sábado, 8 de agosto de 2009

Los ángeles nunca fueron parientes

Algunos fueron peces y tardaron tiempo en aprender a nadar; otros fueron leones y tardaron tiempo en aprender a ser líderes. Otros fuimos peces, sapos, enanos y de repente números.

Por lo que estaban diciendo, deduje que alguien más había sido expulsado de aquel empleo. Una chica más de las que trabajaba como cajera había sido puesta en la calle por "ladrona". Entrecomillo lo de ladrona porque aún hoy siguen sin haber pruebas, ni nadie ha visto aun las cámaras de videovigilancia, pero en teoría, venía siendo la quinta o la sexta ladrona que trabajaba en la tienda en menos de dos años. Las anteriores habían sido echadas del empleo por el mismo motivo y comenzaban a haber rumores de que en la caja seguía faltando dinero. Los duendecillos de aquel negocio eran, no cabe duda, unos verdaderos hijosdeputa porque de lo contrario, qué conseguían con tanto puteo a las pobres empleadas?
Sin embargo, y desgraciadamente, se me ocurren varios motivos por los que los duendecillos han querido y son tan inteligentes mangando ciertas cantidades de dinero:
Number1: estamos en crisis, ahora se oye menos porque también estamos de vacaciones pero seguimos estando en crisis.
Number2: despedir a alguien sin motivos es caro (o eso dicen algunos empresarios tocapelotas, aunque la vida diaria está mucho, mucho más cara).
Number3: seguramente las chicas ya tenían unos finiquitos considerables y siempre es mejor manchar la imagen ajena que la propia. Si tenemos que ensuciar la reputación de alguien, preferiblemente que sea la de la empleada y no la del dueñ@ del negocio.
Number4: en los sitios grandes estas historias pasan a cholón, pero es difícil que la gente se entere. En los pequeños, hay que ser un poco imbécil a la hora de utilizar la misma excusa para tirar a la gente a la calle.

Algunos fueron ciempies y creyeron avanzar más rápido por la vida; otros parásitos aprovechándose de la existencia de otras especies, otros gatos con sus deseables siete vidas, para sobrevivir a los envistes. Otros, fuimos buhos y seguimos observando sin decir nada.

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