jueves, 14 de mayo de 2009

Ya no quiero jugar

Sobre la mesa marrón oscura lo destapó: dos funciones de teatro, un concierto, dos viajes al extranjero, un diario para dos casi terminado, un viaje a la costa, otro al interior, dos a la capital. Unos cuantos poemas sin sentido o ya carentes de él. Un piso sin agua caliente, sin calefacción y sin amor. Una ciudad o dos o tres lluviosas, un himno a lo absurdo y un perro...Encontró entonces dos o tres lágrimas y algunas carcajadas, encontro sonrisas y fotos y agravios. Encontró noche extraña en albergue, noche más fría en barrio por habitar. Encontro catálogos de fotocasa e inmobiliaras viejas, encontró sales de baño y algunas cenas, coches sin lunas y noches sin ella. Y cuestas... cuestas de llantos, de cariño, cuestas de soledad, cuestas de sueños, cuestas de errores.


Las cosas sin vida siempre guardaban el alma, solo que esta era entonces errónea ¿o no?

(...) Juguemos a un juego:
Yo me acercaré sigilosa a tus entrañas,
Y estaré cuando lo comprendas.
Después lo verterás sobre la inexperiencia
y evitaremos aranceles.
Juguemos a un juego:
Cuando repliegue mis alas ante el bloqueo y caiga en llanto,
crearás un diccionario para mudos,
aprenderás los signos de los inmóviles.

Juguemos a un juego:
Cuando no pueda si quiera hablarte,
crearás cuentos y flores de papel.
Aprenderé a cambio a dibujarte para hablarte sin voz.

Juguemos a un juego:
Cuando te agobies, buscaré espacios abiertos para el mejor de los conciertos,
te invitaré de viaje quizás hasta el sol.

Juguemos a un juego:
Cuando descubras el pasado, leerás entre líneas el presente
y no nombrarás el nombre del futuro en vano.
Reduciré mi velocidad nerviosa,
puede que... hasta equilibrar nuestros pasos (...)
P.d: para mi nunca fue un juego...




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