miércoles, 5 de mayo de 2010

Picaso veía bastante más que Dios

Colgado está, mirando desde las alturas, como el aire que silba asustado. Mezcla de tensión y atracción, mujeres rotas, hombres con la cabeza abierta, corazones desdibujados en beige, ojos peleando cerca de unas bocas que se cierran, brazos que golpean en el aire mutilados, piernas que huyen maltrechas y requiebros verdes y morados. Tiras negras, trazos de miedo, pinceladas negras, lanzaderas suicidas de pasiones y traición. ¿Amor?

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