martes, 4 de mayo de 2010

Die Lieblosigkeit


No se si su enfermedad tiene nombre ni siquiera si tiene cura. Lo miro fijamente y descubro una tristeza implacable, unas venas que se alteran y un ser que se retuerce. Ha pasado de 37 a 41 grados en un par de horas y no consigue decirnos con qué sueña, tal vez ya no sueña, solo delira.

Pequeño, es pequeño su cuerpo blanco y reseco y hace muecas porque le duelen mucho los huesos. Apenas tiene hidratados los lábios, sangran, y son rojas sus profundas ojeras. Pequeño, es pequeño y aprieta el puño, la sábana, mi mano. Tose y escupe palabras que no logro entender, a veces cuando llega la noche llora y llora hasta caer rendido por el dolor. El Doctor nos ha traido un libro, suero y algunas esperanzas pero no sabe qué tiene. Señala su pecho, tal vez sean los pulmones...






No hay comentarios:

Publicar un comentario