viernes, 8 de mayo de 2009

Camaleón

Diplomáticamente heridos:
-sumisos los primeros, dolidos los segundos-
caemos sobre la alfombra del tiempo:
repugnantes reproches, valientes zancadas,
Apenas queda hueco para la causa.
Lacrimosamente ciegos:
-airosos los primeros, desconcertados los segundos-
carroñeras hadas en el desconcierto:
Acunando errores para ganarse el alma,
duendes mudos quieren ser también ciegos,
Error ignorar que la vida no es calma.
Y en el áspero lado del hoy:
rompemos sonrisas con dárdos
fatigamos oidos con discursos mitad ciertos,
revolviendo la fortaleza que nos creamos,
gritando al suelo plano, plano...
tal vez un día lo tuve claro.

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