miércoles, 14 de abril de 2010

Lo mejor

-¿Nunca ha soñado con recibir un regalo enorme, como las cajas de frigorífico, solo por hacer trizas el papel brillante de la envoltura esperando que guarde en su interior el regalo que nunca nadie ha acertado, la ilusión de mucho esfuerzo o simplemente, el mayor capricho de su vida?
- ¿Se refiere a alargar, con mil ojos puestos en su actitud, un momento incómodo de desengaño?
- No hombre... me refiero a retener por más tiempo el climax de ilusión ante lo incierto.
- Bueno, no me gusta que me miren como rompo el papel de los regalos: la gente se fija en las manos, en las uñas, en la delicadeza o la fiereza que emplea y lo peor, debe casi siempre fingir una sonrisa enorme que disimule el ¿para qué cojones quiero yo esto? o como poco, disimular el !menuda bazofia!
- Ya..., Señor Tino..., cuando venía hacia aquí recordé el momento en el que abrí, hasta hoy, el mejor regalo de mi vida y es curioso, porque no recuerdo que era pero, si que recuerdo el nerviosismo y la euforia de mi descubrimiento.
- Ahora quiere usted...!Las cosas necesitan siempre albergar un misterio, dejarse entreveer sin mostrarse, dejar inventar lo que contienen sin hacerlo real, porque de lo contrario, la ilusión se esfuma por atiborramiento.
-Entonces sabe de lo que hablo... me gustaría recibir un regalo enorme, pasar mi tiempo rasgando el regalo perfectamente forrado cuyo regalo en si es la ilusión de descubrirlo, alcanzar una meta que es averiguarlo, tanto si lo consigo como si no. Rasgar con ansia y sin pausa el papel brillante de una caja tan enorme como la de un frigorífico.



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