domingo, 31 de enero de 2010

La mejor excusa

Pues ya que el cajero cree saberlo todo sobre mi vida a través de mi nómina, que mi vecina sabe cuánto dinero me gasto en ropa por las etiquetas de las prendas que cuelgo en la terraza; que mi cartera entiende demasiado de las facturas que pago o de las revistas a las que me suscribo y que mi médico puede definirme con tres palabras desde la última visita, no me queda razón alguna por la que no tener tarjeta de crédito o mi foto en una cutre-red social, pues tengo sin embargo, tarjeta médica, de la biblioteca, del supermercado al que acudo, de los clubes o bares que frecuento, de las ONG's a las que ayudo, de donante si es que lo soy, de conducir tenga coche o camión, de los restaurante en los que repito y probablemente, tarjeta de miedoso pero en la frente, por tanto, digamos que no hay excusa para no sentirnos públicos, contentos, pero públicos.


domingo, 24 de enero de 2010

My Foster child

¿Si te doy la mano me muerdes?
Si lo hiciera, no te enterarías...
Pues entonces, dejaré la puerta abierta, no me importa.
Da igual, aunque quiera entrar con lo que tienes colgado no puedo.
Bien, pues solo rondaremos un parque y una cocina, si te parece bien.
Claro y no me pidas cervezas, no puedo hablar demasiado.
Claro, solo zumo de naranja cuando enfermes y olor a coles de Bruselas.
¿Cuándo dices que me necesitas?
Cuándo vaya al aeropuerto y tal vez lo hice cuando el mundo dejó de girar.
No digas tonterías...¿quieres un bombón?
Bien, mejor con licor... ¿por qué he de ejercer de padre, no quiero...?
Pues no es una obligación, quedándote a ese lado de la puerta ya lo has elegido. Recuerda que no te gusta ninguno de los tipos que traigo entre semana.
Ninguno podría gustarme...
¿Por qué? los charcos están cansados de que los atraviese de madrugada, pocos contigo. Luego abres la puerta y te enfadas, también podrías haber saltado conmigo.
El último charco no fue fácil...deshacer la cama tampoco.
Me duele la cabeza, nos vemos en la cena....
Deberías beber menos, ¿vienes al cine?
Seguro. Y tu deberías beber algo más.
Basta. Still wässer sind tief.
Claro...cómo olvidarlo.
¿Te despierto a las siete?
Hazlo cuando quieras, no deja de ser un rito incestuoso.
My foster child...the fear sometimes is really strong.



sábado, 23 de enero de 2010

LLevamos más de cincuenta juntos



Hablar en silencio. Compartir unos sentimientos con o sin maquillaje, insultar, reir, enfadarse hasta el odio y dar abrazos, especialmente los sábados por la noche con pacharán o sin él, necesitar de nuevo al que acabamos de mandar a la mierda y pedirle que traiga algo del chino de la esquina a las nueve y que llegará a las diez, comprar palomitas y reirse con Fama.
Bueno, digamos que es algo que solo puede darse en un caso, ese que es fruto del tiempo, que no sabríamos explicar ni cómo ni dónde comenzo, pero sin el cual andamos cojos, nos aburrimos, nos deprimimos y no salimos a la calle con la misma seguridad, con el que compartimos noches en columpios, tardes con cafés casi siempre amargos, con el que realizamos cortos en lugares que se inundan, con los que preparamos viajes a los que al final no acudimos, con los que criticamos sabiendo que luego será nuestro turno. Ese que nos grita y despierta cuando nos ahogamos por minucias y que se rie de nosotros cuando fingimos no estar enfadados o molestos, que nos dedica bromas o toques de atención en el facebook y que nos llama al salir del trabajo para compartir las quejas. También es el que una noche de cansancio, mil cigarros, mil teléfonos sonando y algún que otro llanto te pone un corto como este y te sugiere no volver a hacer chorradas hasta estar segura de ellas...



Good job Álvaro!!!

Princesas de otros



Es duro aguantar el tipo me dijo subiéndose una faja amarillenta y enorme. Tenía una cena especial con un no menos especial repertorio de altos cargos maleducados. La observé largo rato mientras se pintaba los labios al más puro estilo lolita. Aquellos tacones eran demasiado altos para sus tobillos hinchados y demasiado bajos para esconder sus pechos caidos y sin embargo, ahí se mantuvo erguida, fuerte, valiente. No fue a la peluquería aquella tarde, no tenía ganas. Antes de llamar a alguién con voz ronca por teléfono, remató la faena con una máscara negra que dejó unos característicos pelotones en sus pestañas, después se giró, cogió una gabardina roja, eligió cuidadosamente el bolso y me ofreció el último Dun Hill antes de irse. Me miró desde arriba no con arrogancia sino con miedo, lo entendí cuando se cerraron las puertas del ascensor y me quedé mirando aquel tocador extraño lleno de ropa interior, colillas, perfumes a medio gastar y mil fotos de cohocientos años atrás. No tuvo suerte, no, no al menos con sus sueños de princesa.




domingo, 10 de enero de 2010

Il Sangue

I...Too drunk to fuck
Nube agria viajando cerca de un órgano cansado,
tozuda y grasienta, líquida y violenta condensas tus cabidades,
empujas sin que te vean un oxígeno para los que jamás hemos respirado.
Vaga marea, mueves con tu mirada el dolor en una canción.
Con el alma en recorrido, roja me has llamado, roja, dicen, eres bautizada.
Cuerda floja que amarras el abandono y la demencia, embaucado y oprimida,
¿quién se engaña bajo el ácido?, ¿a quién escondes bajo la lava?
Zambullida tozuda, despiertas la risa angustiada, el ritmo perdido.
Escandalosa, turbulenta me amenazas, ¿por qué?
ni tu ni yo seremos jamás,
demasiado dulces.
P.J.H


II...It must be happy
La sangre goteaba por la nariz, de un color negro, espeso; como el vino con coca-cola que bebía, pero espesado con azucar o harina de maíz. Chocaba contra el suelo dibujando círculos imperfectos y pequeñas circunferencias anejas al salpicar contra el también negro asfalto. Mientras todos los presents buscaban pañuelos o algún trapo para tapar la hemorragia, él seguía allí, cabeza abajo, chorreando sangre, manchando su sudadera, dejando círculos sangrientos en sus deportivas. Tras el pelo que cubría sus orejas oía las risas, alguien bebía la sangre de un cartón marrón. ¿cómo explicar aquel espectáculo? Nadie comprendería el ritmo de unas gotas derramadas de su nariz. Nadie salvo él, que rompió a sangrar cuando ella marchaba a lo lejos.
D. Illana Conde


Ni siquiera cinco

Foto R. Doisneau.

Dame tres que siempre te di cinco, primo. No me dejes, dame tres, primo...