domingo, 17 de abril de 2011

Perdón, no

No quiero perdonarte: meses vagabundos, lágrimas de acetato sobre muros escondidos, lunas para morir. No quiero perdonarte: calles mustias sin retrovisor, fracaso ciego; tristeza alimentada de rencor. No quiero perdonarte: insomnio, rabia, espejo sucio del baño. ausencia de ganas, explosión de maldad. No quiero perdonarte: abrazos olvidados, palabras inútiles verdad arrepentida, infarto en un cuerpo diminuto. No quiero perdonarte: cobardía de mal romeo vómitos de crudeza y apatía al despertar vana esperanza de amor. No quiero perdonarte... No quiero perdonarte. No quiero, perdonarte.

1 comentario:

  1. Puede que la Luna luzca tibia, y sus resplandores hacen florecer las nubes como enaguas. Puede que un Sol indiferente pese sobre la frente del día, y el aleteo de una oscura golondrina impregna el aire de reflejos irisados. Puede que una fuente brote apática, casi mustia, como si fuera a deshojar sus borbotones de frescura, cuando a mil kilómetros un pez viene a recrearse en la corriente. No quisimos aprender, y ya dejó de ser un sueño esa fértil magia; ni crecer, y no dejamos de hacerlo. Peter Pan no existe.
    Felicidades a todos los que amaron sin saberlo. Y me felicito porque también perdoné así, como sin querer, cuando estaba, sencillamente, haciendo (o pensando en) otras cosas...

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