miércoles, 4 de agosto de 2010

Astilla

Rabia en pausa...y vergüenza,
no más, ni menos, que lo que no se toca,
aquello que hierve y sin palabras insulta.
Insomnio del alma.

En la mezcla, cuál plato de cena,
el picante es amargo.
Prohibitivo el dulce pues no cura.
Ni alcohol, ni sueños.

A deshoras, revienta la costra
liberando una picazón silenciosa,
agonía de una luna prostituta,
que sabe y calla.


Julieta cayó en la trampa y consintió. En ella el amor no pasó como un ataque mongol: mentimos al inicio. Pero fue atacada, sí; quemada, sí; masacrada; y saqueada. Al final, él, Romeo, desapareció.
Lo amó después a distancia como se ama a un duque, mientras que él rápidamente la olvidó en mujeres y otras batallas.
La Historia de Julieta la Santa de Baviera. Historias Falsas.
Gonçalo M. Tavares

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