martes, 31 de mayo de 2011

Mensaje a unas paredes de Papel

“Odio esos tacones tuyos, ese tac-tac-tac tan a deshora, el tono del teléfono nuevo y como cambia tu voz al hablar con el capullo que sólo llama a las dos de la mañana y tu “si,si,lo entiendo” y tu “no pasa nada…”.Odio cuando lloras, ese gemidillo. Odio tener que oírte porque estas paredes sean de papel”.


Tu vecino, que en el fondo odia tu silencio y no tener valor de buscar la excusa para oírte a la cara.

Hasta aquí nuestro espacio de “Díselo en la radio”.Con esto alcanzamos las veintitrés horas y pí,pí,píiii.

María Jiménez Herrero.

Kronos

Es cierto, brilla y sabe perfectamente cuando dar la mano y cuando destrozar las proposiciones y sus propósitos. Sabe hablar en lenguas muertas y a veces me habla de Galaxias que desconozco pero en las que un día estuvo presente. Nada siempre con los ojos abiertos en la playa y en la piscina, no quiere perderse nada, dice. No toca la guitarra pero le encanta oir acordes que desconoce cómo se llaman. Si va de compras, se enfada y si no va, se aburre. A veces, cuando lo recojo, me lo encuentro en el banco de la iglesia San Miguel con extraños crucigramas entre las manos, casi nunca los hace pero, es de la opinión que siempre hay que tener algo entre las manos.


lunes, 30 de mayo de 2011

Don't think twice, It's alright

(...) I'm walkin' down that long, lonesome road, babe
Where I'm bound, I can't tell
But goodbye's too good a word, gal
So I'll just say fare thee well
I ain't sayin' you treated me unkind
You could have done better but I don't mind
You just kinda wasted my precious time
But don't think twice, it's all right (...)
Bob Dylan.

Los balcones se cierran de día para golpearse con la brisa de noche, la luna mira y entretiene el alma, quizás a veces, cuando el corazón duerme... Los niños juegan de día mientras lloran de noche, los hombres se consumen de día y también lloran de noche: entre las sábanas, las cervezas o las grandes obras de arte. La luces y las calles amarillas enmarcan la postal que permanecerá para tí el próximo año. Extraños nombres adornan los muros de todas tus ciudades, sus ciudades, las de aquellos que un día exisitieron y serán. Las fuentes mojan aquellas láminas de acero que algún transeunte guardó en su camisa, las mismas que habrán de ser hoy láminas de hielo en cualquier nevera. Los pájaros caidos y los que aprendieron a volar regresan a la copa, cualquier copa altiva, como el ego encontrado y repuesto, entre golpes de hogares que habrán de ser para tí o por tí derruidos. Pero todo esta bien, cariño, no lo pienses más, todo está bien.


domingo, 29 de mayo de 2011

Principe

Llega casi siempre de madrugada con los restos de otra saliba en su boca. Agacha la cabeza y hace poco ruido. Se quita la camisa negra y las zapatillas de lona. Siempre será su princesa aunque deje de estar con ella, así lo explica. Al abrir la puerta de su casa siente una culpa camaleónica en sus huesos. Bebe ron y rompe y los vasos de whiskey de sus nuevas conquistas, -no cabe esperar variación más que en los hechos que no se conocen-. Mira con profundidad a través de sus ojos rasgados y algunas sienten pena por su princesa. Admite ser honesto pero no lo es en el sexo, también eso lo admite. Tras acompañar a sus adquisiciones a la puerta de sus respectivas casas, todo un señor, se dedica a compar unos dulces para el desayuno de la bella durmiente.


Princesa

Tras una cortina observa a la princesa que duerme y ronca y no siempre tiene la boca de fresa ni el peinado perfecto. También él ronca aunque nadie le escucha y se tumba a su lado en alerta para que la luz de los edificios de enfrente y de los vecinos no la despierten. Entra a eso de las 2 de la madrugada en su habitación, la besa en la frente y la mira durante horas antes de sentarse en su escritorio y dejarle notas con símbolos en tinta de limón, poemas que ella reescribirá o relatos que colgará en su blog justo antes de posar sus dedos sobre el temario de oposición. Con cuidado aparta los folios, el cenicero y las botellas de plástico vacias del pequeño escritorio para construir dibujos que colgará noche tras noche en hilera de un lenguaje secreto hasta el cuarto de baño. El espejo, con el vaho de la ducha, le recordará cuanto la quiere antes de ir al trabajo y abrirá las ventanas para que el calor desorbitado de mayo en el sur no la derrita. A las ocho de la mañana, todo volverá a empezar y también su drama porque desde que el pasara a ese tipo de vida la princesa no sabe abrir los ojos, quizás no quiera.


jueves, 26 de mayo de 2011

Libertad y voluntad

(...) La realidad humana no puede recibir sus fines, como hemos visto, ni de afuera ni de una pretendida "naturaleza" interior. Ella los elige, y, por esta elección misma, les confiere una existencia trascendente como límite externo de sus proyectos. Desde este punto de vista - y si se comprende claramente que la existencia del Dasein precede y condiciona su esencia-, la realidad humana, en y por su propio surgimiento, decide definir su ser propio por sus fines. Así, pues, la posición de mis fines últimos caracteriza a mi ser y se identifica con el originario brotar de la libertad que es mía. Y ese brotar es una existencia: nada tiene de esencia o de propiedad de un ser que fuera engendrado conjuntamente con una idea. Así, la libertad, siendo asimilable a mi existencia, es fundamento de los fines que intentaré alcanzar, sea por la voluntad, sea por esfuerzos pasionales. No podría, pues, limitarse a las actos voluntarios. Al contrario, las voliciones son, como las pasiones, ciertas actitudes subjetivas por las cuales intentamos alcanzar los fines puestos por la libertad original. (...)
J.P. Sartre. Fragmento del Ser y la Nada.

martes, 24 de mayo de 2011

Corpse

Beneath probablemente hablemos de montañas and tryings,
de swear words and impacientes estruendos,
condescendencia y vaporosos results, I reck on,
lies and faults and not hipothetical huidas
de luchas and anger.

On the surface un nombre and different crimes,
just one ego and probably un corazón bipolar.
Una camisa de incertidumbres covered by no-heart.

An X-ray acerca los resultados y u can't touch it,
algunos gusanos reinan in his lungs but,
there is terror in some lines.
Emptiness my amor, razón exacta del diagnóstico.
Irreversible evolución.

Yet

Existe un barco en el medio de una playa desierta o no tanto. Dentro del barco existe una mesa de madera, algunos libros y cenizas. El sol entra por cada una de las rendijas de la cubierta desconchada. Sólo pasean sombras. Permanece inmóvil a pesar de las mareas, sin estar anclado en ningún muelle, roca o boya. A veces, en las noches de luna cerrada se perciben señales de luz, haces intermitentes y algunos sonidos incomprensibles, risas y copas de vino que brindan y se caen al suelo en medio de un éxtasis de vacio aparente. Algunos hombres dicen haber visto partituras y fotos volar en forma de torbellino en mitad de él algunos domingos. Si uno se acerca a la orilla, puede olerse a café y tal vez a jazmín. Si que llegan botellas, ni siquiera verdes a las playas cercanas pero están vacías y extrañamente estranguladas. Hasta los piratas han desistido su reconocimiento, el principal valor que puede robarse allí es probablemente el miedo.


lunes, 23 de mayo de 2011

La vela apagada

"The whirr of flapping leathern bands and hum of dynamos from the powerhouse urged Stephen to be on. Beingless beings. Stop! Throb always without you and the throb always within. Your heart you sing of. I between them. Where? Between two roaring worlds where they swirl, I. Shatter them, one and both. But stun myself too in the blow. Shatter me you who can. Bawd and butcher, were the words. I say! Not yet awhile. A look around.

Yes, quite true. Very large and wonderful and keeps famous time. You say right, sir. A Monday morning, 'twas so, indeed." . Ulysses. Joyce.


Hubiera jurado que lo conocía. Probablemente lo encontré una y más veces en la calle de la floristeria, girando la esquina y llevando consigo un par de croissants recién hechos del domingo por la mañana. Hubiera dicho que reconocía su acento y tal vez su camiseta verde, pero no dije nada. En lugar de eso, saludamos a un par de antiguos profesores de la época negra mientras la escena, la representación ocurría apenas a unos metros de mí, apenas a unos meses de distancia y yo era una forastera y espía en aquella plaza en cuesta. Allí entre riadas, tormentas y celebraciones de fiesta se construían hipotéticas soluciones para entender por qué el robo entre la misera puede estar justificado. Y yo desarrollaba en la letanía un único concepto de miseria oculta. Habían una y dos velas en las mesa que sorprendentemente, duraron las mismas horas que las quejas de dos mil euristas acomodados sin vocación alguna por la enseñanza. Imaginé como sería sorprender en aquel viaje del tiempo y la distancia y asentía sin enterarme cumpliendo la máxima de la muda y sueca sin remordimientos perfectamente sincronizada. Todo estaba perfecto sin estarlo y también las macetas de geranios rojos y rosas en aquellos maceteros añiles y blancos. Las velas elegántemente altivas siguieron toda la conversación sin saltarse una palabra y a mi con la mirada perdida en una escena robada, aquella espía que sonreía mientras liaba los cigarrillos en la mesa redonda de acero a tan solo unos metros de su pasado.

miércoles, 18 de mayo de 2011

INDIGNADOS

Hoy haré un parón en la tónica general de mis entradas porque debe conocerse hacia dónde va este País y lo que nos está ocurriendo. Debe conocerse la situación precaria en la que nos encontramos gentes de todas edades, condiciones y sectores laborales en España. Un país amado, un país rico de cultura, de gentes, de historia, de lucha y cansado de mirar para abajo y que no se pueda vivir en él con la dignidad que le corresponde, cansado de no escuchar propuestas, de ser mangoneado y robado por políticos y bancos. Cuál es la democracia real que tenemos?? Al menos, empieza a moverse la sociedad...ya no se puede más...




lunes, 16 de mayo de 2011

También los árboles

También los árboles se buscan en esta época. Dejándose vencer por las pequeñas brisas, mueven sus ramas, sus pequeños brazos buscando el contácto, dejándose mecer por los deseos del cielo y por los propios casi siempre inmóviles por imposición. Viran sin rumbo exacto, chocando entre sí, riendo entre el sonido de los pájaros, siendo. También ellos saludan desde el balcón aununciando una nueva época, un nuevo atardecer.

domingo, 15 de mayo de 2011

Pintores

Es pintor y grafitero. Lo primero lo sé porque se ha encontrado con una compañera que viajaba a Sevilla en el mismo tren que nosotros, lo segundo porque venía de una provincia dónde se ha hecho un curso de pintura rápida callejera. Es gaditano y rubio, esto no necesita ser explicado. Sé que le gusta el campo y los paisajes porque no ha dejado de pintarlos en todo el trayecto con su pequeño bloc blanco y su lápiz de tinta blanda mientras pedía perdón por apoyar su brazo sobre el mío. Otra de las cosas que sé es que es muy positivo y que ríe mucho de forma tranquila.También sé que le gustan otras cosas por su olor y por su manera de moverse. Me he despedido rapido por las prisas y las tres maletas que me acompañan. También se que le ha gustado algo más en el corto trayecto que hemos compartido, así lo dice la nota que he encontrado en mi mochila con un curioso dibujo...

sábado, 14 de mayo de 2011

L'Hôpital Quatre

Abrió los ojos y no sabía a qué correspondían las líneas y bultos que le rodeaban. Se sorprendió por la cantidad de ruidos extraños que daban vueltas a su alrededor: muelles, soplidos y melodías que le producían ciertas ganas de sonreir. Estaba boca arriba analizando el trozo de tela blanca que alguien le había puesto, intentaba moverse con agilidad pero algo en el aire era diferente, no podía avanzar. Unos extraños bultos se acercaban al cristal como lobos y no podía moverse, ni siquiera sabía cómo hacerlo allí, en ese punto de ninguna parte en el que sus sentidos no le obedecían y se sentía pesado, sin equilibrio. Tenía sangre alrededor pero no recordaba por qué, ni por qué tenía las uñas tan largas. Casi todos los días por la noche, cuando la mayoría de los ruidos cesaban se sentía protegido por una extraña bata blanca de manos largas y huesudas, quizás había llegado a alcanzar su destino, el mismo que desde una orbita lejana alguien le había prometido por conservar una de las almas más sabias y viejas consigo.


L'Hôpital Trois

Se mira al espejo del baño lleno de tubos, toallas y zafas. Se mira a los ojos, rojos. Se mira las manos, cansada. Se acerca al portatil cada mañana a la misma hora, no hay variaciones entre lo que hace y lo que le gustaría hacer. Antes de la visita del médico diaria, lo guarda en el cajón amarillento de la mesa número 1. Hoy recibió un email inesperado, tan absurdo como la risa nerviosa, no tiene saldo sufiente para contestar en su tarjeta para navegar, tampoco tiene interés. Existen determinadas personas que sólo juegan con los demás a una preocupación condescendiente ante los casos menos acertados. Es la hora de que las celadoras limpien o hagan cómo que limpian mientras ponen cara de asco o desinteres a los ingresados de las distintas plantas. Es la hora del zumo, yoghurt, café con leche y tostadas? suena mejor de lo que sabe...es la hora de pulsar delete en el ordenador ante un email de falsa preocupación, no de facto. Hace tiempo hubiera expresado ciertas palabras explicando el concepto de amistad, el concepto de recuperar un amigo que nunca jamás podrá serlo ya pero, para qué concederle un arma a un terrorista? Está sóla, no hay hora de visitas hasta las 16. Tiene claro su diagnóstico: también el de las palabras aparecidas en la pantalla. La presencia, con la no presencia, no logrará jamás futura presencia ni mucho menos amistad. Ya entra el jefe de enfermeros con la nueva bolsa de sangre.


L'Hôpital Deux

Los pasillos tienen algo extraño -como su mirada bajo las canas y la bata blanca-, demasiado largos y delgados. Entre el verde y los azulejos, también su reflejo, impreso en los ojos de las puertas 101 y 116. Compró una botella de agua en la maquina y apoyó el brazo y su cabeza sobre la columna de la derecha, justo al lado de la entrada para familiares. Tragó entre las 13 y las 13:01 horas hasta la última gota de una botella de agua de 1,5 l sin hacer ruido alguno, sin recibir el cambio, con el nerviosismo de un sordo ante una explosión. No lo conocen demasiado, habla bajo, como susurrando, y prolonga intencionadamente los silencios al dirigirse a sus pacientes que entre fiebre y fiebre se atreven a describirlo como ese rostro que los visita a deshoras. Marca sus pasos con una espalda recta como la de una muralla de dos metros, sin embargo, sus giros bruscos y su enfado al mirarlo fíjamente me llevan a pensar que aún sigue buscando la oficina de administración y que a ratos, cuando las enfermeras lo atraviesan y lo empujan con sus carritos de curas o con sus sueros numerados, no es consciente de cuál es hoy su quirófano.



L'Hôpital Un

Más de diez años fueron suficientes. Recibí una carta en el buzón que no leí hasta pasadas dos semanas. De repente, me ví conduciendo hacia una puerta verde con números iguales. Abrí la puerta sin saber para qué. Más verde que las paredes estaba él, tumbado y con los ojos cerrados. No sabía si mantenerme de pie en la puerta, observando desde la distancia, o irme directamente a tomarme una tila a la cafetería. El olor del edificio ya había recorrido mi cuerpo y mis recuerdos. Me llamó sin abrir si quiera los ojos, sabía que había llegado sólo con mi respiración. Me acerqué, con la prudencia del que quiere huir de allí en cualquier fracción de segundo. Levantó la mano como pretendiendo que yo la cogiera y no sabía si quiera si realmente quería tocarlo, si quería algún tipo de contacto con el dolor. Aún así me senté a su lado, escuchando a las enfermeras que hablaban de la pleuritis del paciente de la izquierda, miré los aparatos hasta fijarme en su boca reseca y en su barba descuidada. Intentó pronunciar mi nombre dos veces seguidas pero la tos se lo impidió. Miré las sábanas arrugadas, el gotero y las vías varias veces cambiadas en su brazo izquierdo amoratado. No quería hablar, yo no. Quería congelar el tiempo y el espacio, imaginarme una playa, un sol de julio, un cigarro muriendo sobre la arena. Una foto, cualquiera. Pero estaba allí después de diez años a petición de uno de mis verdugos y ni siquiera sabía si quería.
Al rato, abrió los ojos, uno tras otro, la mirada era ya gris. Hizo ademán de acariciar mi cara y no me moví por educación, probablemente. Aún así ya no lo conocía. Pero había ido a buscar algo que me pertenecía. Supuse que escribió la carta dadas las circunstancias, el hecho de que ni siquiera pudiera utlizar ya su MaC, que no pudiera sorber agua con espesante, que sus manos no tuvieran ya que ver con aquellas que dijeron tanto sobre el amor y la traición, pudieron con mis mil argumentos para hundirlo en aquella cáma incómoda de ruedas, ya lo estaba. Una lágrima corrió por mi mejilla derecha, otra tras otra por la izquierda y mi boca se acercó para besar su frente sudorosa. Me cogió la mano intentando pronunciar un per, perd, perdo, que no finalizó. Me quedé allí durante toda la noche. No pensé, me quedé en el mismo sillón durante todo el tiempo, nos mirábamos, de vez en cuando le quité el sudor y le ayudé a vaciar la sonda. Al salir del hospital todo había empezado.

lunes, 9 de mayo de 2011

Romper un silencio así no tiene perdón



La jaula, la libertad, la huida, la retirada. La música, la lluvia, una plaga de parásitos, la máscara y algunas gatas. Adelante, que vamos tarde. Cage, cage, pertenencia, objeto, pertenencia, venta, intercambio, pérdida, perro. La jaula, la libertad, lo polar. Un extremo, el otro extremo plagando un camino de tambores miedicas... y pseudo-pensadores roncos. La gama de grises se pierde en el contexto cuando sólo interesa el take away and the fairy tales, especialmente emocional; pero dicen que eso no es...mejor que el futuro determine la estadística.

domingo, 1 de mayo de 2011

Año 0




Que alguna vez tiemblen tus piernas al oir el nombre;


que sientas el abrazo más allá del tacto de las manos;


que esperes que tu estómago, tus huesos y garganta respondan a su nombre.


Que alguna vez llores arrullado como un bebé en medio de la desesperanza


y nada te calme; quieras entonces hundir todos los recuerdos,


que contruyas castillos y no tengas cómo entrar en ellos.


Que llegue ese día en que sonrías con una toalla en el baño que no te pertenece.


Que entiendas que ni siquiera tu sangre es suficiente para preservarte.


Ese día dónde las luces y las horas no existen.