lunes, 4 de abril de 2011

Día 3

Me parece grandioso el balcón. Desde el comienzo de mis días en la residencia, he visto pasar en el edificio de enfrente, un gran número de extraños personajes con o sin camiseta, con o sin ropa interior pero todos ellos con las caras pintadas. Al principio, me parecía gracioso el carnaval de piernas largas y cortas, de pelos lacios y rizados y de camisones rotos y de la ausencia de ellos. Al pasar unas semanas, la cosa se volvió ciertamente incómoda pues no entendía muy bien que tipo de relaciones llegaban a establecer los sonrientes inquilinos justo dónde la vecindad podía ser testigo de todo. Ahora que los meses me desbordan y las bolsas de comida se agolpan en el patio de luces que compartimos, sólo alcanzo a entender que de algún modo, buscan sin descanso un papel principal en su obra y por ello, se esfuerzan claramente en mejorar la espectacularidad del "teatro".



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