domingo, 17 de abril de 2011

Más allá del olvido

alguna vez de un costado de la luna

verás caer los besos que brillan en mí

las sombras sonreirán altivas

luciendo el secreto que gime vagando

vendrán las hojas impávidas que

algún día fueron lo que mis ojos

vendrán las mustias fragancias que

innatas descendieron del alado son

vendrán las rojas alegrías que

burbujean intensas en el sol que

redondea las armonías equidistantes en

el humo danzante de la pipa de mi amor

ALEJANDRA PIZARNIK



Como cualquier cuento tiene su moraleja la noche con luna cerrada:


Cuento para niños, reforzado de recuerdos.

Cuento para adultos jugando a ser niños.

Disfraces de palabras ante un carnaval furioso y asesino.

Vivir imaginando que hay hechos que nunca existieron;

soñar que ya no se abrazan ciertos sueños en la almohada

-y que además da igual-.

Crear sin pensar en lo creado, sin ganas de crear;

borrar, sin borrador, olores, gestos, objetos, canciones, fotos, años...

Pagar la cuenta dos y tres veces a la misma mentira

y entender que nunca serán suficiente las palabras

-reales o inventadas-, ni el tiempo, ni las ideas, ni nada.

No hay excusas para cierto tipo de incoherencias.


Moraleja: no siempre queremos perdonar.


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