martes, 11 de mayo de 2010

(...)Tuve un sueño. Soné que ella llamaba al timbre de mi casa repetidas veces, que golpeaba la puerta con tanta fuerza que hacía un agujero en la madera, en el hierro, en la intimidad. Y entraba en el número 6 de Alstadër Ring buscándome por todas las habitaciones. Al final del sueño me encontraba por fin, en un rincón, sentado junto a mi escritorio, con la cabeza entre las manos.(...) De Sin título/ Cluster One.
Victor Balcells Matas.


Han hecho un Castillo con almenas y escudos dorados, tiene sedas y mimbres, pinturas y tapices y un estanque repleto de colores. Por la noche, parece plateado y disfruta de grandes fiestas y esconde máscaras y vestidos de Paris, incluye dulces y abrazos, grandes vinos y caballos. Cuando cae la noche, la hoguera calienta los pasillos repletos de notas y deseos.
Han hecho un muro en el Castillo. Grandes musgos y enredaderas trepan por ellos y esconden vidrieras, hay polvo en el piano de la gran sala y revolotean palomas en la terraza. No es tiempo de paz sino de batalla. Cañones suenan y crecen hogueras en las afueras.
Han hecho un cerco en el Castillo. Es tiempo de invasiones y dudas, de negociaciones y pactos. No hay risas, ni música, no hay vestidos de celebración ni retratos compartidos. Por la noche, los cuervos picotean las rosas y no hay apenas susurros. Los empleados tiemblan por el silencio, por los truenos, por los mercenarios, crece como la hiedra la desconfianza entre los enamorados.
Han hecho ruinas el Castillo, no hay peces, ni frutos, no hay abrazos, ni niños. No hay sedas, ni libros, no hay viajes ni fiestas, no hay perros ni funciones, no hay teatro ni atracción. En la torre luce una bandera: rendición.

No hay comentarios:

Publicar un comentario