jueves, 7 de mayo de 2009

To its nerves

Nerves, nerves? Si.... Los nervios me preocupan porque en cualquier momento pueden ponerse a aullar y a pegar saltos, a lanzarse hacia la puerta de cristal o a despertar al vecindario entero; A llorar que son ignorados y heridos, abandonados y profundamente decepcionados. Maltratados por la falta de caríño o por la sobreprotección de algún embustero. Nerves, nerves! No...Escuché lo importante de la buena convivencia y de las mejores maneras para respirar y asentí. Pero evidentemente, a nadie le gusta salir a pasos cortos y silenciosos, manipulando su calma con meditación de no menos de una hora ¿o si?. Los nervios me asustan porque no se ven pero traspasan casas, pisos, escaleras, están siempre ahí: en el reloj, en las neuronas, en los vecinos. Están ahí justo donde queda un rayito de luz y al menor desconcierto, suena graves, fuertes, vengativos y no cesan hasta hora y media después para volver al ataque al mínimo error.

Nervios de pirula, nervios aun sin dueño.

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