lunes, 28 de febrero de 2011

Hay ciertas cosas...


Hay ciertas cosas, de esas ciertas cosas prohibidas que son extremadamente fáciles, hay ciertas cosas que son absurdamente simples. Colarse en el metro o viajar en tren.
Tan fácil como querer. Solo hay que subirse; un salto, determinación y calma. Existen algunas normas, algunas normas no escritas. Uno: elegir el trayecto, destino. A veces esto simplemente te elige a ti. Dos: no subir en la estación de origen. Tres: dejar cualquier cosa en cualquier sitio. Cuatro: caminar de aquí para allá o entrar al baño. Ultima: salir de allí, a veces salir corriendo.


María Jiménez Herrero.


sábado, 26 de febrero de 2011

2º Primer premio



- ¿Por qué me hablas así?
- Porque no quiero escucharte
-¿Por qué me abrazas así?
- Porque te escurres entre mi fuerza
-¿Por qué me miras así?
- Porque se está fraguando ya el olvido en las cuencas de mis ojos.



2º primer premio falso

La opción de crear se asemeja al deseo de amar, en el hecho de que la verdadera obra de arte resulta a veces de aquello que se cae a pedazos.



sábado, 19 de febrero de 2011

De túneles y pozos


Y lo cierto es que, mientras me precipito hacia unas tinieblas todavía más intensas que las de hace un rato -o las de hace meses, o las de hace años, ahora eso carece de importancia-, acompañado por otros seres que tan sólo intuyo, quizá sí soy más feliz de lo que era antes. Pero resulta difícil decirlo porque de antes no me acuerdo, oye.
El Pozo, relato de Sergi Pàmies de su libro Si te comes un limón sin hacer muecas.

Mine Vater


He aprendido mucho con sólo mirarlo. No hablamos mucho por eso lo observo. He aprendido mucho a lo largo de innumerables periódicos que cogía cuando abandonaba la sala de estar para que no pensase que yo también era capaz de leer y lo peor, que además me gustaba hacerlo. He aprendido mucho con sólo escucharlo, técnicas de un sabio: nunca había una palabra de más sobre la mesa, ni en el pasillo, ni en las buenas noches ni siquiera en las broncas, el silencio puede ser un arma extremadamente potente. Hay que ser demasiado inteligente para cautivar a un contrincante, a un hijo o a un tercero simplemente emitiendo cuatro palabras, seguidas de un silencio y de cuatro palabras más todas roncas y profundas. Es un arte.


Sé poco y dicen que aprendo mucho. A jugar aprendí poco con él...lástima... pero si a poner los brazos de forma totalmente correcta para los tiros libres de nuestra partida semanal de baloncesto, es fácil saber qué es una zona o qué significa pivotar cuando supone estar juntos al menos una hora. He aprendido mucho de cine ignorando sus comentarios, de política huyendo de los apestosos que entraban en mi comedor los viernes y fines de semana y me lo robaban en mítines aún más apestosos de un grupo de políticos demenetes y extremadamente apestosos que aún pululan por mi pueblo natal pero esa, es una historia horrible de la que no aprendí nada y todos perdimos mucho. Ahora he aprendido que lo quiero más que nunca: cuando él ha aprendido a dar abrazos y a desaprender de las putas normas y a pasar de largo de las sucias artimañas de cualquier inepta autoridad.




viernes, 18 de febrero de 2011

Marcha




"Cuanto más marchan los hombres, tanto más se alejan de la meta. Gastan sus fuerzas en vano. Piensan que andan, pero sólo se precipitan -sin avanzar- hacia el vacío. Eso es todo".
Kafka

martes, 15 de febrero de 2011

Redes


Caminar a tientas tiene un gran riesgo: abrir los ojos de repente, ante una fuerte luz y no ver nada; o peor aún, verse atrapado en una red oscura, como tela de araña, que no puede ser disuelta sin una dura lucha de desgaste.

Soledad

De haberse preocupado menos, no sería la única pendiente de nada, pendiente contra el viento, pendiente de caer...

Colon-izar



El lugar en el que habito es perfecto... Ciego para mi, escucha atentamente, de momento, todo lo que le pido...




domingo, 13 de febrero de 2011

You couldn't care less, could u??


Tonight I'll throw all my hiden tears to your devastated memory. I'll cry a river to say definitely enough. Enough, enough in the echos of my lonely words...There is nothing left to be trusted or even anything else to be preserved, I wanted to understand, to fight against non-senses, against all the shared fears, against all kind of weakness...now I know I can do it, I just can assume a non way-back and I just can handle one feeling not too good, nor clean, nor peaceful...just one at a time, just one to keep on walking, just one to say goodbye to all the damage, to all the hate, to all the pain, to all the love, to all the long nights awake with a broken and narrowed heart, the only heart I could ever have, the one I've wasted with someone who didn't bother who couldn't care less... I waited too long, too much. I'll cry one year or even more, I'll cry my fake expetations trembling and torturing myself alone, my sorrows, my constant and inconditional feelings, I lost the strength against your cruelty and your last image saying... nothing; running away from any kind of nobelty for us, your last damn image in my retina. Tonight I'll cry you for the last time, gentle and slowly, I'll cry you all.

Moment



"La cámara es la prolongación de los ojos y para sacar fotos hay que alinear ojos, cabeza y corazón en el mismo eje". Henry Cartier Bresson.


Instantes que no han de escuchar jamás y esperar menos. Instante: aparición y parálisis de un mismo mundo, de una misma extrañeza, universo anclado. Instantes... borrando muecas y palabras, bailes, llantos y pasos; captando sorpresas, giros, música, ruidos y carcajadas, abrazos y bofetones; papeles abandonados, plásticos huidizos y sombras tímidas. Instantes desdibujando la fealdad y creando sólo belleza. Instante: mío el que no poseo, el de alguien que no adivino... Instantes, instantes...ésta es la única arma de vida, la única conciencia de muerte...

miércoles, 9 de febrero de 2011

Dragón

Le han cansado. Generalmente está acostumbrado a hablar para dos o tres mientras que los 24 restantes se dedican a perder el tiempo. Permanece en medio de la habitación explicando los por qué si y los por qué no de los compuestos y sus valencias. Corre la misma suerte que un pequeño elefante entre leopardos. Hace tiempo llevaba bigote y barba y pantalones de cuadros y chalecos de lacoste, era moderno con sus gafas de pasta y la enseñanza, como en la segunda república, le parecía el arma fundamental para el cambio. Eran tiempos para creer. Ahora escribe en la pizarra con la ropa del Corte Inglés de rebajas y hace como que no escucha las burradas, los botellones y los trapicheos para comprar porros de sus jóvenes alumnos. Permanece erguido, ajeno a todo lo que allí se hierve más allá de la educación secundaria obligatoria, recitando la lección año tras año y esperando con anhelo que lleguen pronto las lejanas vacaciones de semana santa. Cuando salga del aula, cerca de las 15 horas, pasará por el cajero para tener la certeza que irremediablemente su tiempo ha servido algo más que para el "cambio".



martes, 8 de febrero de 2011

En la ciudad

Si le hubiera preguntado quizás conocería hoy que desayuna y que hace al pasar las doce del mediodía. Quizás hubiera averiguado dónde vive, si trabaja o si comparte piso. Pero no le importa. La mayoría de las veces sólo importa la ropa que quitamos, el egoismo de no estar una noche más sólos... Si le hubiera mirado, ahora sabría por qué posee tantas ojeras o por qué su bolso está raído. Los zapatos, las manos, la leche que no pedimos o los huesos que nos abrazan hablan constantemente sin que nadie parezca notarlo. Aún le quedan ciertos dibujos, imágenes en el aire fraccionadas, bocetos de lo inexistente buscando quizás un cambio de tuercas o simplemente, una fantasía más para esconder, en cualquier hotel o en cualquier noche.




Enigma

Nunca sabremos que ocurre realmente con todos aquellos sentimientos lanzados contra agujeros negros, ni siquiera al olvido, sino al lugar dónde todo se pierde y se descompone. Tal vez de saberlo, la humanidad tomaría cartas morales sobre el asunto.




lunes, 7 de febrero de 2011

Time of my life

Cuando llegué la partida había comenzado. Tres barajas estaban sobre la mesa con letras verdes e inscripciones en latín. Cada una de ellas representaba un juego y un tiempo: presente, pasado y futuro. La ronda se había ya iniciado con la primera baraja y no había llegado a tiempo para la ronda de prueba.
Me senté a la izquierda del jugador más antiguo en esa casa de juegos. Un ser enigmático, sin duda, como todos los que se cubren la cara de madrugada para amanecer vulgares junto a seres más vulgares todavía al amanecer.
Mi inicio, desgraciadamente, fue el propio de un jugador sin estrategia. No es de extrañar que perdiera más cartas de las recomendadas en los primeros momentos del juego. Una vez repartieron la segunda baraja, lo tuve claro: me había quedado en blanco, descubierto, había olvidado las reglas y no podía abrir la boca. Conforme avanzó la partida y fuimos llegando a la mitad de la manga, casi todos los señores de negro de la sala y por ende mis adversarios, se habían ido retirado oportunamente sin desperdiciar gran parte de su presente. Y yo, diminuto aprendiz, permanecía frente al señor enigmático sin comprender la gravedad de mi apuesta.
Perdí..., como era previsible, pues había enseñado todas mis cartas. Aunque al menos, fui de los últimos en retirarme. Es difícil ser bueno cuando ni siquiera se sabe a qué coño se está jugando. Al menos, tuve la sabiduría necesaria para pagar mi deuda, cerrar la puerta y no arriesgarme en la tercera baraja, ¿quién podría hacerlo?. Me fuí como los gatos en la noche, por los tejados, maldiciendo a aquellos que me arrojaron al juego sin enseñarme lo básico. Sin embargo, antes de escapar del humo de aquella buhardilla, miré fijamente las cartas que quedaban por jugar, analicé cada uno de sus contornos y me prometí que volvería para ganar la ronda "futura". Aprendería latín si así hacía falta y reservaría la mejor mesa para cuando estuviera brillantemente preparado.





domingo, 6 de febrero de 2011

Y si la fiebre que hoy sufro y me debilita servirá mañana para hacerme crecer, entonces, muy gustosa, aceptaré que mi herida supure y que mi mirada sea turbia pues, sólo así este cuerpo golpeado sonreirá mañana escupiendo cualquier atisbo de tristeza.

Cierto tipo de lágrimas




Tras la conversación con el Doctor Marcos y su inquietante preocupación, quise creer que mi tratamiento no era tan corrosivo ni tan complejo. Imaginé que, como un simple constipado, solo tendría que utilizar las medicinas y mantenerme extremadamente activa. La opción B fue aplicar además otras formas de curación: opté por la medicina alternativa, las terapias de sanación orientales y la comida vegetariana. Aprendí mucho, si, pero la cuenta atrás seguía su veloz ritmo. A los nueve meses arrojé la toalla, qué más podía hacer! y durante días -e idas y venidas del hospital- decidí encerrarme con todos mis tesoros dándome por vencida... Inmersa en mi propia desesperación, con el paso de los días y la falta de hambre, empecé a sentir un raro alivio, noté mi mejoría a través de un extraño líquido que brotaba a raudales por mis ojos y por mi nariz... entonces lo vi, lo comprendí: como cualquier cáncer lo importante es siempre limpiar...romper los obstáculos en las arterias, los puntos negros y podridos de las entrañas, deshacer las estalagtitas del ser como cierto tipo de lágrimas...las escondidas...