sábado, 23 de enero de 2010

LLevamos más de cincuenta juntos



Hablar en silencio. Compartir unos sentimientos con o sin maquillaje, insultar, reir, enfadarse hasta el odio y dar abrazos, especialmente los sábados por la noche con pacharán o sin él, necesitar de nuevo al que acabamos de mandar a la mierda y pedirle que traiga algo del chino de la esquina a las nueve y que llegará a las diez, comprar palomitas y reirse con Fama.
Bueno, digamos que es algo que solo puede darse en un caso, ese que es fruto del tiempo, que no sabríamos explicar ni cómo ni dónde comenzo, pero sin el cual andamos cojos, nos aburrimos, nos deprimimos y no salimos a la calle con la misma seguridad, con el que compartimos noches en columpios, tardes con cafés casi siempre amargos, con el que realizamos cortos en lugares que se inundan, con los que preparamos viajes a los que al final no acudimos, con los que criticamos sabiendo que luego será nuestro turno. Ese que nos grita y despierta cuando nos ahogamos por minucias y que se rie de nosotros cuando fingimos no estar enfadados o molestos, que nos dedica bromas o toques de atención en el facebook y que nos llama al salir del trabajo para compartir las quejas. También es el que una noche de cansancio, mil cigarros, mil teléfonos sonando y algún que otro llanto te pone un corto como este y te sugiere no volver a hacer chorradas hasta estar segura de ellas...



Good job Álvaro!!!

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