lunes, 11 de abril de 2011

Lenguaje

La razón por la cual permanece mudo es extraña. Hace un tiempo era un mago de las adivinanzas y poemas, experto en haikus articulados en segundos, ganador en cualquier concurso de demagogia culta y orador nato. Sus cuentos estaban llenos de figuras y de efectos sonoros. Su conversación pausada era el árbol donde muchos nos relajábamos. Un día habló sobre los peces y la política, explicó la teoría de la pecera y consiguió convencernos a todos. Entristeció de repente, era fácil sentirse sólo... Ya no volvió a pronunciarse y nadie pudo convencerlo a él de que no lo hiciera.



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