miércoles, 6 de octubre de 2010

No suele mirar hacia arriba por miedo a hacerse mayor, a crecer o a ver la lluvia estropeándole el peinado. Ésta, es una de las características de la señora Lauren, que siempre anda con las plantas de los pies hacia fuera. Cada martes, viene a mi casa a prepararme un té con flores de los que normalmente vende luego en el mercado de los jueves, soy por así decirlo, su conejillo de indias. En una ocasión recuerdo que me dijo que disfrutaba con los recortables, mientras calentaba el agua y masticaba regaliz, pero ni siquiera uno sólo de sus hijos había visto jamás alguno por la casa si, los puzzles de las maravillas del mundo que colgaban junto al recibidor. Es rizado, su pelo y también los domingos su lengua. No puede negar que le gusta el champán y por ello mientras plancha, sorbe poquito a poco uno de sus pocos placeres. Yo le caigo bien, eso dice, pero aún no entiendo porque los viernes no deja de expiarme y los lunes siempre deja de hablar conmigo.

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