domingo, 31 de octubre de 2010

Des-empleo, des-amor, des-propósito

"Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor". Beckett


Siento que he perdido. Así comenzará el poema que no escribiré en el ejercicio mismo de practicar una extraña fortaleza muda de cambios de domicilio y trenes. Siento que he perdido sin haber podido jugar, sin conocer si quiera, las reglas de aquel juego donde el jugador se abre camino corriendo, empujando, aplastando en abrazos al contrincante para el touch down del beso en la estocada final siendo obviamente el toro. Estuve en el banquillo puliendo mi futuro y descubrí que no hay árbitros y escasas veces "compañero". Todos los proyectos son solitarios y muchos presos de cadena perpétua. Sin casco sufrí la embestida, sin protector el golpe en el pecho. No he llegado a la meta, entre otras cosas, porque nunca supe de su existencia. Un campo minado, apenas verde, sino amarillo, con dos palos altos apuntando al infierno que yo llamé cielo. Siento que he perdido y que no importa lo que haya recorrido porque ahora he de volver atrás sin poder anular lo que no dije y lo que si, lo que no hice y no vi, lo que hice de más y lo que luché con sangre en las encias, en las manos y rodillas, en los recuerdos, en los proyectos y en el corazón. Siento que he perdido.

Brunch


E increpa, aturdido, que la mezcla de pasión y desayuno es pagar la cuenta de su funeral; no obstante, da fuerzas para salir huyendo.

Between two heavens and two earths

¿Es cierto que vuelas?, ¿lo es, que hablas sin producir sonidos? Y, ¿no es más cierto que puedes ahogarte sin agua y naufragar en la arena o en asfalto?




miércoles, 27 de octubre de 2010

798


Ni hablaré de maquinillas, ni me subiré a un peñón, de nuevo, para que me hablen de los monos de Gibraltar, esto lo tengo claro. Invisible en estaciones de metro, de autobuses y de trenes en aviones vacios y llenos, en locuras ajenas. Visible en los rasguños de manos resecas, pintadas, quemadas, absurdas. Una fábrica como el mecanismo de un reloj de cuerda, con los tornillos oportunos, todos listos en el engranaje del tiempo y los golpes, debilidad de corazón de acero y manecillas de cristal. Pintura en las mejillas; en el alma mármol, acero, cera, metacrilato. Ni hablaré de muertos ni resucitados, ni Persona en sueco. Poco a poco gotea el veneno y se abre el quirófano. La ciudad está lista para extirpar el tumor. ¿Qué escuchas? Tal vez un idioma mudo o más bien, ignorado. De repente, se abre una ventana sin Gala que observe, sin visceras que devolver o visceralmente desatornillada. Parece ser que seguirá lloviendo y por tanto, seguiremos buscando el tesoro en la nieve tras retorcidas sombras de desconocimiento.

lunes, 25 de octubre de 2010

lunes, 18 de octubre de 2010

martes, 12 de octubre de 2010

Rec (sic)

El pasado es algo que sólo se puede recordar. Y todo lo que se recuerda es borroso y vago.
In the mood for love.
El amor es una cuestión de oportunidades. No sirve de nada conocer a la persona idónea ni demasiado tarde ni demasiado pronto.
Todos los recuerdos son surcos de lágrimas.
En el amor no puedes buscar un sustituto. No me daba cuenta pero estaba seguro de que ella si. 2046

Once a month

Una vez al mes me despierto de un sueño con un recuerdo que ya no existe pero era el tuyo. Congelo el tiempo, el dolor y las mentiras y no siento rabia, vivo feliz segundos de desconcierto, calor que desaparece con la taza de café o con el frío que ya entra por las ventanas. Una vez al mes, me paro en seco y odio los puentes y los fines de semana y los conciertos y los festivales y por supuesto, las revistas de música. Una vez al mes, me siento en el sofá vacío, miro al frente y no lo entiendo. No quiero saber de cine, ni de cursos, ni de Edimburgo, ni de oposiciones. Una vez al mes, odio las barbas y las gafas de pasta, las risas, las bromas, las camisas de cuadros y las converse, también las chaquetas, especialmente las negras y odio escribir. Asesinaría velas artesanas y me haría amiguísima de Pinipones que de ti me hablaron. Una vez al mes, no quiero comer humus, ni ver videos de Gondry, ni beber vino, ni desayunar papaya, ni ver películas pedantes de esas de autor ni de pixar. Rompería las fotos y mataría al ladrón de mi cámara. Como fantasmas, una vez al mes, los cuadros hablan y me irritan los catálogos de Ikea y los cortos. Una vez al mes, desaparezco en mi propio sueño y no despierto.




viernes, 8 de octubre de 2010

Fear



El miedo es la energía destructiva en el hombre. Marchita la mente, distorsiona el pensamiento, conduce a toda clase de teorías, extraordinariamente ingeniosas o sutiles, a supersticiones absurdas a dogmas y creencias. Si ustedes ven que el miedo es destructivo, ¿cómo procederán para limpiar y depurar la mente?
Krishnamurti. Sobre el miedo



jueves, 7 de octubre de 2010

Who loves the sun?


Seguro el sol ha secado algunas de las lagunas y ha creado las grietas de otras gargantas. Quizás haya despertado ideas dormidas para ponerlas con mantequilla junto al desayuno de una cafetera y un solo futuro. There, It is, cuando desde arriba observa, arrepintiéndose de no ser, aquello que camina rápido, distraido, preocupado, sonriente, feliz, debajo. La piedra decolorida refleja el brillo de la piel en verano y así la decadencia y la belleza forman parte del cuadro de hoy y del mañana, mezcla de azufre, azúcar y café Illy. Un retrato sin marco, una foto sin carrete, una marca sin cicatriz, una noticia sin palabras, un salto sin pies.



miércoles, 6 de octubre de 2010

Razón o no

Mil razones para romper un vaso, llamar a un timbre y comprar naranjas. Mil razones para saltar, gritar y enfadarse. Mil más para cerrar las ventanas o para abrirlas, bajar la basura después de haber comido pescado o para tomar un poco de chocolate aún teniendo migrañas. Existen mil y una para arrancar un póster, romper un cuadro, comprarse plantas o un coche y volver a conducir. 500 razones y algunas más son las que existen para seguir buscando empleo, preocuparse de los gastos y de la felicidad de los que se preocupan por ti más que tu mismo. Más de seiscientas para no dejar de leer antes de dormir, de escuchar música de la que nos gusta sin que los recuerdos la estropeen y para ver aquellas pelis que un día te encantaron y estaban en el exhilio. Cien y doscientas y puede que trescientas para no dejar de llamar por teléfono a los que emigraron o simplemente se cansaron de sus casas, de sus estudios y de la manía de tener que hacer la cama todos los días o de tener que comer y cenar a las mismas horas de simpre sentados en el mismo lugar de jamás. Llegamos a 50 razones por las que escribir y dejar de quejarse y por supuesto, para no leer la Razón y a veces el Mundo; por las que buscar hoteles para ir a conferencias de creativos aburridos con camisas de cuadros, gafas gordas y pitillos farloperos. Bajamos a treinta y encontramos sacos de cosas por los que visitar Italia, comer helados y amanecer en Dinamarca idealizando una mochila con risas y bocadillos cutres en medio de Madrid. 1o razones y 2o para estar sanos y buscar excusas para andar rápido, para comer coles y no huir a Sebastopol por gente frustrada, para amar y ser amados, para abrigar esperanzas y dar los guantazos oportunos al tiempo, la distancia y a los imbéciles. Pero, sólo, sólo, solo una razón para que llegue ese día...




No suele mirar hacia arriba por miedo a hacerse mayor, a crecer o a ver la lluvia estropeándole el peinado. Ésta, es una de las características de la señora Lauren, que siempre anda con las plantas de los pies hacia fuera. Cada martes, viene a mi casa a prepararme un té con flores de los que normalmente vende luego en el mercado de los jueves, soy por así decirlo, su conejillo de indias. En una ocasión recuerdo que me dijo que disfrutaba con los recortables, mientras calentaba el agua y masticaba regaliz, pero ni siquiera uno sólo de sus hijos había visto jamás alguno por la casa si, los puzzles de las maravillas del mundo que colgaban junto al recibidor. Es rizado, su pelo y también los domingos su lengua. No puede negar que le gusta el champán y por ello mientras plancha, sorbe poquito a poco uno de sus pocos placeres. Yo le caigo bien, eso dice, pero aún no entiendo porque los viernes no deja de expiarme y los lunes siempre deja de hablar conmigo.

viernes, 1 de octubre de 2010

A contratiempo


La nostalgia fue el capullo. La rabia, las primeras alas de la mariposa. El vuelo, el final.


(...)Todo cambió de perspectiva, en un santiamén sintió la ebriedad del descubrimiento, una sutil náusea y una mortal melancolía, pero también una sensación infinita, como cuando por fin entendemos algo que sabíamos desde siempre y no queríamos saber: no era el ya visto lo que lo engullía en un pasado jamás vivido, era él quien lo estaba capturando en un futuro aún por vivir (...).
Relato A contratiempo. El tiempo envejece deprisa, Antonio Tabucchi.