martes, 23 de junio de 2009

Me pide Lorena

Me pidió Lorena que hiciera al menos un writing, que cerrara los ojos y viajara, que pensara que cualquier calle podria ser Mount Pleasant o Hardman Street o Cooperas's Hill. Me pide ella que que suba a una bici y que recorra el tiempo veloz, all together dirección St John's Market, que coma en algún lugar que un día fue desconocido y cuyo ático era una antiguo almacén de muebles viejos, que me siente en los rojos sofás de The Fact y recuerde American Splendor con un tal Ryan que vivía con arquitectos underground en Kensington Road. Me pide que observe el hueco del submarino amarillo y en su lugar los obreros en las escaleras, colocados perfectamente para una foto social de la nueva ciudad de la cultura inglesa, más española que nunca. Me pide que visite el Hannas' irreconocible donde ya no están las lonas y las estufas de carbón, ya no tocan los rastafaris autobuseros con los que hablaba francés, desapareció el sitio de mi desafortunado enamoramiento de un estúpido Damian Rice con ciertas pintas de más o de menos. Me pide ella que abra la Crypta y que nos sentemos en silencio para guardar, bajo la piel, un sitio donde aprendimos a vivir sin ellas, sin nuestras grandmothers y que paseemos por St James y el cementerio para convivir con nuestros propios fantasmas.



Le pido yo a ella que me informe y me guíe sobre budismo y que me diga cuál es el truco de la paciencia mientras observamos a pelusita sentarse y huir entre el olor a incienso y a ultraviolet. Le pido yo a ella que no se olvide de esa sonrisa que recuerda que somos lo que eramos cuando nos acercamos a los Docks. Le pido yo a ella que baile en Lagos aún sin ganas y recuerde las medias pintas y pintas últimas que alguna que otra pedia once and again, almost every friday, con escayola en mano y con piercings que ya no conservamos. Le pido que Oxford street no cambie y que me regalen más chocolatinas con próximos capuccinos en The Font. Pido que no nos olvidemos de decir las cosas buenas y malas que aprendimos en algunas de las comidas con proteinas de mas o de menos, con alcohol, sin ninguna duda, de más. Le pido a ella que no suba los impuestos del T.hughes y que no claudique en su idea de convencerme para que entienda "al otro". Le pido a Lorena que deje lugar al criquet y a su fan incondicional en su misma habitación y en su vida; que escuche que la necesitamos siempre como nos necesitamos, sin tener tiempo para pedirlo, aquellas que salian " a darlo todo". Pido que cuando el lila de la casa antigua se mezcle con la Crepe Rit, tome alitas gratis en el KFC gracias a una fotógrafa estupenda, y vaya de nuevo con mi carnet de socia a la Cavern, bailemos Hey Jude sin miedo a que la mochila a cuestas sea más grande que nuestro tamaño, nuestro bolsillo, nuestra empresa o nuestra familia.
En realidad Lorena nunca pide nada aunque siempre conserva algo: "sabeís chicas que siempre os llevo aquí"...supongo que se refiere a nuestra particular piscina de hígado.


No hay comentarios:

Publicar un comentario