viernes, 12 de marzo de 2010

Find another way to say goodbye



"(...) La voz de Rafa se fue haciendo, progresivamente, más cálida, hasta alcanzar un tono mitinesco: -Ahora es un problema de opciones, ¿me entiende? Hay partidos para todos y usted debe votar la opción que más le convenza. Nosotros, por ejemplo. Nosotros aspiramos a redimir el proletariado, al campesino. Mis amigos son los candidatos de una opción, la opción del pueblo, la opción de los pobres, así de fácil. El señor Cayo le observaba con concentrada atención, como si asistiera a un espectáculo, con una chispita de perplejidad en la mirada. Dijo tímidamente: -Pero yo no soy pobre(...) " MIGUEL DELIBES


No, si me apresuro y se escabulle su idea entre mis dientes... y vuelan ciertas hojas en mi habitación a pesar del ruido extraño de un violín desafinado. Entonces, llueven unos chuzos oscuros, inquisidores en la despedida, de un camino diminuto repleto de rosas y de falsas playas, camino que sólo puede recorrerse sobre dos ruedas y con menos de catorce años, cuando estudiar parece ser vivir dos veces para alcanzar algo, con no se sabe bien qué fin. Los kilómetros de su memoria se han de borrar, no sus destellos, no su tiempo humilde, profundo castellano. Es bueno hoy mirar el campo mojado, la llanura amarilla, las maniobras del viento y sopesar las cicatrices que crecen en nuestras rodillas o que deberían haber crecido, la fe que nos mueve a algunos y que no tiene dios, ni oraciones, ni mandamases, ni procesiones. Tal vez, al mirar por la ventana, el reflejo de una pareja, que miente y calla porque se quiere, dé forma a una dignidad que ni se tortura, ni se vende, ni entiende de mayor o menor educación. No existen Otoños para los grandes gavilanes, ellos vigilan, esperan suspicaces que llegue, de cada cual, el tiempo que ha de venir a por ellos, sin luchar contra él.







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