martes, 20 de diciembre de 2011

Ahora que sé boxear

Ahora que sabe boxear, no volverá a abrir los dedos para pedir sino, cerrará los puños para pintar de adviento el cuerpo del fantasma y cada una de sus abominaciones: más tarde que temprano se verán en un ring sin árbitro.



lunes, 19 de diciembre de 2011

Desde el principio al fin para llegar al principio

In gyrum imus nocte et consumimur igni.
Dante

¿Que habría sido del viento o del grito o del estruendo de no haber tenido lugar el portazo?, ¿Que habría sido de los cristales si la puerta hubiera sido de madera o corrediza o si no existiera?; ¿Que habría sido de la taquicardia de haber sido el testigo sólo un muñeco de cera o el habitante una pequeña rata o de ser un anciano sordo o de haberse pillado con el golpe enfurecido los dedos?, ¿Y si el grito provocó el portazo y el viento huyó con la corriente y la taquicardia fue el miedo vestido de albornoz? ¿Que pasaría siquiera si en presente exisitiera la respuesta y desmontara la teoría de la corriente, el portazo y del inquilino? ¿Y si el condicional fuese o es presente y el presente casi siempre es o sería condicional? Vivir palíndromos es algo insultantemente habitual.

domingo, 18 de diciembre de 2011

The role I've been given

Just cause you feel it doesn't mean it's there
Just cause you feel it doesn't mean it's there
There's always a siren singing you to shipwreck (don't reach out, don't reach out)
Radiohead. Hail to the Thief.


Le miraba y admiraba desde su jaula cada mañana durante las ocho horas de trabajo. Conocía cada movimiento o tick de memoria y sabía en qué momento le abriría la delgada puerta para inyectarle el líquido prematuro. Incluso cuando su tono de voz era rudo, sabía que, cuando la abrazase, estaría en un lugar seguro, a pesar de las prisas o del dolor de la punzada en su cuerpo rasurado. Cada mañana sentía el sonido de los pasos que se movían dispersos o madurados de unas probetas a otras, del ordenador a la cafetería o de su jaula a la vecina. Habría podido escapar en cualquier momento, sabía como romper aquella pequeña trampilla con los pequeños y afilados dientes, mas no quería. Hasta el último segundo quería acompañarlo en el camino, en el proyecto, en los madrugones y en los viajes a congresos infructuosos. Era una parte de él y eso le hacía importante. Un día, cuando vinieron a desmantelar el laboratorio, sintió su mano más fría que nuna, su frente blanca y su mente distante; elevó su cabecita lo máximo que le fue posible y le miró fijamente para enviarle el mayor te quiero que un ser sin lenguaje podía enviar, se acurrucó en su palma y dejó que el sueño le despidiera de su amor.


jueves, 8 de diciembre de 2011

Cécité

Me escuece mirar cuando la realidad es arrogante y borroso el auto-definido blanco o negro del amor o de la amistad. No puedo abrir bien los ojos cuando abro bien los oidos. Me sangra el lagrimal de adorar a dioses mortales...no sirvo para súbdito ni afiliada, ni acólita, ni fan. Con vista cansada, prefiero establecerme ciega.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Rosse Buurt

Ya ha salido mi primera colaboración en la revista http://www.revistaperiplo.com/ sin duda, e independientemente de mi granito de arena, la revista tiene muchísimo que ofrecer...

En la ausencia está el sonido de la azotea carmín. Bajan gusanos hasta la grieta vertical y penetran en el cuarto trastero ornamentado con Leds alucinógenos, lamparitas y visillos de plástico. El timbre enloquecido anuncia la llegada del mediodía entre falos urgentes y servicios Express. La odia y ama. Brazos hacinados caen hasta destruirse en un tumulto de irritación sin pausa en el ático, el ritmo de la espuela sobre el dorsal. Placajes girando el alma y la tarjeta de crédito y una pequeña ninfa corre grotesca hasta rasgarse el camisón. Lo coge de la mano.  (...)

El resto en la Revista Periplo...


lunes, 21 de noviembre de 2011

Subconsciente

Descubrir una gran mentira supone no solamente sufrirla sino cuestionar todas las "posibles" verdades anteriores y tal vez mutilarlas. Una vez rota la cuerda nada la recompone. Por eso existen dos maneras de continuar: borrando los recuerdos o viviendo sólo en ellos. En mi opinión, la verdad no deja de ser una cuestión de confianza.


 

domingo, 20 de noviembre de 2011

Whe should stay


Donde la risa es más que agua y las piedras son solo tesoros.
Sentir a todos y a nadie bajo el mismo sol. Espera!
Y déjame correr hasta que el sol desaparezca y tu grites y cantes y duermas.
Para saltar con el mismo ahínco que un sueño de papel que vuela.
Nada, nada, nada! lejos es tan cerca que quema.
La risa tiene todo el sentido para el viento. ¿Estás listo?
Cambiarlo todo y perder hasta los zapatos sin miedo.

sábado, 19 de noviembre de 2011

The/ ella writer

Enamorarse de los textos y de las palabras tiene cierto riesgo. Sabe que de hacerlo no podría dejar de leer y se crearía entonces una nueva trama o una nueva ficción.

jueves, 17 de noviembre de 2011

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Ruido siendo ruido

Imaginó que hubiera sido de él de haberse sabido biólogo o cazafantasmas. Que hubiera sido de su herencia de haber sido jornalero o filósofo. Mientras buceaba en los trastos viejos de la casona, encontró algunos cuadernos rubio de los veranos de algún primo lejano o de algún hermano al que dejó de hablar. Los cestos de la ropa y algún balancín roto componían el decorado de un teatro demasiado ajeno. Recorrió el paraje con pozo abandonado y miró por el agujero de lo que otrora podría haber sido una pequeña balsa. Cargó con los recuerdos en blanco y negro del que hubiera sabido ser un buen fotógrafo de niños jugando en el patio con balones de tela. De haber sido profesor o administrativo sería sin duda un buen escritor de copias y de consejos bien aprendidos y quizá con suerte hasta hubiera desarrollado dotes sociales y tácticas de cariño. Miró el coche viejo y abandonado dos casas hacia el fondo y registró cada da uno de los tonos amarillos que hubiera pintado el artista que nunca fue. El valiente que siempre leyó en las novelas de su tía roía cada grieta de sus manos ahora magulladas. Caminó con hambre y sin cobertura durante dos horas por las piedras y entre los almendros manchando sin tregua su almidonado traje gris. Cansado y con las gafas de sol en las manos releyó el último email que pudo no haber sentido y que no salió jamas de su disco duro. El ruido, el ruido...es lo que es.


lunes, 14 de noviembre de 2011

091

Muchas palabras para la música muy alta. Llegó temprano cuando el espacio era el suficiente para sentir vacío y algo de vida. Un accidente de helicoptero, un sobrino, un biólogo en administración, un amigo roto por la ex y licor de promoción. Los getos de la cara cuando la inseguridad irrumpe, la delgadez de la preocupación, los ticks nerviosos, Ella, una noche de sábado. Todo lo dejó escrito en el papel con la dedicatoria de 091.


jueves, 10 de noviembre de 2011

La Gent normal

Pues está claro: sólo hay que meter el helado en el café y batirlo con las pizzas de un único sabor y tres condimentos; después, bien horneadas, darán lugar a una ventana en Portugal. Y si el sillón se recubre de sábanas de franela y el baño -con vapor- es capaz de crear frases románticas de guión no habrá nada malo en desarrollar cierto tipo de bipolaridad anímica. Es -según explican los expertos-, el mismo tipo de cura para la misma escasez o ausencia. La misma patología de deshaucio en las retinas.



martes, 8 de noviembre de 2011

En los meses que estuvo desaparecido ninguno de sus amigos pasó jamás por su edificio para intentar averiguar si sólamente había sido ingresado en el hospital o había sentado las bases para una protesta social en el piso sexto del tercer bloque de la calle Compañía. A las dos horas de conversación, sólo uno mencionaba el caso entre la cuarta y la quinta cerveza. Cuando al séptimo mes regresó, se sentó en uno de los taburetes de madera del corrillo, en silencio, escuchando; tampoco nadie noto la más mínima diferencia pues sólo hubo silencio entre la cuarta y la quinta cerveza.

domingo, 6 de noviembre de 2011

I Have the will


Fotos P.J.H


Gira Victoria y el horizonte se curva, no son más que ocho años. Pas de deux y la luz se eleva al fondo, como una presencia espectral, malva, gigante, más terrorífica que la tormenta de una noche de diciembre entre infidelidades de papá y transilium de mamá.  Ronds de jambes en l’air y las olas son sus brazos en la marea de la noche; sus dedos extendidos marcan la rigidez de una prematura soledad. El compañero aparece en mitad del waltz y desliza su presencia hasta transformar su figura en ruptura, avivando las sombras, el ruido y a ratos la soberbia de un cuello que prefiere volar. Los cuerpos diminutos se buscan y se expulsan, se lanzan y se acurrucan como dos cachorros bajo la furia y el pánico. Victoria es ahora tiras de celofán que vagan en el espacio. Papá y mamá se sientan tarde, los busca, quizá no están. Desde la butaca, un espectador mira en oblicuo entre las piernas del arabesque y se evade y sonríe, el horizonte huye, sus pensamientos también. La niña se estira y crece, se balancea y tiembla y todo es un peón, o una marioneta o el cisne herido. La luna, el sol o la plaza ya no son de tela pero sigue sola en mitad de los actos. Cuando el adagio es controlado por la textura de una luz azul sin filtro, todo el decorado se mueve, gritándole a la pubertad que no ha de llegar, que no se acerque. El brazo cambia, se expande, llora en el cambré con la elipsis perfecta de un abandono o de un secuestro para su cuerpo diminuto. Victoria no entiende de crisis o de dulces…La Coda final es el salto hacia el hemiciclo o hacia la autovía pues ya no quedan papá y mamá.



viernes, 4 de noviembre de 2011

No todos somos de papel...

Se despertó arrugada. Las manos en blanco y negro y la cabeza llena de párrafos. Se dobló hacia la esquina para reunirse con la mesa del escritorio. Dos editoriales después, un artículo de opinión y la noticia local destacada fueron la mejor incineración para un certero reciclaje.


lunes, 31 de octubre de 2011

4 Patas Jumilla comunicado en contra de los ignorantes culturetas

"La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la forma en que son tratados sus animales" Yo en este caso añado la grandeza de un pueblo como el de Jumilla. Y a aquellos que se denominan defensores de la cultura sin cuidar a los seres que les rodean, son en verdad bastante más incultos, ignorantes y pobres de lo que creen. P. J. H

La Asociación para la protección y defensa de animales y plantas (APAP) 4 Patas Jumilla no pensaba responder a las personas, grupos políticos y colectivos que han utilizado los 12.000 euros prometidos por el Ayuntamiento en 2012 para ayudar a los gastos del Albergue Municipal de Animales Abandonados para realizar comparaciones, en nuestra opinión, desacertadas.

Pero nos duele y nos entristece ver como se falta al respeto, primero, de los animales de la calle y, segundo, de los voluntarios y socios que hay detrás de nuestras siglas. Ya es suficientemente triste comprobar todos los días hasta donde puede llegar, y sin que sea perseguida, la crueldad humana (galgos ahorcados de árboles, perros con las patas cortadas con sierra, cachorros muertos ahogados en bolsas de basura, animales agonizando en las carreteras), como para sumar a esa tristeza la de ser utilizados y mezclados con guerras de intereses puramente económicos y políticos que, les aseguro, no son las nuestras.

Quien piense que lo nuestro es una afición, algo que nos divierte hacer en nuestro tiempo libre, se equivoca taxativamente. Somos un grupo de ciudadanos que asume libremente la responsabilidad que corresponde a la Administración Pública.

A quien le parezca que el dinero de nuestro convenio no es una prioridad le preguntaría qué precio tiene salvar una vida… ¿y las 400 que se han salvado en lo que va de año?. Porque recuerdo que en Jumilla no hace muchos años se encerraba a los perros en jaulas diminutas (todavía se pueden ver en la caseta que hay a pocos metros del albergue) y se les mataba con carne envenenada. Años después, una empresa privada se los llevaba de Jumilla para matarlos. ¿Su culpa? Haber caído en manos de un humano irresponsable. No vamos a permitir, con convenio o sin él, que la crueldad se respire en nuestro pueblo tan alegremente.

Informar también de que el dinero que aporta el Ayuntamiento de Jumilla es mucho menor que en años anteriores y que 12.000 euros son una mínima ayuda que está muy lejos de cubrir todos los gastos que conlleva mantener un albergue de las características del de Jumilla. Como datos, destacar que en 2010 la asociación asumió gastos por valor de 19.307’94 euros y, en lo que ha transcurrido de 2011, 16.782’81 euros. Ese dinero no ha salido de otro sitio que del centenar de ciudadanos que son socios de la protectora y de los bolsillos de sus voluntarios, colaboradores y personas anónimas que consideran que la defensa de los derechos de los animales sí es una prioridad.

Tampoco sería cuantificable las horas de trabajo que los voluntarios dedican a un servicio que es municipal, de todos. Desde que el albergue abrió sus puertas en diciembre de 2009 ha habido voluntarios trabajando por la mañana y por la tarde. Las vacaciones del trabajador municipal no son cubiertas por ningún otro operario, tampoco los fines de semana y los días festivos. Y los voluntarios son personas con trabajo, familia y responsabilidades a las que renuncian un día sí y otro también para solucionar el problema que otros generan con su irresponsabilidad y falta de respeto, el mismo respeto que hoy pedimos.

No puedes decir que respetas a la asociación o a los animales y luego utilizarnos para realizar comparaciones. Nosotros no nos comparamos con nadie, porque las comparaciones, como bien se sabe, son odiosas. Las personas que nos respetan se han interesado por visitar el albergue alguna vez y entender lo que hacemos. Y nadie de los que ahora están jugando y frivolizando con el alimento de animales que solo tienen el albergue o la muerte nos ha preguntado nunca por lo que hacemos.

Podrían visitarnos un día, mirar un animal enfermo a la cara y decirle que su sufrimiento no es prioritario, que hay personas importantes que merecen homenajes, que los humanos necesitan actividades en su vida que tiene que pagar el Ayuntamiento, que hay que organizar festejos y actos de culto porque, además, generan riqueza. ¿Qué cultura o riqueza puede tener un pueblo que deja morir a sus animales?.

Sirvan estas palabras también como agradecimiento sincero a todas las personas que a fecha de hoy mantienen intacto el sueño de vivir en una sociedad más justa para todos. Y ese sueño no es otro que la disolución de la asociación lo antes posible, porque significará que las Administraciones Públicas han asumido su responsabilidad y los humanos, su presupuesta humanidad.

Irene Santos Morales
Presidenta de la Asociación para la Protección y Defensa de Animales y Plantas (APAP) 4 Patas Jumilla
Se escurrió de entre sus manos. Rodando y rodando fue a dar con la puerta de salida chocanco bruscamente con el recibidor. Exhausta y olvidada, se sentó en la moqueta a llorar. Cuando el invitado marchó para casa, la recogió con una sonrisa, ofreciéndole el extraño calor de sus piernas.

Envido

Con ochenta y cuatro años el jugador lo único que había perdido era tiempo.

A Platón

Cuando abrió los ojos estaba conectado a una máquina; todo a su alrededor eran cables, goteros y color verde. Nunca imaginó que el "amor" fuera una enfermedad mental tan severa.

martes, 25 de octubre de 2011

Mil metros lisos

- ¿Cuál es el propósito de la caida Mister T?
- Dejarse la piel pero no las piernas. Llenarse de tierra sin intoxicarse. Comprender el miedo y aliarlo. Conocerse a sí mismo más que al enemigo y respirar.
En días como hoy la rabia escupe en forma de lluvia. Una lluvia que no moja pero ensucia, no calma sino enfurece y tampoco arranca los sonidos canívales de los idiotas. Basta con mirar a través de las gotas para agrandarlo todo incluso, la basura humana. Malditos esos pies que estropean los charcos.

viernes, 21 de octubre de 2011

Festina lente

Apresúrate con la calma de un pingüino antes de lanzarse al oceano en manos del despertar de la muerte de una noche. Separados del suelo con la conciencia pegada al asfalto. Las manos tan libres como atrapadas las lenguas y así progresivamente, deshazte del camino en la distancia. Regálales los libros amarillos ya vendidos para comenzar a leerlos desde la página en blanco despiertos en sueños. Los excesos de control, la recuperación del comienzo en la enfermedad. Se ha de partir del kilómetro 764. Siempre fue nunca y ahora elige ser mañana.
Insultar al aire es lo mismo que amar en el vacío,
a nada hace daño y a nada toca, de ahí que no exista efecto rebote.
Los actores utilizan este concepto, los demás, no sabemos.

Opinión sobre el viejo y el mar

En la red del viejo pescador lo que había no eran presos sino voluntarios; es difícil entender que los más sabios conocen el momento de partir.
A veces, el dolor se eleva hasta perder el peso y convertirse en pluma.
Siendo pluma es capaz de recorrer kilómetros hasta decidir posarse en la tierra adecuada, para morir y después nacer.

Medea

Danza sin fuerza sobre mi cabeza y sin silencios,
Levanta los brazos adornando círculos, rompiendo muertos con sus manos.
Una pierna y un salto, una carrera y dos lazos, un mundo y un dado.
Un alto, un giro y después la pirueta, la sangre que brota ya no es fresca...
Medea, medea, huye de mí Medea!.

Magia y sincronía temen airosos guerreros,
- o turbios cobardes de frente yerma -, sólo pérfidos enanos...
 Labios de papel, piernas de tijera, uñas de gato.
Inteligente bruja que crece terca, violenta la lengua y estirpa el beso.
Medea, medea, ¿quién fue Jasón sino una marioneta?
Tu hijo espera: rey sin tierra; eres vieja.
Escúpe tus palabras en cera, rompe su mar, insulta el kaos...
arranca sus manos y alimenta después poco a poco a sus hienas,
cósele las sienes y alza tu argucia.
Un paso atrás, he ahí la tuerca.
Medea, medea...yo soy tú...
¿Tú quién eres Medea?

jueves, 20 de octubre de 2011

¿Experimentar es un grado más de inteligencia o de ignorancia?- hablando del tratado de los idiotas-, ¿Y pedir perdón, es un grado más de culpabilidad o de ignorancia ? sin tratado que corresponda y según hemos venido debatiendo (respecto al acto estúpido de justificar el mal ajeno). Espero que cuando ose contestarme  no sea a través de las líneas del correo que me obliga hoy en día a escribirle compulsivamente...-leyó con risa malévola entre dientes-.
Uno tiene la extraña sensación de haber nacido ál escuchar ciertos gritos, golpear los espacios vacíos y sentir frío- dijo tomando un cortado. ¿Qué diferencia puede existir por tanto, entre eso y negociar cada día con los fantasmas de la casa?-.

lunes, 17 de octubre de 2011

Aimtp fragmento

"Lo que nos hace personas normales es saber que no somos personas normales"
H. Murakami



Cruzamos una senda llena de piedras y me preguntó cómo estaba. Habían pasado más de dos años sin que nos viéramos, sin poder intercambiar fotos o cartas siquiera. La recordaba menos alta y más distraída y sin embargo, había sabido conquistarme de nuevo. Ella estaba radiante, fuerte, incluso en chándal. Justo antes de terminar el camino de hora y media y de sentarnos a reponer fuerzas en la fuente, quiso saber cuál era el estado de mi corazón y en aquellos momentos, -tras una obtusa ruptura-, también de mi mente. El deporte era entonces nuestra antigua cerveza del viernes. Me parecía curioso que ella quisiera escucharme, escuchar las penas de alguien cuyas complicaciones podían disolverse con una buena película de los hermanos Marx. Entonces tenía treinta y dos años y yo veintisiete y la echaba de menos, la había echado mucho de menos...

domingo, 16 de octubre de 2011

La única enfermedad que existiriá siempre es aquella que nos separa del suelo y asusta a la inteligencia cada noche en la cama. La única cura... quién la tiene, la conoce.
Llegó el momento en el que entendió porqué se le cayeron los dientes o porqué no podía ponerse más los patines boomerang o tirar pelotas de tenis en la terraza del vecino si después no pensaba ir a buscarlas; le enseñaron  porqué no era bueno ser explícito o no debía conceder más de dos oportunidades al azar y tampoco porqué no era correcto contestar siempre con cortesía y honestidad."Tomar café -, me dice, -es bueno si por malo se entiende sentirse de vez en cuando un poco nervioso".

viernes, 14 de octubre de 2011

Me llamo Rojo, Paz 30

(...)Si el viajero que se sentaba junto a la ventana no hubiera estado tan cansado del viaje y hubiera prestado un poco más de atención a los enormes copos que descendían del cielo como plumas, quizá hubiera podido sentir la fuerte tormenta de nieve que se acercaba y quizá, comprendiendo desde el principio que había iniciado un viaje que cambiaría toda su vida, habría podido volver atrás. Pero volver atrás era algo que ni se le pasaba por la cabeza en ese momento (...).
Orhan Pamuk. Nieve.





El edificio era rojizo en su esencia más alta y más profunda. La piedra, dueña de muros y losetas casi tanto como el moho de las escaleras. Agujeros afilados entre escalones fueron un día hurgados con los dedos de los pequeños. Habían pasado más de cincuenta años para preservar un orgullo tan rígido como pobre y seguir apilando las botellas en la cava secreta y el embutido en la diminuta despensa entre galletas con mantequilla y chocolate puro. Arcones y medicinas, ropa de plancha y betún afirmaban la decoración de la sala de los trastos al fondo del patio a la izquierda. En casa de ateos almanaque de vírgenes. Sólamente dos plantas: una sóla de habitaciones. La cocina, pequeña y blanca con encendedor rojo recreaba los desayunos de Eco y noticieros en la radio con tisana de cantueso y risa aguda de dientes separados. Existía en aquel momento el gusto extraño de esconder los dulces o los caramelos de menta en el segundo cajón del mueble azul cercano a los quemadores. Tenían vecinos con muros decorados de otro tipo de pinturas y materiales pero no eran menos altos y si menos altivos que aquel inmueble de roja piedra. Al toque de queda de Todos los santos almuerzan eran preparados los domingos los arroces de campo o de primavera y el estraperlo de antaño, las bocinas de la guerra, el hambre agotador, los poemas en pena y el recuerdo de la tuberculosis eran sólo algunas de las sombras de la salita con olivetti verde y libros prohibidos en los diminutos estantes de madera. A diario, no había dinero para el periódico o tal vez no habían ganas. Durante años la imagen fueron los baños de calor en el barreño de la pila negra, las risas delirantes continuadas por toses aplacadas con manos de gota y cardiopatías en las entrañas. El pasillo de piedra blanca aparecía plagado en fiestas y navidades de  juguetes diminutos de madera: zompos, trenes, ballones y de incluso, caballos de cartón. La comida decían "es algo con lo que no se juega, y "las huchas crecen solas mientras los duendecillos roncan y duermen la siesta". Camas reconfortantes con ventanas de madera fueron mantenidas con la holgura del que no aparenta, ni siquiera lo intenta. Paz roja, paz 30.


jueves, 13 de octubre de 2011

Fight fire with fire

(...) En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras (...).
Rosalía de Castro
Follas novas 1880.
A Laly


A todos aquellos que la escucharon en el discurso les quedó muy claro cuales eran las normas para no romper lo que tanto trabajo había costado levantar. Miles de firmas y de panfletos se amontonaron en la mesa de entrada mientras sus manos rojas y su frente limpia ondeaba la bandera de haber alcanzado lo más preciado de su esfuerzo, de sus letras, de sus manos, la libertad del que sueña y el abrazo del que realmente es amado. Tras dos horas de lecturas comentadas, apenas media de agradecimientos, cogió el libro que un compañero le había regalado aquella misma tarde, ojeó el prólogo y miró hacia la puerta de salida. Una vez fuera, con el tumulto de un viernes a lo lejos, releyó la última carta de su padre: hay que ser caballo para recorrer kilómetros sin desfallecer sin embargo, sólamente se puede ser cometa para alcanzar y disfrutar de la propia y "verdadera" luz... A fin de cuentas, ella era su luz.

jueves, 29 de septiembre de 2011

En mitad


Cuando el salto se ha de dar no basta con las piernas ni con la mirada perdida en unos ojos a los que nunca podremos agarrar. Justo en el aire, habrá que apretar bien los puños y presionar con ansia las muelas pues también, hay que saber caer para no desaparecer en el fuego. 

La fiera come montañas mientras el cazador se esconde en ella

Debí conocerlo hace unos años en la facultad pero no lo recuerdo. Tras un medio externo de contacto, la cita llegó a la fecha límite sin prescribir. Se que estuve esperando durante más de treinta minutos antes de decidirme a entrar sola en el concierto de una planta que bajaba y antes de fumarme los tres cigarros de no quiero estar sola en la puerta de un bar en el que había metafóricamente estado. Al cabo de 67 escalones llegó con unos rizos cansados y una mirada terca. No me dió la gana de preguntarle por su día, ni por lo bueno, ni por lo malo y así de algún modo sintetizaba las ganas de excretar. Digo que debí conocerlo porque no recordaba nada desde el 2006 y tampoco creo que a él le quitase el sueño haber encontrado mi email por casualidad en casa de un ex-amigo común o haber dejado algunas camisas y muebles en un apartamento que pudo, aunque compartido, haberme pertenecido. Como me dijo un buen amigo, -antes de escupirme compuesta a la calle-, para cierto tipo de caballeros no es necesario encontrar un buen aparcamiento para madurar entre coitos de madrugada, ni tampoco una buena cervecería para creerse que se puede conectar con seres estrábicos en temas como la comida, los calcetines o el amor. La cuestión es que prometió una noche a cambio de dejarlo estar.

Compramos unos tercios y nos acercamos lo más posible al escenario -oscuro de luces verdes como los encantos de las putas- sin mirarnos demasiado ò prefiriendo hacerlo a los laterales, o a los demás emparejados enlutados de CK One, observando las posibilidades de la polarización o de la no-intervención. Durante la primera media hora tejí una extraña teoría sobre la química inconclusa, la de la saciedad por el placer de nunca haberse saciado. Lo miré de reojo durante unos instantes, aproximádamente entre el segundo y tercer párrafo de cada tres canciones, -lo que en mi cálculo son en realidad años- acercándome a su nariz alienada.

Llegado a un punto, casi hora y media después de un concierto plano con demasiadas faldas, por curiosidad, aguanté con las pupilas fijas en su barbilla cinco minutos en los que sonriéndome apenas me vió, - no tanto los culos carcomidos o camilleros de la sala-.Yo le vacié entre oreja y oreja la palabra que una madre nunca merece, eso si, con discreción isabelina y elegancia de la que no se pronuncia. Puede que esta sea la estrategia de las Divas, aquellas que fuman y esperan creyendo que lo que esperan bien vale la nómina completa cuando en realidad les atufa el camión de la basura. Si te dicen que soñé, lo hice hasta el siguiente bis,  a fin de cuentas el estribillo era casi siempre bueno en esas doce canciones, aunque la guitarra fuese lo único en escucharse o la razón de tener entrañas, y saber con qué fin, se perdiese en el desfile prominente de prendas de ebay. Fui o fuimos a la barra hasta dos veces más y era extraña la humedad de los aplausos y la ingesta de vanidad y seca, muy seca, la excitación. Era perfecto el escenario para deshacerse y el público para viajar astralmente a la Antártida. La última canción que recuerdo tenía demasiada percusión y mucho público en el aseo del arrepentimiento.

Hubo un momento que pareció el fin, del concierto. El anecdotario de la wikipedia y de los elogios tenía vida propia y botas de serraje a eso de las siete de la madrugada. Me dejó en la puerta de la urbanización convencido de haber hecho uno de los mejores trabajos de su vida y aterrado por el trabajo de campo que le había supuesto mi análisis. La cajetilla y media de tabaco no era bastante. Debí conocerlo, pero no lo recuerdo. Sólo sé que se marcho con su pelo rizado y su mirada terca. Me fumé otros tres cigarros más. Debí conocerlo en la facultad pero yo, lo cierto es que no lo recuerdo...

miércoles, 28 de septiembre de 2011

lunes, 26 de septiembre de 2011

Al otro lado del espejo


El cielo se encuentra a un paso de que el agua queme y de que los fuegos sean sólo gotas de lluvia en un reflejo del sudor de una copa a mediodía o de una manzana con guarnición de paracetamol. Allí mismo donde la actriz grita en silencio mientras el escritor reproduce orgasmos frente a un escenario del teatro principal con guión de rocas y magnetos. Y será también allí con las notas disueltas de una composición para guitarra, al caer la noche, cuando los cangrejos brinden y analicen las razón del espejo  en una Venecia sin normas, sin juzgados y más sal.

viernes, 16 de septiembre de 2011

El niño cristal

No esperó la explicación. Lanzó la copa contra la pared y la botella contra el espejo central. Después recogió la carpeta de cuero y pisó con las botas llenas de barro la cara alfombra del salón, hizo las maletas y escupió en la entrada. Dejó la cajetilla de tabaco junto al recibidor y devolvió el zippo que le habían regalado. Un buen cristal se define por la forma en la que se fractura.

martes, 13 de septiembre de 2011

Como febrero en alta... ¿fidelidad?

Pánico porque en el fondo sabe que no hay llavero, ni llave, ni contraseña y entrar o salir es cuestión de mover los pies hacia delante o hacia la puerta de la izquierda que siempre permanece abierta y son abrazos fáciles y predecibles. Pánico porque ha de sentir sin la cabeza; sentir rabia y amor e indiferencia y pena aunque nunca un fracaso si agotó la verdad y las fuerzas; asumir que no hay mayor tirano que el que se siente débil. Pero no es malo caminar a oscuras y  tropezar y golpearse y mostrar que no tenemos el cutis perfecto de no lastimarnos y de sufrir meses de insomnio y de cincuenta cajetillas de tabaco del más barato; no es malo si el pánico un día desaparece y la puerta de la izquierda acaba siendo tapiada y huyendo las gotas de sus lagrimales y las hostias de sus recuerdos como el negro de los pulmones. El vacío es una etapa de la guerra en la que la estrategia es darse cuenta de lo que se esconde tras la lógica de la supervivencia y de desmontar con vistas todas y cada una de las paranoias y mentiras: sangre, dolor y canciones de música.



Nightmare

Estoy cerca de un parque verde y amarillo con la arena rojiza. Hablo con el matrimonio que quiere vivir en mi piso mientras yo les informo de la pesadilla de la casera, la mujer loca que accede al inmueble sin preaviso y sin permiso cuando le entra la nostalgia de bruja.

Caminamos demasiado tranquilos por el parque hablando de las instalaciones y de lo buena zona que es sobre todo para los niños por la cantidad de plazoletas y jardines que tienen alrededor, también hay tiendas y algunos bares pero en general es una zona céntrica sin demasiado ruido. De repente, en mitad del solitario parque empiezan a aparecer perros abandonados y preciosos de todo tipo pero, según voy observando a la mitad de ellos le falta algún miembro, -también abundan cachorros que intentan jugar con los desconocidos como nosotros-. Sigo mirando a mi alrededor y especialmente al suelo, mientras caminamos hablando de los abusos a la intimidad que no refleja el contrato con inventario de más de doce cláusulas que preside ahora mi escritorio. En mitad de la arena, empiezan a aparecer perros y más perros, cachorros y más cachorros con cuerpo de perro y cabeza extraña. Uno de los perros adultos incluso se relame una pata propia amputada que yace justamente al lado de él como si aún sintiese el miembro que le ha sido arrancado. Curiosamente, es mi perro favorito: un labrador.

Según avanzamos, empiezo a ver unas extrañas formas que se mueven bajo la arena artificial y reseca; decido entonces caminar por el cesped de los laterales. Algunas cabezas empiezan a emerger de la superficie y le pido al matrimonio que no caminen por ahí. Son cabezas de caimán que vagan solas y se mueven sin cuerpo.  Ya casi en el final del recorrido, algunas de estas cabezas aparecen con cuerpo y son caimanes completos que intentan morder y mordernos. Los perros sucios y abandonados van a parar a ese parque porque obviamente es tranquilo y no hay personas que los maltraten todavía más, pero allí, una vez se instalan los pseudo-muertos caimanes les arrancan parte de sus cuerpos y los van comiendo con la sumisión del que desea desaparecer. Pululan mandíbulas fantasmagóricas moviéndose por todos lados sin piel y sólo con huesos. Lo raro de todo es que los cachorros son cruces de estas atrocidades.

Miro al matrimonio y sin que diga nada saben que no es el mejor sitio para bajar a jugar con los niños yo miro la calle desde el otro lado del parque y con un escalofrío brutal enciendo la luz de la mesilla.


.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Mujeres de...

Miriam Luciel sale -como cada fin de semana que la ocasión de la empresa lo requiere - buscando el vestido perfecto para la boda de uno de sus colegas o jefes, sino hubiera sido la boda, hubiera sido cualquier evento de domingo, bautizo o comida de las amigas de la facultad, donde es necesario demostrar que uno no es nadie sin un buen fondo de armario. No es una chica convencional pues ella lo controla todo al milímetro, hasta las ondas de su flequillo. Toma como siempre la gran via como núcleo de asalto, tras la infusión de te verde y la barrita de mueslie en el bolso, pero entrará sin duda en las boutiques de la calle Barroso con un buen antiojeras y las píldoras de la belleza entre sus jugos gástricos. No fuma, hacerlo sólo puede envejecerle e incrementar su celulitis pero si el polvo lo merece podría crear la pose al estilo Hepburn. No tiene pareja y si que le importa pero, siempre piensa que no ha llegado su momento. A sus treinta y ocho años cree en la existencia de un ser perfecto que la salvará a caballo declarándole su amor abrupto, eterno e incondicional. Cree tanto en ello como en el hecho de que el bronceado de las peluquerías baratas no puede producirle ningún daño en su piel y además, -cuando ya es anaranjado- es perfecto para sus enigmáticos ojos verdes. Sus andares podrían ser similares a los de un zanco caminando sobre el empedrado de una calle antigua en el desfile de carnaval, -no puede bajarse de los tacones pero, desconoce el concepto de la elegancia caminando-. La feminidad no es algo que deba ser entrenado. Cuando haya gastado el cincuenta por ciento de su sueldo y sobrepasado los minutos de su tarifa plana, llegará a esa casa con el frigorífico vacío y el estómago aún más, pedirá comida china y arreglará las últimas revistas de decoración que permanecen aún en la mesita de su comedor con los plásticos del envío aún sin abrir. Cualquier empresa de las que se dedica a crear los entornos de decoración de las revistas que tanto le gustan hubiera podido utilizar su estudio para un número, sin embargo, la frialdad del hogar también hubiera quedado patente como en las cocinas de ikea. La libreria del comedor tampoco es escasa pero los libros de tapa dura parecen demasiado nuevos o demasiado previsibles. Ha visto los mensajes del café de las cinco y sólo tendrá una hora y media para recomponerse y sonreir a la clase de personas que esperan en el TinTin los sábados por la noche dejando las inmensas propinas de quién no sabe cómo llegar a fin de mes aparentando. Manhattan -piensa- puede encontrarse también en cualquier capital de provincia con sueldos mileuristas, bastante menos glamur y un poquito de más mala leche en la madrugada.


martes, 6 de septiembre de 2011

Pesadilla...Temporalmente

No es posible, ahora no. Mañana quizás, tal vez dentro de unos meses. Seguro... al pasar los años, ni cien años. No te preocupes no serán tantos, ni mucho menos 15 para ello han de cumplirse los 18 y entrando en la autopista. Descuentos, no aptos para mayores de 26. Revisión a los 30 parte superior. Revisión a los cuarenta, parte inferior y sofocando. Latitud, dilatación, rumbo, pasaporte, compras, cursos de reiki y senderismo una vez a la semana, domiciliación de recibos, la peluquería no está abierta los martes, el carnet de socio para los domingos. Aniversario, olvido, aniversario, residencia-geriátrico-guardería concierto-desconcierto ya no somos jóvenes. Tarjeta- Hipoteca. Bodas de plata y bautizos, algo más que polvo quizás en las de oro.

Septiembre tóxico

Está ameneciendo decía la radio, va a llover avisaba el hombre del tiempo, caerá la bolsa predecían los economistas. "Aumenta el número de adictos y de dietas milagros, de cánceres de pulmón y de desempleados", informaba en el mismo tono la televisión. Avanza el huracán Katherine, han muerto algunas cantantes británicas por causas tan desconocidas como sobreconocidas, Paris Hilton vuelve a aparecer borracha en una fiesta de inauguración, dedicaban algunas páginas de las revistas del corazón baratas. "Aparecen escalofriantes fotografías de violaciones a menores en China", decía un contertulio en un sesgado programa radiofónico con el mismo tono que felicitaba más tarde al ganador de la bonoloto; también se escapaba por entonces el humo por la ventana de la cocina mientras se quemaba el cocido y Nadal se retorcía en mitad de una rueda de prensa. El tráfico era cortado por el accidente de las 17 en la esquina del barrio según descubría la sirena de un coche de policia que llegaba tarde. Los niños volvían a torcerse la columna llevando kilos inútiles en la espalda, los abuelos a sentirse útiles al acompañarlos y esto no lo anunciaba ningún periódico digital. ¿Cuesta tras las vacaciones? reían los depósitos de los bancos y los gimnasios. Correos llevaba dos veces por semana un paquete a la mujer del 2º-1ª-. Nevará en Octubre en las vacaciones de los empresarios por el norte de Europa comentaban los montañistas del club de federados. Te esperaré en noviembre exclamaba el reverso de la última postal.



domingo, 4 de septiembre de 2011

De lo que fue un creyente


Sólo aprendí a rezar de una forma y esa forma era viviendo.
La plegaria eran los hechos, los mios y los del camino;
las dudas, la única verdad.

Meditar, algo más que cerrar los ojos sino, abrirlos desde el alma.
Pedir, la noción del tiempo, el eco de la nobleza, no de la humildad.
Invocar al cielo o a un nombre, carece de sentido.

Sólo aprendí a rezar de una forma y esa forma era viviendo.
La gratitud era el ánimo, las sorpresas el amor, la ayuda, lo pactado;
la fortaleza, Dios.

Sudoku

A Mónica

Me he comido y vomitado tantas veces el mundo que apenas me quedan dientes, ya ni siquiera sueño con perderlos. A veces, a las seis de la mañana una extraña voz me despierta y me desvela y da igual que mis vecinos hayan dejado de follar o hacer el amor como ellos piensan ahora. La cocina sigue en el mismo sitio a esas horas de la noche pero mis huesos no. De lo que soñaba mejor ni hablamos, tampoco del alma. A veces, al encender la tele con el desayuno me pregunto por qué hay que abrir la boca para comer o para ser, o mejor aún, para gritar una integridad que se desvanece.

- Te lo he dicho muchas veces!- te enfadas por teléfono cerca del medio día, -no vale la pena!, no vale la pena que confie y que confies!, bien lo sabes; hay que correr más rápido que el veneno aunque lleve tiempo recorriendo cada músculo-.

A eso de las dos de la tarde vuelvo a salir a la calle a recogerte entre bolsas de la compra y gafas de sol; miro a izquierda y a derecha y la paz se estropea por las palabras a través de los móviles y las discusiones con acento de las familias que van de cañas. Tú me miras y no hace falta que digas mucho; yo digo mucho y no debería decirte nada. La cicatriz es la misma y mi antibiótico no estoy segura de que funcione. Pasamos por varias paradas de bus y me hace gracia el anuncio de la once: "Mi ilusión ni tocarla", es bonito... pero, ¿cuántas veces la nuestra puede sufrir el KO?

Ahora somos nosotras las que nos sentamos a reir en la hamburguesería y yo te hago soltar una carcajada a desgana imitando a un famos autor de libros y algún que otro gilipoyas que trabaja con nosotras, - sabes demasiado- me dices-. Y yo quisiera no hacerlo...

Dos niños diminutos se golpean sin complejos a la hora de comer y yo los envidio porque no pudiste golpear otras cosas con tanta vehemencia porque yo tampoco pude. Me cuentas algo estúpido sobre tu primer novio, yo me río y de momento sobre los mios prefiero ni mencionarlos.  Expulas por fin la mueca que venía esperando y se esfuma la tranquilidad -mientras dos camareros intentan darnos conversación y nos regalan patatas- Me atraviesas con tu silencio y veo que mi timón no es el único naufragio justo antes de que te pregunte cómo se hace una dieta para que ya no me reconozcan, tras lo que respondes -cuál es la dieta para que no me vean?...Mil teorías podría exponer y mil mas podrías reprocharme tú  y sin embargo, masticamos sin prisas las expectativas triunfantes de tu rabia y la mia. Tragamos como desde niñas nos enseñaron a hacer, tragamos el dolor mezclado en cocacola, la impotencia con las patatas y la humillación con los trozos de cebolla.






jueves, 1 de septiembre de 2011

As if I'd never been

(...)So I went to read English books, and did my best to avoid the speccy, spotty fate that Helen had predicted for me. I probably looked as wide-eyes, fresh and artless as any other student. But I wasn't.
One of the boys I went out with -and they really were boys-, once asked me to go to Paris with him. And I told him I'd love to, I was dying to see Paris. As if I'd never been... An Education. Lone Scherfig. (...)

There's no smoke without fire


lunes, 29 de agosto de 2011

Bosquejo de un souvenir

Cada cinco segundos una pequeña piedra cae sobre el tejado con vigas del siglo XVI. Ciertas aves han aprendido a hacer entre los huecos un refugio para el ruido y los huevos del milenio que nos recorre. Cada minuto la gota del grifo de principios del siglo XIX expulsa un liquido amarillento que retumba anasincrónicamente en la bañera Roca del siglo XX. El pasillo que conecta el piso 17 A con el 23 B refleja los viernes a las 24 horas los pasos de descanso de fin de semana sobre el brillo enmoquetado de los años 60 de las paredes. La basura del día de ayer espera en los contenedores construidos hace dos años donde hoy mismo, bajando la calle del siglo VII el palacio del XVI se rie de los nativos del signo de aries que visten ropas de los años 30. El padre de los ochenta fotografía las macetas con los calcetines manchados alrededor de las Nike de los 90.  Las manchas en la calle del empedrado del siglo II A.C compiten entre los huecos con los cigarrillos de las tabacaleras de los 50. Algunos perros dejan su marca sobre la cal de los muros decorados con la filigrana del siglo X y buscan en el silbido los orígenes de una manada escondida tras el romero.

domingo, 28 de agosto de 2011

Grutas

 Y aunque por contrato estaban obligados a caminar por la oscuridad, nunca lo hicieron por miedo a encontrarse, a descubrirse.

domingo, 21 de agosto de 2011

Pianista



Fotos: P.J.H
Tocar, con el fin de ser más, no depende de los dedos largos y elegantes, ni del oido idolatrado, ni de los libros que aprendas de memoria y por ellos pierdas el habla. Olvidas siempre, pequeño embustero, la sincronía de los segundos, el apego a la basura o el amor hacia los cristales de aquella obra perfectamente destrozada y que hoy se exhibe por los pubs y por las noches con caché difícilmente alcanzable. La misma obra que algún imbécil dogmático estableció que venía escrita y  no, no sólo tiene un modo de mostrarse porque este es falso e inconsistente, muerto en entrañas y de emociones y oscuro como el llanto de un mal actor en una cama de Paris en una noche de noviembre.

Con los dedos pequeños y congelados también es posible tocar aunque sea un sonido absurdo, horrendo, desafinado y transmitir y hacerlo a propósito y acabar componiendo para una basura aún más artística con clichés, todos ellos juntos y pegaditos desde el disfraz hasta las frases sin olvidar la pose, aquella que imitas en el espejo cuando tu solito te haces las fotos de presentación post-mortem.

La última vez que su santísima excelencia de creador perfecto sugirió la música, más de un tímpano y más de dos quedaron deprimidos de por vida. Por eso no basta con tener las teclas limpias, las partituras preparadas y ser además una buena pieza de coleccionista con sus rarezas post-modernistas y todo; esto puede ser el asco en la máxima esencia. La necesidad de crear no depende de lo que se sabe y se ha puesto siempre en práctica sino más bien de lo que no se nos cree capaces de mezclar, estropear, distorsionar, manipular, escuchar y decir. Si lo revuelves todo con unas notas del veneno que vendes, aplicándolas en pequeñas dosis, quizás algún día consigas unas notas de genialidad, eso si, después de haber inmolado una parte de tu cerebro, la que quede aún limpia y sana.

Ahora si, compositor, raras veces cultivarás aplausos con lo que opinas, crees que has creado y muestras orgullosos en locales perjudicados de visión periférica, el aplauso más falso es el que te cobija, te hace sentir bien porque conoces tus limitaciones, porque en realidad no opinas, porque no tienes opinión y anda muda tu obra y rota en citas de otros y creencias de otros, asique simplemente no compongas, sólo copia que es lo que haces mejor como haces cada día cuando sales de la ducha. Yo inventaré lo que yo quiera con la basura que creas y que creastes y después haré un batido para tragarlo y devolverlo al hueco del suelo de donde nunca debió salir, pero sólo lo haré como favor, por todo aquello que me enseñaste y que nunca podré pagarte porque simplemente no tiene precio...

Con dedos pequeños y congelados se puede tocar y se toca, se toca porque una fuerza hace que se muevan por encima de tus tantas nimiedades e hipocondrias, porque para ello lo importante no es la técnica, el oido, los años de conservatorio o el buen piano sino algo más que cuando te escondes para no sentir, mientras lees libros absurdos con fotos que románticamente insultas en el escusado, sientes que la esencia se deshace porque no puedes tenerla porque es mejor plagiarla o chuparla o disfrazarla en las cualidades de los buenos pianistas. Pero aquellos que tocan porque son capaces, porque pueden por encima de las clasificaciones y de los sentimientos de nimiedad son lo que son, son la fuerza de la capacidad de la que careces. Y más de un gran concierto y más de dos, tragarás en primera fila aplaudiendo el éxito de tu propio fracaso, si es que llegas a darte cuenta, mientras por dentro algo te revienta los labios sin ser precisamente el goce.





Stick and stones

Aunque los golpes y las piedras puedan romper mis huesos y amoratar mi cuerpo,
son las palabras las que pueden destrozarme;
ten cuidado por tanto, con lo que me dices...
Los huesos que se han roto pueden llegar a unirse, los moratones no duran para siempre;
Sin embargo, las palabras cuando ya han sido dichas permanecen,
Y el corazón queda roto desde ese momento y para siempre...


viernes, 19 de agosto de 2011

Manège o debido a


Fotos: P.J.H

Debido a, ya que, y en cambio, a pesar de.
Qué hubiera ocurrido si la mano, el pie,
a un paso, por un pelo,
por casualidad,
¡Ah, estás? ¿Directamente de un momento todavía entreabierto?
¿La red tenía un solo punto, y tú a través de ese punto?
No dejo de asombrarme, de quedarme sin habla.
Escucha
cuán rápido me late tu corazón.
De "Si acaso" 1978 Versión de Abel A. Murcia
Wislawa Szymborska.

Lo dicen sin querer: lo que fue no compartió favores ni fue un regalo comprado para raptar letras, celos, musas o luces, tampoco supo engañar a los ojos, ni siquiera a la memoria. Simplementente, como un cigarro entre los dedos consumido por el viento y no por las bocas, como aquella fruta que cada vez más madura permanece en la despensa; simplemente, por el hecho de estar, conservan entonces las oxidadas partes de un reloj de cuerda con pilas que alguien perdió o rompió sin querer o rompió queriendo con la locura puesta en las entrañas; la muñeca que sin piernas se arrastra, el coche que sin puertas sigue pisando al máximo el acelerador y ninguno abandona jamás su lugar hasta que el cubo de basura o el baúl se adueñe de ellos y dejen de pulular reclamando lo que fueron. Mosquitos y despertadores se agolpan entre tornillos y estructuras girando en una dirección lenta de destino fácil con melodía de sueño, música de terror, música hipnótica, música que no hace falta saber o querer entonar porque sólamente ha de sonar. Fracturas de subir antes, girar antes y mirar después sin querer mirar.



miércoles, 17 de agosto de 2011

Erat Hora

Fotos: P.J.H
(...) Las mariposas emparejadas ya amarillean en el agosto
sobre la hierba del jardín del oeste;
me duelen. Me hago vieja. (...)
Ezra Pound
La mujer del mercader del río: una carta.

Lo esperaba como tantas otras tardes en la misma esquina con nombre de reina, lo esperaba entre periódicos, con las últimas flores para la cocina o con la bolsa de la compra repleta de naranjas para el zumo. Como siempre, él ya habría corrido su media maratón, ella habría entregado algunas traducciones. Nunca dejaba de llover o nunca lo hizo pero con el café del bar más oscuro del barrio nada importaban los pies mojados o no tener guantes al nevar. Con el paso de los años los cabellos largos dieron paso a cabellos más cortos, a la barba y a las canas, el deseo a los domingos y las medicinas cada tres días. La frescura de las cañas de los viernes al té de los sábados.  Puede que las sirenas de policía nunca pasasen a la misma hora pero siempre anochecía temprano y así debía ser. Lo esperaba entre risas y algunas falsas broncas, entre mensajes de textos en dos idiomas. Lo esperaba en mitad de la frontera que nunca existió. Esperaba sus decisiones en el paso de peatones, en los charcos y en el supermercado mientras explicaba extrañas teorías sobre la educación. Lo esperaba entre catedrales, signos de puntuación y metamorfósis incompletas. Dicen que el siempre llegaba tarde porque le encantaba mirar sus ojos de falso enfado y ella, lo esperaba porque él nunca supo, ni sintió, qué era  marcharse.


Si aprendiese alemán

Iba el lenguaje...

He estado acordándome intensamente de ti.
Me puse a traducir a un poeta alemán,
en principio a leerlo, pero tuve
que recurrir al diccionario, y luego
salió algo sorprendente. Creo que te gustaría.
Es un desconocido.
Mi memoria quizá no es la mejor.
Fíjate, qué comienzo:
Iba el lenguaje por sotos y praderas...

Juan Antonio González Iglesias


Fotos: P.J.H

martes, 16 de agosto de 2011

Tambor

Este texto tiene siete años, en el momento que lo redacté apenas si escribía...hace unos años tenía sentido...curiosamente, ahora, después de tantos años tiene el mismo sentido que cuando lo escribí... somos tan cíclicos que a veces duele... Como pequeño homenaje a la persona que lo hizo posible, aquí lo dejo y le pido perdón por si aún no le gusta...o por si nunca llega a gustarle...aunque probablemente ya lo haya olvidado.

Un tambor retumba y suena entre los dedos de un niño que acaricia el precioso regalo de un sentimiento. La ilusión revosa por cada uno de sus poros y se deja suavemente esparcir entre los dedos. Poco a poco, el niño aprende a tocar con más fuerza, cada vez mejor y sintiendo que crece y progresa a la velocidad de su entusiasmo. Los palillos palpitan como si de gotas de lluvia en una fuente se tratase, son fuertes, jovenes y tienen la vitalidad y el amor suficiente para querer estar rozando a su querido tambor... La sangre del niño vibra, piensa, se entusiasma y se emociona...

Un día, inevitable, el niño crece y se llena de tiempos por cubrir, razones que atender y sentimientos que controlar, como la belleza de una gran pintura debe ser resguardada, así es su corazón, sin embargo, el pobre tambor no entiende de seguridad, paciencia y conocimiento; como tampoco entiende de actividad y evolución frente al desgaste de sus compañeros palillos, que le abren las puertas en otro universo mientras se despiden silenciosos.

Los ojos de su dueño que los miraban fijamente, a penas responden dos segundos a la insistente mirada de la piel desgastada y marrón que les reclama. La paciencia, el juego, el cansancio, tal vez, las nuevas ilusiones permiten el paso al siguiente salón de juegos o a la guitarra que diferente muestra un nuevo sonido con el que saciar las nuevas emociones de aquel dueño que cobró años pero, no será lo mismo, los instantes se fracturan de manera maleducada, así como los sentimientos con el mismo corte ensangrentado casi nunca coinciden...la piel de ese amable y enérgico tambor, se entristece y se arruga como la soledad cruza sus brazos alrededor de sus tobillos.

Llegado un determinado momento, los palillos ya sucios por el cansancio se acercan al tambor a consolarlo, pero saben que si se acercan demasiado lo despertarán e iluso, se movera con la inistencia de un vendaval en pos de la vida anterior...y al moverse caería de esa oscura estantería donde se resguarda intentando su felicidad o cayendo al suelo más frio y solitario y probablemente haciéndose pedazos. Más se arriesga y ante la soledad del golpe permanece allí inmovil, inconsciente, mudo, evadido de las críticas que convertían sus melodias en ruidos y distorsión...temblando y resonando por igual, por segundos...

Al despertar, una luz lo ciega y decide no volver a mirar. Una nueva sonrisa de niña lo acurruca entre su cuerpo, lo acaricia con sus dedos y alimenta en él de nuevo el vigor, la ilusión ,las sensaciones, la fragilidad y los horizontes...a su vez, los palillos que le saludan no son los mismos: más jóvenes y valientes se acercan incrédulos al que ha de ser su compañero disfrutando de esa sencillez q sólo el roce permite. Y así, de improviso la niña aprovecha las baquetas hasta la última de sus astillas dando paso a un único redoble con melodía extraña de boda.


viernes, 12 de agosto de 2011

סממית

El señor Paniyou usa traje todos los días como su abuelo le recordaba debía vestir siempre un buen judío. El señor Paniyou es alto, delgado, amarillento de piel transparente y destacan en él unas ojeras moradas que suelen hacer juego con la pulsera de tela que lleva siempre en la mano izquierda. Se sienta en el mismo banco cada domingo con o sin periódico y -épicamente recto, mientras come algunos cacahuetes- escribe algo en un cuaderno de piel. El señor Paniyou camina mucho y apenas ríe, son curiosas las puntas de sus zapatos negros siempre impecables. Sus pasos son prudentes y su mirada elegante, me pregunto si sabe jugar al baseball pues suele observar a los jovencitos que se hacinan en la pista del barrio. El señor Paniyou regentó una pequeña joyería justo en la esquina donde venden ahora los perfumes de chanel. Por la puerta de la tienda pasa todos los días de la semana menos los sábados y todos los días murmulla en un extraño dialecto con expresión de pocos amigos. En más de una ocasión, desde la azotea de mi edificio, he observado las plantas de su ático, la organización de su peculiar terraza, su extraño jardín, -almacén de cactus como jamás se haya visto-. No se si tiene familia pero si sé que nunca visita a nadie. El señor Paniyou compra dos veces por semana, sale a la misma hora y coincidimos en el ascensor a la misma hora cada día durante su vuelta. El señor Paniyou es silencioso y no le gusta que le observen, pronuncia siempre las mismas frases y no tengo muy claro que sepa cuál es mi nombre, -creo que a mis hermanos y a mi nos llama siempre de la misma forma-, una extraña palabra cuyo significado desconocemos סממית

miércoles, 10 de agosto de 2011

Nahigabe

No es de noche para asesinarla,
ni de día para esconderla en el cuarto de atrás,
-en mitad de lo atemporal sin luz ni sombra-,
es el momento de dejarla estar...

Una vez fue tierra, sólo una vez

No ha llegado el momento y aún así la raíz crece

 
Por las esporas sabríamos cualquier cosa, como que a veces canta sin necesidad de entonar o que el sudor de sus noches de verano tiene nombre de algún famoso traficante de hígados. Podríamos saber si ha comido últimamente o si vende su sangre para dejar de pensar. Únicamente abre los ojos cuando la observan, los abre por completo, como gritándo: mírenme, pero mírenme bien porque esto es lo que se entierra! Al lado de la tierra que arrastra, de la tierra en la que se tumba y se refugia, de esa tierra que le acoge más allá de los edificios y de las comunidades de propietarios, sólo cabe un cuerpo que desesperado huye del que fuera su destino.





martes, 9 de agosto de 2011

Rot


Como saber que volverán juntos a escuchar el último latigazo del ruido y de las gotas sin que el futuro amenace con crecer.

Bleu


Dedicado a David Rodríguez:

Entre dulzura y pecaminoso se encuentran escondidas otras tres palabras de una frase que sólo puede estructurarse cerca de las 0 horas cuando el silencio es un regalo y los sueños pueden ser cuentos de hadas y pesadillas y ser hermosos y cansados; cuando las personas han de ser peces nadando contracorriente -en abruptos mares de profundas sílabas con tesoros y doblones en el fondo de la sala- con ciertas sabidurias escondidas para poder ser buenos piratas; como niños que entre aturdidos y encantados chapotean y arrastran arena con sus propias manos ignorando los segundos que quedan para construir la muralla y la torre antes de que la ola los destruya y les haga comenzar de nuevo con la tarea.

domingo, 31 de julio de 2011

Aún dicen que sus alegrías se miden en kilómetros y sus tristezas en cartas. La lógica acumulada en una caja de cartón de algún trastero y la práctica recorriendo senderos de paciencia en caminos sin sombras y sin pulsiones.

sábado, 30 de julio de 2011

Belle

Muchas cosas pueden ser abatidas, conquistadas, ganadas, compradas, vencidas, acumuladas y difuminadas pero sólo hay una contra la que no se puede competir, se llama belleza.

viernes, 29 de julio de 2011

Pinchazo

La diferencia del roce del algodón con un erizo o del algodón con unos dedos es algo que sólo entienden las terminaciones nerviosas.

jueves, 28 de julio de 2011

Unica

Aún queda una única cosa antes de convencerla: lanzar al aire las llamas para que de algún modo se aviven mientras caen soberbias sobre la fuente ; y se deshagan en esa nada que tienes por nombre. No lo sabe pero, la suerte observa escondida en una esquina.

Única revelación

Uno tras otro pasarán los hierros, los pasos, los ruidos, los discos y las cartas. La cobardía perderá el uso y el nombre y también el escaso sentido. Pasará el momento de negar, de sufrir, de entristecer y de odiar. Hay algo sin embargo que no pasará, no podrá, será la culpa: su imbecilidad.

Aspettare

Esperar casi siempre tiene un doble sentido. Se pierde o se gana por hacer o deshacer. Si la razón es lógica la respuesta es la espera; si no existe la razón -como forma- es bastante absurdo.

Sueño de una noche de verano

Lentos, lentos, lentos... sólo así pueden caer tus ojos encima de los mios cómo si la noche se apagase sólamente para despertar más fuerte, para dejar que el silencio abrume las palabras que apenas hemos aprendido.

martes, 26 de julio de 2011

Jinete

Y si, es cierto que no es discípulo ni aprendiz y no cayó la palabra, ni el desafio en los ojos, ni la voz en un caballo abatido con un corazón apunto de hablar. Cuando la razón es sombra en luz y el patrón es insensato, ha de ser el amor un serio incordio postrado en disimulo.

Tongue

La lengua es manta y es madre; lógica y miedo de funda saliba. La sábana inferior recoge deseos y en la sombra superior, edredón de soberbias mentiras.

Merlin

Si lograba adivinar cuáles habían sido sus movimientos el mago prometió enseñarle el futuro. Adivinó las tres primeras rondas y cuando le llegó el momento de mirar a través del agua, encontró a un hombre más viejo y cansado que ejecutaba sus mismos gestos.

lunes, 25 de julio de 2011

Fugaces

Al desinflarse comprobaron que no era un globo cualquiera pues escondía en el interior trocitos de crital de algún mar. Extendida y alargada, se trataba entonces de una particular luna.

Nimiedades

Si dejando la ventana abierta la suerte se hubiera colado, quizás el tiempo hubiera secuestrado las palabras rabiosas y la lluvia hubiera refrescado el infierno de los insultos; tal vez entonces los abrazos hubieran presidido la cena y no hubieran estallado entonces las medallas y mentiras, el ego delictivo e iconoclasta y el desconocimiento de lo que fue un día estudiado al detalle. Pero había prisa por llegar antes, llegar sin mirar pensando que el futuro es mejor por ser futuro... y hacía además frío, demasiado frío... en la habitación... como para dejar pasar el aire y respirar.

Tablet

Por qué no-. No hay nada como inventar un marco para la realidad fraccionada en minutos y servirla en bandeja pero en vertical, con las motas de arena o polvo o ceniza desparramadas y la alegría de ser hipnotizados, idiotizados. Después, al desconectar, se diría que hemos buscado una jaula más grande para un pez cada vez más diminuto.

Vaso

Se ha precipitado. No ha caido de forma heroica. Simplemente ha caido y al deshacerse el mismo ha llorado su destrucción en su nacimiento.

Naranja

Cuando la naranja se desprende de la piel, no hay media naranja que valga.

Plea

En el torbellino de agua centrífuga me contó una verdad, sólo una; decía que eran muy preciadas para lanzarlas por la taza del water así como así.

Bath-grave

El tiburón lucho hasta su último aliento para romper el arpón y seguir con vida. Al salir de la bañera, lo secó con sus propias manos, lo meció y en un sueño permanente lo acurrucó con sus manos el pescador.

Cuento para veinteañeros

Cuando averiguó que el principe no sólo no había matado al dragón sino que aprovechó la misión para huir, dejó de esperarlo dormida, se cortó la trenza, rompió las escobas, utilizó la rueca y bajó de la torre para aprender a defenderse ella solita.

domingo, 24 de julio de 2011

My little dum player

Existe una regla extraña entre ellos y el escondite pues, no basta con delatar al enemigo sino que habrá, al descubrirlo y en todo caso, que matarlo.

martes, 19 de julio de 2011

It shall be free

Pongamos un punto y a parte y después vomitemos que no hay cifras sin letras ni decepción sin firmas consentidas y finalicemos la copa gritando entonces hasta caer desmayados al expulsar el último atisbo de aire, de nosotros mismos, por entre los dientes, por aquellos huecos donde también escondimos lo que un día arrojaremos violentos sobre el mar. Sólo hay una forma de convencer al tiempo y los segundos contraatacan.

jueves, 30 de junio de 2011

Cadena de montajes

Confiesa secándose el sudor que no hubo nadie aquella noche, que sólo quedaba el ruido de una puerta con bisagras oxidadas, que no escuchó el grito, ni llamó al timbre. Esconde la pluma en su bolsillo izquierdo y admite no escribir desde el 75. No sé porque pero tiene ciertos dotes telepáticos. Cuando su mujer entra por la puerta para darle las pastillas cada media hora reconoce que hubiera querido comprar aquellos jarrones que estaban ahora en casa de su vecino pero que nunca hubiera robado la filigrana de la mesilla a menos que el hambre hubiera hecho mella también en su casa. Me observa de reojo con sus pómulos rojizos y yo observo la artrosis de sus manos bajo mis gafas de sol. Sólo quedan cinco preguntas y serán las 14:10 de la tarde, hora de dejar los escombros tal cual están. Esta tarde será el protagonista de su propia sección.


Haces de luz II

(...) En el conjunto sinestético perceptual "movimiento-color", resulta muy difícil concebir algún aspecto perceptivo independiente por completo de la temporalidad, y más aún cuando lo enfocado es una estimulación icónica compleja, debida a figuras o estructuras en movimiento (...).



(...)Pero nuestras posibilidades de representación iconolingüística son, respecto a los colores, bastante más restringidas que nuestra capacidad de discriminación perceptiva; y mucho más limitadas aún son nuestras posibilidades de denominación. Y estas limitaciones determinan nuestra visión cromática de manera cualitativa y cuantitativa(...). Lenguaje del color. Juan Carlos Sanz.


miércoles, 29 de junio de 2011

Manipulación de haces de luz




Y si casualmente reptase por entre los hierros y crease una forma que no habrían antes encontrado. Si esa forma, sin nombre y apellidos, recorriese el instrumental para darle la oportunidad que necesita y entonces, en mitad del arco y del cristal reflejase su propio pasadizo, el pasillo que no se puede enseñar sino es con un ente creado, una configuración apta para ser expuesta y reflejada, apta para tener una única forma en un sólo segundo, en un sólo momento. Y si reptando, obstruyese la única vía para la linealidad y de este modo, todo dependiense de un error, de un cambio de marcha, de una mirada hacia atrás o de una estúpida decisión, la forma más auténtica de lo inesperado, la forma no-pensada para en esencia, existir.



lunes, 27 de junio de 2011

La penúltima pesadilla

Aún así no es tan sencillo como viajar en ascensor. No es tan sencillo como saborear un helado en una calurosa tarde de junio. No es tan sencillo como pelar una patata ni como regar una maceta, pero es sencillo. Lo dicen todos aquellos que lo tienen, que lo han recibido y además les ha sentado bien. No hay que aprender manuales, ni entender de libros ni de filosofía, ni analizar la culpa ni la desmotivación, tampoco descargar los sueños en el otro, aquellos que especialmente no se tienen agallas para cumplir; por supuesto que no es necesario contar los billetes en la cartera ni analizar la cuenta bancaria por más de mil reproches absurdos que tampoco deberían tenerse en cuenta. Pero cómo podría explicarlo yo que sólo siento agujas dónde debería latir.

Y después de todo

Y después de todo son pesadillas las que se escapan con la alarma del despertador y algunos sueños que ni siquiera son los que materialmente deseamos. Vuelan por la habitación de madrugada disfrazados de palabras y asociaciones creando la atmósfera irreal que nos atormenta o nos ilusiona, la que no existe porque nunca la crearíamos así, simplemente acumula retazos de asociaciones, momentos que vivimos, momentos que nos hubiera gustado tener y aquellos especialmente que más tememos, que no queremos y que sabemos que en el fondo puede que existan, que exisitirán... Y así el día amanece cansado, no menos torpe que el de ayer a la misma hora. Las noches no son conscientes y tampoco quiere serlo nuestro cerebro; tampoco puede permitírselo el extraño músculo bombeante y envueltos en sangre, en descargas eléctricas y pesadillas o sueños despiertos caminan nuestros pies y nuestras manos, nuestros días y nuestras necesidades.


(...) y después de colgar me doy cuenta que necesito ese lastre de responsabilidad, ese ancla de preocupación para no soltarme del todo, para no ponerme a volar, como si no quisiera admitir que - pese a los nubarrones que, entre dos rascacielos se aproximan- vale la pena vivir, cantar en la ducha, (...), olernos los dedos antes y después de, dar conversación a los taxistas, entrar en una tienda y probarnos ropa que no podemos pagar y escribir, aunque sea una novela que se muere, aunque sea en una lengua moribunda (...). El último libro de Sergi Pamies. Sergi Pamies.