domingo, 3 de abril de 2011

Pachelbel's Canon



Soñó de nuevo desde su asiento, observando con duelo y rabia los fouettes y las variaciones de la reina. Con cada adagio, sin perder la elegancia en su cuello, con cáda lágrima, estrujando los apoyabrazos en en los allegros, recordó los momentos escondidos, atrapados entre puntas y risas; los debouls tours en chaine de superación semanales y los cambrés de altas expectativas como el pintor que se enfrenta a la obra de su vida tras carecer ya de mano derecha. No obstante, en el momento de la lucha y del cortejo, la figura sobre el escenario es la misma: el movimiento imposible disfrazado del más asombroso equilibrio iluminado por una luz inexplicable, probablemente azul. El paso elegante y contenido, los brazos luchando contra el tronco irreflexivo y las lágrimas de los músculos condensadas en las uñas de los pies. Lo sabe..., cuando acabe la obra será la última en abandonar la sala pues en secreto, existe un corazón asfixiado, sobre ruedas, dentro de un espíritu sin alas.





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