lunes, 26 de julio de 2010

Breve apunte de un genio

(...) ¿Será que ver de cerca a los genios les hace perder interés y los desmitifica?, ¿Es el genio, como insisten algunos, una persona insoportablemente normal en la vida cotidiana? ¿Se puede ser genial todo el rato?/ Como es bien sabido, tendemos a no valorar lo que tenemos en casa(...) Dietario voluble. Enrique Vila-Matas.




Ernesto Guni siempre prefirió llevar los bolsillos por fuera. Cuando se encontró a la temprana edad de 12 años con Don Patricio, éste ya sabía cuán estraño podría llegar a ser el destino de aquel ejemplar. Con frenillo y terrones de azucar entre los dientes, caminaba como si escuchara voces graves y repentinas a su paso, disimulando entre los vecinos. Pálido, desgarbado, flaco por costumbre, prefirió siempre la tranquilidad de las piedras y el sonido del arroyo al estruendoso momento de corrillo en la Cuesta Ponti, al caer la noche. Sus vecinos, sin dientes y sin piedad, adquirieron la entretenida costumbre de lamentarse ante su madre, -pobre, quizás no oiga bien-, -quizás nació retrasado, qué se le va hacer-, -!que lástima señora Antonia!-...


En cierta ocasión, cuando ya habían pasado los años y Guni sólo parecía un lejano recuerdo en el pueblo y en los periódicos, Don Patricio afirmaba: hirguiéndose más que de costumbre que, - casi nunca se ve la luciérnaga brillar cuando se está pendiente de las picaduras de mosquito-.


No hay comentarios:

Publicar un comentario