miércoles, 5 de mayo de 2010

Escribe a un ente que muere, que se cierra poco a poco y que expulsa como hemorragia imágenes, detalles, abrazos y besos, que ya no le quiere. Me pregunta cómo hubo tanto en algo tan pequeño y cómo se hace para ser Fénix, como yo, dice... Y yo toso y trago un té hirviendo... A veces me empuja, a veces me llama, a veces me mira con rabia y a veces siente rabia hacia si mismo pero en el fondo, no entiende.
Le grita a un ente que muere, que ya no está, aparcado en paquetes, en regalos y fotos al que se aferra, al que le preguntó una y otra vez, al que amó una y otra vez, en el que confió una y otra vez...llora a un ente que muere.


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