jueves, 4 de noviembre de 2010

Blues de Funeral- Funeral Melancolía


I
Stop all the clocks, cut off the telephone,
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.

Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling on the sky the message He Is Dead,
Put crêpe bows round the white necks of the public
doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.


He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last for ever: I was wrong.


The stars are not wanted now: put out every one;
Pack up the moon and dismantle the sun;
Pour away the ocean and sweep up the wood.
For nothing now can ever come to any good.
W.H. Auden


I
Para todos los relojes, corta el teléfono,
impide que el perro ladre con un hueso jugoso.
Silencia los pianos, y con tambor amortiguado,
trae afuera el cajón, deja que los afligidos vengan.
Deja que los aviones circulen gimiendo por encima,
garabateando en el cielo el mensaje "él esta muerto".
Pon grandes cintas alrededor de los blancos cuellos de los cisnes.
Deja que los policías de trafico usen negros guantes de algodón.
Él era mi norte, mi sur, mi este, y oeste,
mi semana de trabajo y mi descanso de Domingo,
mi mediodía, mi medianoche, mi habla, mi canción.
Pense que amor duraría para siempre. Estaba equivocada.
Las estrellas no son deseadas ahora, apaga todas y cada una.
Envuelve la luna y desmantela el sol.
Vuelca el océano y barre la madera.
Porque ahora nada podría hacer ningún bien.
W.H. Auden

1 comentario:

  1. ¿Cómo seré o
    cuando no sea yo?
    Cuando el tiempo
    haya modificado mi estructura,
    y mi cuerpo sea otro,
    otra mi sangre,
    otros mis ojos y otros mis cabellos.
    Pensaré en ti, tal vez.
    Seguramente,
    mis sucesivos cuerpos
    -prolongándome, vivo, hacia la muerte-
    se pasarán de mano en mano
    de corazón a corazón,
    de carne a carne,
    el elemento misterioso
    que determina mi tristeza
    cuando te vas,
    que me impulsa a buscarte ciegamente,
    que me lleva a tu lado
    sin remedio:
    lo que la gente llama amor, en suma.

    Y los ojos
    -qué importa que no sean estos ojos-
    te seguirán a donde vayas, fieles.

    Ángel González

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