lunes, 12 de octubre de 2009

El explorador polar

Todos los perros devorados. En el diario
no queda una hoja en blanco. La foto de la esposa
se cubre de palabras a modo de rosario,
clavado en su mejilla el lunar de una fecha dudosa.
Le sigue la foto de la hermana. Tampoco la respeta:
¡se trata de la latitud alcanzada! Y, cada vez
más negra, por la cadera trepa la gangrena
como la media de una corista de varietés.
J. Brodsky


-¿Pero no lo has entendido?, cuesta creer que lo hayas visto igual que yo.
-No puedo asegurar que realmente lo haya hecho si me preguntan, asi que, siempre es mejor pensar que no lo he visto.
-¿ Y entonces, que esperas que pase, a quién crees que vas a engañar cuando te pidan ayuda y mires hacia el suelo como un gusano?
-No tengo motivos para decir nada, no tengo motivos para explicar algo que no he visto y sin embargo tú, pretendendes firmar basándote en qué. No se habla a medias, no se juzga a medias y tu no vas a declarar a medias.
-¿A medias?...
- Si, a medias. No viste lo suficiente en el callejón, ni oiste lo suficiente, no llegamos al inicio de todo y no sabemos cuál fue el verdadero móvil de la historia, ¿ o crees que tienes datos sufucientes para juzgar cuando a penas eramos capaces de vernos los cordones de los zapatos?, ¿Quién eres tú para declarar oyendo la última frase y dándoles un sentido figurado a todo aquello?
-Perdona Isaak, pero todos los insultos tenían nombre de mujer y allí alguien llevaba tacones.
-Si, y todas las ostias las recibió un enclenque con nombre de hombre, ¿qué coño prentendes?

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