lunes, 7 de marzo de 2011

Soho

" Existe algo en la estúpida mente humana que responde hermosamente a la idea de lo insólito, especialmente a lo insólito de condiciones capaces de producir un fenómeno dado. Cuanto menos posibilidades existen de que suceda una cosa, más maravillosa resulta cuando se produce, por inútil o incluso dañina que pueda ser. (...) No era justo que sucediera y, sin embargo, sucedió; uno no puede menos de admirar ciegamente la cadena de circusntancias que permitieron que se produjera lo imposible. "
Paul Bowles. Fragmento de Déjala que caiga.


De repente un día no quieres verlo pero está ahí, al otro lado de la puerta, argumentando que Hawks fue un revolucionario. Te observa, te habla, te invita a cenar y apenas te atreves a mirarlo, te asusta; como también te asusta su capacidad para descubrir lo que piensas. Cocina bien y le gusta, no le importa que no pueda hablar contigo de ello. Empiezas a escuchar a unas sensaciones desaparecidas en tu aún más cuerpo extraño; un hilo invisible comienza a unir lo que sientes con lo que dices y no te gusta nada, ni siquiera hacerte a la idea. El sonríe y te desconcierta, sabes que espera...peor aún, quiere hacerlo... le dejas ese libro que te dice no ha leido; sabes de sobra que si lo ha hecho, puede que más de dos y tres veces; tuvo que hacerlo antes de encontrarte. Le encanta la sesión viernes-película post-cena, no entiendes cómo todas y cada una de tus elecciones, por penosas que sean, siempre le parecen bien...o si, tal vez si le entiendes...y eso es suficiente para encender un cigarro y poner excusas para evitar la tercera cerveza. Lo dejas en la calle y caminas, mañana te llamará. No querras quedar con él pero lo harás. No querrás reirte pero lo harás y lo harás porque en el fondo, reconoces que el hilo no es caprichoso, que es de seda y además elástico.


1 comentario:

  1. La última frase de esta entrada es brutal. Me quito el sombrero.

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