domingo, 30 de agosto de 2009

Perdedoras



(...) y el siguiente recuerdo es que estoy sobre una mesa,
todos se han marchado: el más valiente
bajo los focos, amenazante, tumbándome a golpes....
y después un tipo asqueroso de pie, fumado un puro:


"Chico, tu no sabes pelear", me dijo.
y yo me levanté y le lancé de un golpe por encima
de una silla (...).

El perdedor. Bukowski.



Un día de repente me desperté pensando en ella, pensando en su risa y en su habitación desordenada. Creía que la había perdido por culpa de un alquiler y unos cuantos gramos de coca, y pensé en buscarla y abofetearla para después sin pausa meterla en la ducha y dejarla llorando con la vana esperanza de que recapacitara. Fui para la cocina a prepararme el café cortado a golpes de insomnio y leche de la más barata, y en la montaña de vasos y platos mugrientos, encontré la clave de que su pelo ya no fuera tan largo, ni tan rubio y de que en vez de fiesta quisiera solo esconderse de nosotros, los que rodeados por sus cajas vivíamos deseando encontrarla en la Gran Vía. Tragué el café hirviendo y no quemaba, ni dolía, se quedaba ahí recordándome que necesitaba de nosotros mucho más de lo que era capaz de decir entre pacharanes y cervecicas. Sólo una vez, recién despertada de su eterna siesta, me confesó que estaba cansada y necesitaba curarse esa fiebre que la estaba dejando en los puros huesos. No recuerdo que se equivocara mucho aquellos días. Me dio las gracias y me pidió que no la olvidara. Y no lo hice... cómo hacerlo cuando se pierde y vuelve llorando; miente y vuelve con el tirano; miente y llora, y no sabe cómo decir que no; y llora, y escupe odio de sus propias manos, y después lanza miradas vacías y sabemos que nadie está a salvo. Después, en el balcón del sexto piso con un malboro light recién encendido, pies en la barandilla, observé al tendedero viejo que quedaba a mi izquierda...ahora doblado y rumiento, sin sus trapos no era lo mismo. Es cierto, la habría encerrado y probablemente dicho mil cosas para enfurecerla, al menos, hasta que hubiera dejado de llamar por teléfono para preguntarme solamente, las paradas del metro entre garito y garito.

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