martes, 8 de febrero de 2011

En la ciudad

Si le hubiera preguntado quizás conocería hoy que desayuna y que hace al pasar las doce del mediodía. Quizás hubiera averiguado dónde vive, si trabaja o si comparte piso. Pero no le importa. La mayoría de las veces sólo importa la ropa que quitamos, el egoismo de no estar una noche más sólos... Si le hubiera mirado, ahora sabría por qué posee tantas ojeras o por qué su bolso está raído. Los zapatos, las manos, la leche que no pedimos o los huesos que nos abrazan hablan constantemente sin que nadie parezca notarlo. Aún le quedan ciertos dibujos, imágenes en el aire fraccionadas, bocetos de lo inexistente buscando quizás un cambio de tuercas o simplemente, una fantasía más para esconder, en cualquier hotel o en cualquier noche.




2 comentarios:

  1. Impresionante. Duro sin aparentarlo, como debe ser.

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  2. Tiene razón Depropio, es que escribes desde las tripas Puri, como debe ser sí.


    Un abrazo

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