lunes, 21 de septiembre de 2009

Kopf




Si es cierto si. Un día cogí un autobús y comencé a moverme sobre ruedas de más de un metro. Atrás quedaban señales que decían hasta la vista o hasta pronto, o hasta noviembre. Había ruido... como de extrañas emisoras de radio. Crecí en oblicuo como algunas respuestas, comprendí la geografía en un ir y venir de estaciones y también asumí acentos. Un día me resbalé por la ventanilla de emergencia y ya no quise crecer más. Quedé tumbada al sol herida y panza arriba, me arrastré por la arena de agosto y al beber agua me descubrió una sombra, ¿te ayudo?, me dijo, pero entonces, aún no había aprendido a negociar.

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