenas media hora. !Mierda, mierda! así había sido aquella absurda determinación: una enorme y maloliente mierda que había estado apunto de cambiarle la vida o la muerte. Estaba de vacaciones al borde del estrés y buscando a toda costa desaparecer del descanso, de la familia, de la playa, del calorro y de los putos domingueros, mientras miles de barcos osaban lanzar el ancla en la boca de los bañistas con música de lo más cani. Ni melocotones ni patatas, ni crema nivea, ni mosquitos cojoneros eran su ideal de vacaciones y allí estaba, como una croqueta mirando a su alrededor angustiado con la idea de que la familia a veces también pudiera matarlo en cualquier momento.

miércoles, 8 de julio de 2009

Piscináticas

Dícese de aquellas lunáticas que sueñan con moreno playa viviendo en el interior del altiplano. Aquellas que no les importa ni la edad, ni la enfermedad cardiovascular, ni la capacidad de nado, ni los problemas con los padres, ni la capacidad de resolución ante piscinas olímpicas y niños a punto del colapso.
Dícese de suicidas con calor que pretenden hacer de una responsabilidad una diversión para enseñarla por la noche junto al tanga al novio de turno, mientras algún alumno de una escuela traga agua innecesariamente, se tropieza innecesariamente, se abre la cabeza innecesariamente o se ahoga mientras se autopropulsan el cáncer con aceite bronceador y novel del malo.
No, no me da la gana y estoy en mi derecho. No quiero ser piscinática ni sufrir por padres ni niños, tengo un límite en mi manía por ponerme morena y un límite en mi método por educar en las escuelas de verano. Claro que lo que yo pretendo es educar, no siempre es lo que otros intentan cada verano...

viernes, 3 de julio de 2009

Uncoloured

Le obligó a batir alas, batir alas, batir alas y lanzó su mochila desde un vigésimo-segundo piso mientras yo almorzaba en la azotea mi cebolla con piel diaria.
Batir alas, batir alas, y saltar... no es lo mismo, los escuché con sus rígidas corbatas exclamar acristalados en la oficina de la décima planta.
Abrí mi quinto de cerveza y esperé mientras la humedad y el calor quemaba poco a poco la piel blanquecina de un cautivo sin dinero que arrojar a los cristales de los taxis.
Batir palmas, batir palmas, batir palmas, explotó una nube contra un cemento humeante y Billie Jean sonaba en el drugstore de la 48...

miércoles, 24 de junio de 2009

Espuma

Callas y sufres, no te comprenden
¡Oh santo espíritu! Agostándote callas,
¡Pues vanamente entre los bárbaros
buscas al rayo del sol los tuyos,
las almas grandes, tiernas, que nadie halló!
Mas huye el tiempo. Empero canto mortal verá
el día, ¡oh Diotima! que en pos de los dioses
y en pos de los héroes te nombre su igual.
F. Hölderlin



He pedido poco y poco he masticado:
marea silenciosa, miro y me quemo.
la lluvia que no moja cicatriza: ingenuidad,
que no la vida.
¡Gritos explotad, rasgarle los nervios!
He pedido poco y aun no me he calmado:
sirenas con tímpanos rotos,
gallos borrachos en noches de tormenta,
me acurruco en el nido y aun me disculpas.
Triste, triste...
... tu miedo en mí es triste.


P.J.H

martes, 23 de junio de 2009

Me pide Lorena

Me pidió Lorena que hiciera al menos un writing, que cerrara los ojos y viajara, que pensara que cualquier calle podria ser Mount Pleasant o Hardman Street o Cooperas's Hill. Me pide ella que que suba a una bici y que recorra el tiempo veloz, all together dirección St John's Market, que coma en algún lugar que un día fue desconocido y cuyo ático era una antiguo almacén de muebles viejos, que me siente en los rojos sofás de The Fact y recuerde American Splendor con un tal Ryan que vivía con arquitectos underground en Kensington Road. Me pide que observe el hueco del submarino amarillo y en su lugar los obreros en las escaleras, colocados perfectamente para una foto social de la nueva ciudad de la cultura inglesa, más española que nunca. Me pide que visite el Hannas' irreconocible donde ya no están las lonas y las estufas de carbón, ya no tocan los rastafaris autobuseros con los que hablaba francés, desapareció el sitio de mi desafortunado enamoramiento de un estúpido Damian Rice con ciertas pintas de más o de menos. Me pide ella que abra la Crypta y que nos sentemos en silencio para guardar, bajo la piel, un sitio donde aprendimos a vivir sin ellas, sin nuestras grandmothers y que paseemos por St James y el cementerio para convivir con nuestros propios fantasmas.



Le pido yo a ella que me informe y me guíe sobre budismo y que me diga cuál es el truco de la paciencia mientras observamos a pelusita sentarse y huir entre el olor a incienso y a ultraviolet. Le pido yo a ella que no se olvide de esa sonrisa que recuerda que somos lo que eramos cuando nos acercamos a los Docks. Le pido yo a ella que baile en Lagos aún sin ganas y recuerde las medias pintas y pintas últimas que alguna que otra pedia once and again, almost every friday, con escayola en mano y con piercings que ya no conservamos. Le pido que Oxford street no cambie y que me regalen más chocolatinas con próximos capuccinos en The Font. Pido que no nos olvidemos de decir las cosas buenas y malas que aprendimos en algunas de las comidas con proteinas de mas o de menos, con alcohol, sin ninguna duda, de más. Le pido a ella que no suba los impuestos del T.hughes y que no claudique en su idea de convencerme para que entienda "al otro". Le pido a Lorena que deje lugar al criquet y a su fan incondicional en su misma habitación y en su vida; que escuche que la necesitamos siempre como nos necesitamos, sin tener tiempo para pedirlo, aquellas que salian " a darlo todo". Pido que cuando el lila de la casa antigua se mezcle con la Crepe Rit, tome alitas gratis en el KFC gracias a una fotógrafa estupenda, y vaya de nuevo con mi carnet de socia a la Cavern, bailemos Hey Jude sin miedo a que la mochila a cuestas sea más grande que nuestro tamaño, nuestro bolsillo, nuestra empresa o nuestra familia.
En realidad Lorena nunca pide nada aunque siempre conserva algo: "sabeís chicas que siempre os llevo aquí"...supongo que se refiere a nuestra particular piscina de hígado.


domingo, 21 de junio de 2009

Peregrinación

Clavando el iris irritado en movimiento,
escuchando un silencio que no llega,
-Vuela como un látigo, como serpiente-,
pregunta antes de sentarse a mi lado.
Me giro, sonrío sabiéndome sola,
cojo su mano en el vacío y aprieto.
En la arena, derretidos, yo pregunto:
las palabras duermen y archivo el verde.
Siento la brisa y lo agarro,
me pregunto que hace con el recuerdo,
lo miro desierto y responde en espuma,
-ahora un puño deja escapar la arena-,
siento su abrazo y por fin la entierro.







Se llamaba Laura y columpiaba sus pies al ritmo de una canción de la tele, posiblemente japonesa. Llegué de sorpresa, cansada, sudorosa, con la muleta en la mano y decidí sentarme un rato a la sombra para reponer fuerzas mientras me acordaba de los rayos láser del rehabilitador y de toda su familia al conjunto.

De repente Laura, hasta entonces sin nombre, adivirtió con tono de madre a sus dos compañeros que no se fueran solos para casa que tendrían problemas, mientras refunfuñaba por el retraso, -parece ser habitual-, de su madre y sacaba algunos cuadernos a medio pintar de una mochila azul y rosa. -Adiós Laura!!!, le dijeron estos...Después, giró la cabeza y se me quedó mirando interrogante antes de atreverse a preguntarme por mi pierna:

-Te duele?-, preguntó señalando directamente a mi cicatriz.
Yo, que acababa de encenderme un cigarro para acabar de resecarme la garganta entre tanto calor y cansancio, expulsé el aire mientras pensaba si tenía ganas de iniciar una conversación con un ser de la etapa del y por qué o próxima.
-No, no demasiado, pero estoy cansada-, al final caí..., es tan potente como la atracción hacia las patatas fritas después de un disgusto.
-Yo también estoy cansada y dentro de poco, estaré cansada, enfadada y con hambre-, fue su respuesta.
Aquellas palabras iban acompañadas de una gesticulación impensable para su edad. Guardé silencio expectante.
-Siempre me hace lo mismo, espérame cuando salgas del cole, me dice, pero para qué, si siempre llega tarde y me aburro y me quedo igual de sola que si tuviera que cruzar calles e irme, a pesar de los hombres extraños y de la gente rara. No me deja hacer nada y no haciendo nada, no aprendo nada, solo a esperar, a esperar que ella quiera hacer algo y entonces me habrá enseñado que mientras los demás andan y cruzan calles y tienen riesgos pero llegan a sus casas, yo la espero, me enfado, me aburro y tengo mucha más hambre que los demás-.

Aquello me hizo girarme por completo para mirarla de frente extrañada. No se correspondía aquella voz con esa niña morena de pelo liso y vestido verde que me miraba con cierta ira como si no hubiera acabado de expulsar su enfado. Intenté decir algo, adulto? poniéndome del lado de la madre sin saber siquiera por qué:

-Hombre, Laura, eso tu madre te lo dice por tu bien, porque piensa que es menos peligroso para ti y se preocupa y bueno...ya sabes como son los padres...
-Si, ya se como son los padres de los demás, los mios son diferentes-. Los mios tienen miedo: tienen miedo de que me caiga, de que un hombre me lleve y me de chucherias que no sean buenas, tienen miedo de que me pille un coche o de que me hable o se me acerque un inmigrante, tienen miedo de que me engañen, de que me ponga mala...siempre tienen miedo. Y yo no tengo miedo, pero acabaré teniéndolo porque no puedo hacer nada, a parte de esperar que me recojan en este banco.
-Tal vez, deberías intentar poco a poco que confíen en ti, que te dejan salir a comprar pequeñas cosas los fines de semana, que te puedas volver a casa acompañada con alguna vecina, o la madre de algun amigo, se trata de negociar, tu tienes armas... Fumaba mientras incómoda delante de la pequeña.

-¿Negociar??esa palabra me gusta, a eso quiere dedicarse un primo mio, a los "negocios" de eso hablan mucho los mayores como tu...
-¡¡¡¿¿¿¿¿Como yo??!!!!!!, como yo????!!!!....De repente recordé que ya no entraba en los descuentos de entrada para estudiantes, ni en los albergues con descuento para menores de 26 y ya no contaban en la mayoría de los museos franceses como jovenes con descuento...sin embargo, estaba manteniendo una conversación coherente con una niña de primaria que hablaba con mas cordura que muchos hombres/mujeres de negocio... Ahora si que me dolía y no era la pierna, era otra cicatriz, "los mayores como yo"...lanzó ingenua esas palabras rebotándome a una realidad en la que pretendía aconsejar a una niña indignada en un banco de vuelta a casa. Decidí marcharme aturdida, despedirme de aquella Chihiro española con argumentos de vieja.

-Bueno Laura, un placer conocerte, he de irme pero seguro que no tardarán en recogerte no te preocupes-.
-Lo mismo digo, un placer. Si, si yo espero, como siempre....

Aquellos ojos saltones y negros se despidieron de mi con una mirada fuerte y segura mientras yo me preguntaba que especimenes estaban llegando a día de hoy a nuestro mundo...Los niños son niños, pero no son gilipoyas. Laura sabía seguro mucho más de los que sus padres imaginan y posiblemente mas que yo y que los "mayores como yo" agggg, me duele....la cicatriz.

jueves, 18 de junio de 2009

On the doole

Es la manera de girar, sin duda. La manera de mirar espectantes como se lanza o como serpentea la cuerda cuando el brazo avanza y retrocede en forma de zigzag. Si tienen la punta más larga y afilada reciben un nombre más masculino, sin embargo, sin son más rechonchas y con punta más reducida se conocen siempre como peonzas.
"Hace demasiado calor", dice todo el mundo y alguien me puso en algunas de estas malditas redes a la que ya somos mas de miles de millones de adictos como el tabaco. No se si mis abuelos alguna vez tuvieron cierta razón y se que en muchas ocasiones dejaron de tenerla, ahora solo se que no me quedan abuelos, cinco nada menos tuve, pero no me quedan ya abuelos. Arrepentirse, dudar, preguntarle a los muertos o dejar de tenerlos en cuenta suele ser cotidiano, como lo es llevarlos en el bolsillo, en una joya o en el bolígrafo del bolso. El caso es que es cierto que hace calor, y es cierto que alguno de ellos me enseño a tirar los zompos y a girar en el día a día, tal vez, quiero decir..., como las peonzas.
Eso es lo que pretendemos ser a veces, espléndidas peonzas que mantienen el tipo en movimiento paseando por las calles, preocupándonos por los papeles que hemos de mandar, el dinero que ingresan en la cuenta del banco, las notas que aparecen extrañas en algunos tablones, las sorpresas que ansiamos y pocas veces recibimos...; pero todo movimiento necesita impulso y retroceso, descanso y esfuerzo, brillo y caida y seguir tirando sin ser un juego, ¿o por qué no?, sintiendo que lo es porque las cuerdas a veces, también saben tomar el pelo. No me gustan las listas, ni las colas, ni los examinadores inertes, no me gusta la espera, me encantan los colores que al girar se transforman en miles y en brillo, y uno se pierde concentrado mirándolos.
Me encanta ganar veinteduros o diez duros cuando compito con mis primos porque aun hoy soy una peonza que de vez en cuando piensa en duros y en juegos, echando de menos a sus primos, y en agualimones con abuelos y garrotes.
No pienso renegar a mirar pisos y tropezarme con las baldosas, o a quedarme pensando en historias de viejos extraños con el riesgo de que algún kinki me atropelle. Si joder, claro que hace calor, claro que aun sigo buscando mi hueco como miles de españoles, y claro que estoy hasta las narices de que no se aumenten los impuestos a los que viven en una constante marbella, pero no estoy dispuesta a dejar de oler a montaditos a las nueve de la noche, ni a abandonar a aquellos que cuando no he llorado han sabido ver que me escocían, como mínimo, los ojos.

miércoles, 3 de junio de 2009

30

Nacer y olvidar son dos cosas a las que nadie nos enseña,
estoy segura de que la primera no tendré la suerte de perfeccionarla. En cuanto a la segunda,
dependerá, casi siempre, de un trabajo constante en la balanza y de aquellos gramos que preferimos se lleven ciertas lágrimas.
Nacer y olvidar a veces es lo mismo. Para nacer de nuevo no queda otra que aprender a olvidar...

lunes, 18 de mayo de 2009

Despedida de M. Benedetti y tb mia...

Hasta Mañana

Voy a cerrar los ojos en voz baja
voy a meterme a tientas en el sueño.
En este instante el odio no trabaja

para la muerte, que es su pobre dueño
la voluntad suspende su latido
y yo me siento lejos, tan pequeño

que a Dios invoco, pero no le pido
nada, con tal de compartir apenas
este universo que hemos conseguido

por malas y a veces por las buenas.
¿Por qué el mundo soñado no es el mismo
que este mundo de muerte a manos llenas?

Mi pesadilla es siempre el optimismo:
me duermo débil, sueño que soy fuerte,
pero el futuro aguarda. Es un abismo.

No me digan cuando me despierte.
Se nos ha ido el más grande, sin duda para mi el maestro...y como el decía es hora de hacer una PAUSA...

viernes, 15 de mayo de 2009

Nadadores

He aprendido a nadar en seco. Resulta más ventajoso que hacerlo en el agua. No hay temor a hundirse pues uno ya está en el fondo, y por la misma razón se está ahogando de antemano. También se evita que tengan que pescarnos a la luz de un farol o en la claridad deslumbrante de un hermoso día. Por último, la ausencia de agua evitará que nos hinchemos (...).

VIRGILIO PIÑERA


No sabría decir cuando, pero lo vi. Se desplazaba lento como todo aquel que se acerca al borde por complacer. Se quitó sus pequeñas chanclas y la toalla y miró alrededor esperando encontrar alguna cara conocida. No era un niño cualquiera, era un niño de barro. Dejó a un lado la silla verde donde estaba su mochila e hizo cola para la ducha como el resto de diminutos seres amorfos que gimoteaban y reían en la fila. Todo era extraño bajo la humedad y una voz les gritaba desde el otro lado obligándoles a cumplir sus órdenes. Bien poco le importaba la tolla nueva o el comienzo de las vacaciones porque ni los corchos, ni las burbujas, ni los gritos del instructor conseguían calmar la ira hacia esa cosa cambiante que le devolvía una estructura picasiana de si mismo. Bajo las escaleras fijándose poco a poco en la descomposición de sus facciones y una vez dentro, echó un vistazo al reloj de la pared que lo mantendría encerrado, desesperado, luchando por no deshacerse durante 50 minutos al menos.


... To be continued...

jueves, 14 de mayo de 2009

Ya no quiero jugar

Sobre la mesa marrón oscura lo destapó: dos funciones de teatro, un concierto, dos viajes al extranjero, un diario para dos casi terminado, un viaje a la costa, otro al interior, dos a la capital. Unos cuantos poemas sin sentido o ya carentes de él. Un piso sin agua caliente, sin calefacción y sin amor. Una ciudad o dos o tres lluviosas, un himno a lo absurdo y un perro...Encontró entonces dos o tres lágrimas y algunas carcajadas, encontro sonrisas y fotos y agravios. Encontró noche extraña en albergue, noche más fría en barrio por habitar. Encontro catálogos de fotocasa e inmobiliaras viejas, encontró sales de baño y algunas cenas, coches sin lunas y noches sin ella. Y cuestas... cuestas de llantos, de cariño, cuestas de soledad, cuestas de sueños, cuestas de errores.


Las cosas sin vida siempre guardaban el alma, solo que esta era entonces errónea ¿o no?

(...) Juguemos a un juego:
Yo me acercaré sigilosa a tus entrañas,
Y estaré cuando lo comprendas.
Después lo verterás sobre la inexperiencia
y evitaremos aranceles.
Juguemos a un juego:
Cuando repliegue mis alas ante el bloqueo y caiga en llanto,
crearás un diccionario para mudos,
aprenderás los signos de los inmóviles.

Juguemos a un juego:
Cuando no pueda si quiera hablarte,
crearás cuentos y flores de papel.
Aprenderé a cambio a dibujarte para hablarte sin voz.

Juguemos a un juego:
Cuando te agobies, buscaré espacios abiertos para el mejor de los conciertos,
te invitaré de viaje quizás hasta el sol.

Juguemos a un juego:
Cuando descubras el pasado, leerás entre líneas el presente
y no nombrarás el nombre del futuro en vano.
Reduciré mi velocidad nerviosa,
puede que... hasta equilibrar nuestros pasos (...)
P.d: para mi nunca fue un juego...




miércoles, 13 de mayo de 2009

Pasillo 3º I

Recuerdo que la primera vez que vino a visitarme yo tenía cuatro años e inventaba todas las mentiras posibles sobre mis padres y enfermedades para que alguien me hiciera caso. Vivía entonces en un pasillo largo, largo, con algunos huecos a los lados que parecían habitaciones y el mío, mi pequeño hueco compartido tenía sillas de mimbre y estaba justo al final del pasillo, justo al lado contrario de la puerta principal. No era nadie. Pero estaba siempre allí al acostarme. No me gustaba oirlo llamar, siempre sabía que era él. De repente, abría los ojos y me encontraba en camisón en el extremo opuesto a sus gritos. Cuadrado, enorme, con un solo ojo, oscuro...amenazaba siempre con alcanzarme para contarme algo, para atraparme y yo corría y corría, y metía la cabeza bajo las sábanas, haciéndome un círculo con las rodillas en mi barbilla. Lo sentía justo detrás, o volando encima de mi, -pasillo adelante- intentando atraparme, y yo sudaba y sudaba tapándome con fuerza, con tal de no descubrir a aquel bicho ni un solo trozo de mi piel.




No lo soportaba. Sonaban las nueve y un nudo en el estómago me hacía llorar poniéndome el pijama. Paso rápido, me pondrían los ganchos para no destaparme para aparecer al día siguiente sin ellos y con sábanas totalmente movidas. Pero, Él seguiría llamando al timbre con su ojo blanco, negro y enorme, seguiría cambiando su voz y seguiría intentando cogerme con ese eco tenebroso cuando yo amenazaba con asomarme al baño azul sin ventana. Baño azul o mi segundo hueco: el de las princesitas con miles de peines y ganchitos de Don algodón para el pelo. Tenía nombre de mujer, pero ella era él.




Empecé a enfermar, a no dormir bien, mejor dicho, a no dormir apenas, o a dormir con miedo porque al menor descuido aparecía allí volando sobre mi, pidiéndome ayuda asustándome. Y yo...yo... No le entendía, nunca hablaba bien, nunca hablaba claro y el dibujo de un ojo se transformaba siempre en una figura negra cambiante, siempre en movimiento, siempre con formas difusas que se acercaban y alejaban y me hacían llorar y llorar, hasta que acudía alguien.




Corría al entrar y salir de mi casa durante el día, sin detenerme apenas estando despierta, ni siquiera, sabiendo que alguien me protegía caminando detrás. Recuerdo que en la salita a veces, veía la imagen de mi abuela viendo la tele mientras mis padres no llegaban de alguna desafortunada reunión con desafortunados políticos. Recuerdo verla con sus manos cruzadas, amenazándome con azotes sino me volvía a meter en la cama antes de que llegaran. Lo curioso es que prefería y quería sus azotes, o quedarme tumbada escondida detrás del sofá, antes que ser castigada con dormirme para seguir huyendo aterrorizada en sueños.




¿Sueño?, el sueño a veces es cruel cuando tienes cinco años y sin saber porque te encuentras sola. Es cruel cuando de día sientes el mismo miedo que de noche al salir por el vaso de agua, y apenas se te ocurre girar la cabeza o mirar de reojo hacia esa línea recta. Es cruel cuando te llama un tambor de detergente y te persigue en pesadillas, amenazándote con un solo ojo porque necesita tu ayuda y a ti solo te causa miedo, miedo, miedo...




Aún hoy cuando paso por la placeta y observo mi primer piso cerrado del tercero, recuerdo sus habitaciones, las palabras que dejé escritas en el yeso de algunas de sus paredes con la intención de volver años después y encontrar retazos de mis ocho años de allí. Recuerdo las calcamonias de los diminutos pegadas en las paredes de la sala de juegos. La terraza desde donde oía la verbena del jardín, donde nos bañábamos en la piscina de plástico con mis vecinos, mis amigos y los amigos de mis vecinos. Sin embargo, miro al balcón y de camino al jardín lo recuerdo.




¿Sueño?, El sueño aún hoy a veces me da miedo. Puede que ahora vuelva a soñar con el mismo tambor que me perseguía en Abreu a los cinco años. ..Pasillo...la vida en este momento también tiene huecos a los lados y sigue siendo para mi un extraño pasillo.


Todavía

Sin pasos, sin sangre, sin risa... Todavía, mi canción favorita pasen los años que pasen...


martes, 12 de mayo de 2009

Duelo

Por el coraje.
te mostraré mi rabioso corazón.
te pisaré loco de furia (…)
te mataré con mi hijo en la mano (…)
te voy a matar/derrota.
nunca me faltará un rostro amado para matarte otra vez.
vivo o muerto/un rostro amado.
Juan Gelman
De luto o circunstancia, sin ser el momento de abrir los ojos o de cerrar el corazón, en este punto somos y vivimos amargos o ácidos con puños atravesados y con raices engreídas. No es momento de coger barca y lanzarse a la mar, tampoco de sanar sin saberse desgraciado, este es mi negro, mi vano insulto, mi fuero vertical de pasos rotos.
De duelo sin guante, sin final a boces, sin final. De espumas aberrantes o aviones sin salida, de rabia contagiada y desaparecida en lo absurdo. Aplauso, te aplaudo maestro, ahora nada volverá a convertirse en palabra. Y mientras caen fusiladas ciertas sílabas y mis brazos carecen de fuerza, veo imagenes horrendas de mis deseos. Mastico la crudeza de saberme lagarto sin cola, escupiendo... escupiendo a la ciega y estúpida noche que me invitó a creerte.Pero me rio...Porque aún así crueldad..., no tendrás la suerte de destruirme, ni siquiera de tocar un ápice del futuro que me espera.

domingo, 10 de mayo de 2009

viernes, 8 de mayo de 2009

Camaleón

Diplomáticamente heridos:
-sumisos los primeros, dolidos los segundos-
caemos sobre la alfombra del tiempo:
repugnantes reproches, valientes zancadas,
Apenas queda hueco para la causa.
Lacrimosamente ciegos:
-airosos los primeros, desconcertados los segundos-
carroñeras hadas en el desconcierto:
Acunando errores para ganarse el alma,
duendes mudos quieren ser también ciegos,
Error ignorar que la vida no es calma.
Y en el áspero lado del hoy:
rompemos sonrisas con dárdos
fatigamos oidos con discursos mitad ciertos,
revolviendo la fortaleza que nos creamos,
gritando al suelo plano, plano...
tal vez un día lo tuve claro.

Víctimas y/o verdugos?

He vuelto a pararme en la biografía de Sylvia y siguen sin cuadrarme muchas cosas, ¿por qué cuando más ganas tenía de vivir desapareció? ¿Por qué Lazarus no renació y se ahogó en el gas de un pastel o de un pan?La víctima fue sin embargo, el verdugo de Ted, ejem.

Así son las cosas, las víctimas han ser verdugos y los verdugos resultan víctimas. Sin embargo, la vida no es "un valle de lágrimas" en el que soportamos lo que nos viene como buenos penitentes, la vida la gestionamos nosotros. Los triunfos son tan culpa nuestra como los fracasos porque los proyectamos en cada pensamiento, en cada brote de energía. Podemos elegir ir de víctimas o verdugos, o aprender de la vida para que nada sea después más de lo mismo y por tanto, no ser tan poco nosotros, con cada año más, más de lo mismo.


En un bar adonde nunca fuimos
senté nuestro recuerdo
yo jamás entré allí
no bebí su humedad
no escribí su silencio
No creo que lo hayas visto siquiera
sólo me pareció un buen lugar
-marrón y sombrío-
para dejar el no recuerdo
de un no amor.
Cuando paso por allí
Trato de no pensarte.
GISELA GALIMI

jueves, 7 de mayo de 2009

To its nerves

Nerves, nerves? Si.... Los nervios me preocupan porque en cualquier momento pueden ponerse a aullar y a pegar saltos, a lanzarse hacia la puerta de cristal o a despertar al vecindario entero; A llorar que son ignorados y heridos, abandonados y profundamente decepcionados. Maltratados por la falta de caríño o por la sobreprotección de algún embustero. Nerves, nerves! No...Escuché lo importante de la buena convivencia y de las mejores maneras para respirar y asentí. Pero evidentemente, a nadie le gusta salir a pasos cortos y silenciosos, manipulando su calma con meditación de no menos de una hora ¿o si?. Los nervios me asustan porque no se ven pero traspasan casas, pisos, escaleras, están siempre ahí: en el reloj, en las neuronas, en los vecinos. Están ahí justo donde queda un rayito de luz y al menor desconcierto, suena graves, fuertes, vengativos y no cesan hasta hora y media después para volver al ataque al mínimo error.

Nervios de pirula, nervios aun sin dueño.

martes, 5 de mayo de 2009

Pensé...dejémoslo pues...

Pensé que pegábamos y !zas! al suelo. Solo recuerdo que pasó la bici y que yo pensaba...y !zas! las piedrecitas, se diría que inertes e inofensivas, del mini-carril bici me han castigado por mis malos pensamientos. Solo unos segundos de mi mente al golpe, un gran culatazo. No un culatazo cualquiera, !no!, porque yo cuando me caigo también se caerme a lo grande y sin elegancia alguna, en mitad del Campus tal como deseamos.No me ha dado mucho tiempo a decir nada más a excepción de un Sheisse!!!! mal dicho y escrito y un mecaguento" dirigiéndome cojeando al banco de la paciencia.
Mientras esperaba el bus, he escrutinado las pequeñas marcas que las reaccionaria gravilla ha dejado en mi pequeña mano ahora enrojecida. No he podido evitarlo, me estaba descojonando de manera estruendosa y de repente, era perfecto. La caída, mi culo, mi mano, eran perfectos porque yo me sentía bien, alegremente bien.
Pensé que pegábamos y !zas!...un buen patinazo como burla y metáfora. Desde abajo, desde el real y doloroso suelo, mirando mis piernas abiertas y mi vestido como las muñecas que sentábamos de pequeñas y cuyas piernas estaban rígidas, he empezado reir con las carcajadas chillonas de cuando no teniamos verguenza o teníamos menos. Partiéndome el....., valga la redundancia, mis partes nobles de nuevo. Inmediatamente, una chica que se había cruzado conmigo en el sendero de la mala-suerte verde, ha vuelto sobre sus pasos para preguntarme cómo estaba.-Pues ridícula creo y algo dolorida, he dicho, pero sorprendentemente feliz. Aunque esto último seguramente no lo haya oido, porque no se si he llegado a pronunciarlo y ella, ya había emprendido su camino.
Bonito, creo. Incluso derruidos y desencajados, encontramos manos desconocidas dispuestas a preguntarnos como estamos, si necesitamos ayuda cuando ya no podemos caer más bajo, literalmente. Cuando no esperamos nada de nadie, frustrados por decepciones antiguas. Pero es precisamente desde el suelo, el hoyo, la decepción donde es necesario descojonarse de todo y de todos para poder salir con la lección bien aprendida: pensar menos y mirar más lo que tenemos delante.
Jejeje...Pensé que pegábamos...si, casi tanto como mi vestido y la arenilla que ahora arrastra, sin embargo, si me pega la risa (de vuelta en casa), si me pega confiar y me pega pensar que puedo pegarme cualquier otro culatazo a mi manera cuando me plazca, ya sea físico o sentimental, pero cuando yo decida y no porque me empujen. Pero me pega, !qué le vamos a hacer! porque siempre he sabido levantarme con mucho estilo.

Poema de primaria

He andado, he resbalado,
He bostezado, he subido a trenes y volado.
He nadado, he remado,
Me he quemado y fatigado
He reido, he planeado y de repente, se ha esfumado.
He fumado, me he mosqueado, no recuerdo haber odiado.
He corrido, me he cortado y !mierda!, hasta he cantado.
He pagado, me he quejado, he bebido y llorado.
He dormido, no he acabado, He huido demasiado.
He querido, he soñado, he visto,
He mirado,He inventado y pardieu! que no he olvidado.

lunes, 4 de mayo de 2009

Insomnes

Por la boca muere el pez y Oscar Wilde. F. Pessoa
Ante la imposibilidad real de aceptar el rosario que de mi se esperaba, decidí ir a una asamblea en calidad de intrusa a la que años antes había sido invitada en calidad de miembro honorífico:
-!Señores, señores! !Guarden silencio!...nos hemos reunido hoy aquí en convocatoria extraordinarioa con motivo de las últimas alteraciones para votar, por fin, si debemos o no portar los símbolos de nuestra asociación y airear así libremente, lo que hemos venido compartiendo durante tanto tiempo sin miedo a las explicaciones. Sin duda, no pretende ser esto una imposición, !oh, no, claro que no!;sino más bien, una posibilidad de enlace de protección llevando -en nuestros bolso, riñoneras, carteras o sucedáneos un símbolo propio-. Símbolo único para sobrellevar las divagaciones diurnas de insomnes maestros para no dar más explicaciones...somos así.
-Disculpe señor Presidente, ¿no sería esto etiquetarnos de nuevo con el síndrome de la univocidad? Es decir, como el tambor de detergente que muestra la clasificación según seamos blandos, oscuros, resistentes o delicados; Ser simplemente como la descripción mecánica de lo que se espera de los que flotamos por las calles enredados en significados?
-Bueno, eso sería una posible visión. La que perseguimos, al menos nos dejaría ganar tiempo sin preguntas. Obvio es que no podemos desestructurar los pasos de esta receta del uno, dos y tres, pero, podríamos al menos desdibujar la cualidad de fantasmas.
-Ummm....cierto, pero...¿quién nos protegerá cuando habitemos silenciosos y protegidos, sonrientes de dia, cuando nos marchite el realismo-efectista?

sábado, 2 de mayo de 2009

Distorsión de rotos y rotas

Dígame, ¿qué le ocurre?, hace mucho tiempo que no venía usted por aquí, ¿a qué debo esta visita?
Pues la verdad Doctor... no lo se muy bien. Hace un tiempo que no veo las cosas del mismo color, ni de la misma forma que hace unos días.
¿A qué se refiere?, ¿Ve manchas, se marea?
No, no exactamente. El caso es que veo ciertas cosas que acabarán pasando y entiendo las conversaciones de manera muy distinta. He pensado que tal vez tengo de algun modo afectado mi cerebro, o una parte de él no se...
¿Y ha hablado esto con alguien más?
No, por supuesto que no, lo que ocurre es que yo mismo llevo un tiempo poniéndome a prueba cuando quedo con gente o me cuelo en las conversaciones de los autobuses y acabo recibiendo información un tanto inconexa. Le explicaré: Un día iba con mi hermana y escuché una conversación entre una pareja que tenía unas ganas enormes de follar y hasta me sonrojé. Luego lo comenté con mi hermana y según mi hermana y su novio que también venía y habían escuchado la conversación -tenían una voz considerable- resultó, simplemente, que eran dos amigos, que hablaban de la novia de él y de la depresión de ella y que iban a una fiesta a desahogarse las penas mutuas.

¿Qué me dice? Eso, es bastante extraño...
Sisi, ya le digo. Otro caso curioso fue cuando celebramos el cumpleaños de mi amigo Juan. De repente, nos reencontramos todos los amigos del Insitituto, eso era una de las fiestas grandes nuestras y apareció Marta. Marta es la nueva novia de Luis...y bueno...
!Cuente, cuente! ¿Qué ocurrió? Pues que yo no dejaba de oír críticas en su cara a la pobre chica, me ruboricé y les grité que pararan, sin embargo ella sonreía.
No puede ser... qué extraño, ¿Y eso?
Pues eso era lo que no entendía...después Ana me preguntó que que me ocurría, que si esque no me había encantado la nueva adquisición como a todo el mundo. ¿A todo el mundo?, pensé yo...

Y a parte de esas alteraciones en el lenguaje, ¿qué más percibe?
Pues, la verdad, el otro día me contaba un amigo lo mal que estaba desde que le había dejado su novia y la verdad era que sentía una euforia extraña en él, estaba deseando salir de fiesta. Y otra amiga me contaba lo bien que estaba desde que le dió un toque de atención a su novio y este se lo había tomado al pie de la letra, dejándola literalmente; mientras sonreía, notaba el dolor punzante del llanto, de la rabia, de la impotencia de ver que realmente aquel tipo no la queria...

Pues Pablo, no se que decirte, no se si quiera si con una resonancia...¿pero tú por lo demás sigues bien?
Si, por lo demás si, camino bien, como bien, siento más de lo normal, pero bien, creo.
Pues entonces amigo Pablo, no es necesario que te preocupes, a tí lo que te pasa es que por fin estás aceptando el mundo tal y como es...