jueves, 21 de abril de 2011

Un insecto disfrazado de poeta, disfrazado de excéntrico millonario

Decía ser un insecto o un halcón convertido en un excéntrico millonario que construía redes y vendía comunicaciones de transeuntes espaciales perdidos en los veinte. Le gustaba volar y espiar desde las alturas del humo de los habanos con cierto regusto a Cardhu. Amanecía cada día rodeado de moléculas respondonas y con el sentimiento de no ser más que el mayor fraude reconocido por inútiles como el mayor genio. Según él mismo: "uno de esos tipos felices que se conforman con no ver movimientos en el Stock 50". Decía ser un insecto porque sabía perfectamente cúal era su función real en la cadena alimentaria, tal como el mosquito, -que el mismo explicaba en alguno de los cursos de FPI O FPO -y era a su vez un halcón porque conocía de sobra los giros complicados de cualquier tipo de depósito con cierta rentabilidad garantizada por los que había que apostar para una noche de sexo duro asegurado. Me explicó a escondidas, mientras yo lo insultaba con todos mis pulmones en el baño, que él era en realidad un poeta en esencia que ahora se dedicaba a estrangular empresas de telecomunicaciones -o sindicatos- para alcanzar, minimizando los riesgos, la verdadera gozada de una jubilación como escritor tocapelotas. También añadió que era un pinguino, un verde corrupto y un amante agazapado pero, poco importa...sólo se trata de comprar acciones en bolsa y escribir sobre la verdadera poesía de tomar el pelo siendo animal y veterano y por qué no decirlo: un grandísimo hijo de puta.

1 comentario:

  1. ¿Madoff?
    El destino de un mosquito puede ser trágico, aunque sea un halcosquito, o moscalcón. La vida tiene lo que tiene, y mientras haya agua, habrá sed...

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