domingo, 6 de febrero de 2011

Cierto tipo de lágrimas




Tras la conversación con el Doctor Marcos y su inquietante preocupación, quise creer que mi tratamiento no era tan corrosivo ni tan complejo. Imaginé que, como un simple constipado, solo tendría que utilizar las medicinas y mantenerme extremadamente activa. La opción B fue aplicar además otras formas de curación: opté por la medicina alternativa, las terapias de sanación orientales y la comida vegetariana. Aprendí mucho, si, pero la cuenta atrás seguía su veloz ritmo. A los nueve meses arrojé la toalla, qué más podía hacer! y durante días -e idas y venidas del hospital- decidí encerrarme con todos mis tesoros dándome por vencida... Inmersa en mi propia desesperación, con el paso de los días y la falta de hambre, empecé a sentir un raro alivio, noté mi mejoría a través de un extraño líquido que brotaba a raudales por mis ojos y por mi nariz... entonces lo vi, lo comprendí: como cualquier cáncer lo importante es siempre limpiar...romper los obstáculos en las arterias, los puntos negros y podridos de las entrañas, deshacer las estalagtitas del ser como cierto tipo de lágrimas...las escondidas...




2 comentarios:

  1. "...Todos tenemos tres vidas: la pública, la privada y la secreta"
    Gabriel García Márquez

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  2. Qué buen texto Puri...madre mía llevaba tiempo sin pasarme y me encuentro esto lleno de novedades.

    Llorar a cántaros sí.

    Un abrazo

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