martes, 15 de diciembre de 2009

Más que 24

Si aprieto bien los ojos y las manos sobre ellos los veo a todos. Cada uno en su sitio, con su gesto, con su abrazo y su reproche, su regalo y su lejanía. Si presiono bien sobre el pecho vuelve ese hormigueo que en cada punto de España de Inglaterra o Alemania suele rondarme si miro atrás. Esta noche, no cualquiera, solo esta, cuando me espera un baño que se calienta por horas y las nauseas me persiguen, los veo a todos, abrazo unos segundos que fueron mios y entonces, saludo a esa persona que mira por la ventana naranja y llega de nuevo tarde a la ansiada cena de nochebuena.


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