martes, 24 de mayo de 2011

Yet

Existe un barco en el medio de una playa desierta o no tanto. Dentro del barco existe una mesa de madera, algunos libros y cenizas. El sol entra por cada una de las rendijas de la cubierta desconchada. Sólo pasean sombras. Permanece inmóvil a pesar de las mareas, sin estar anclado en ningún muelle, roca o boya. A veces, en las noches de luna cerrada se perciben señales de luz, haces intermitentes y algunos sonidos incomprensibles, risas y copas de vino que brindan y se caen al suelo en medio de un éxtasis de vacio aparente. Algunos hombres dicen haber visto partituras y fotos volar en forma de torbellino en mitad de él algunos domingos. Si uno se acerca a la orilla, puede olerse a café y tal vez a jazmín. Si que llegan botellas, ni siquiera verdes a las playas cercanas pero están vacías y extrañamente estranguladas. Hasta los piratas han desistido su reconocimiento, el principal valor que puede robarse allí es probablemente el miedo.


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