jueves, 30 de junio de 2011

Cadena de montajes

Confiesa secándose el sudor que no hubo nadie aquella noche, que sólo quedaba el ruido de una puerta con bisagras oxidadas, que no escuchó el grito, ni llamó al timbre. Esconde la pluma en su bolsillo izquierdo y admite no escribir desde el 75. No sé porque pero tiene ciertos dotes telepáticos. Cuando su mujer entra por la puerta para darle las pastillas cada media hora reconoce que hubiera querido comprar aquellos jarrones que estaban ahora en casa de su vecino pero que nunca hubiera robado la filigrana de la mesilla a menos que el hambre hubiera hecho mella también en su casa. Me observa de reojo con sus pómulos rojizos y yo observo la artrosis de sus manos bajo mis gafas de sol. Sólo quedan cinco preguntas y serán las 14:10 de la tarde, hora de dejar los escombros tal cual están. Esta tarde será el protagonista de su propia sección.


Haces de luz II

(...) En el conjunto sinestético perceptual "movimiento-color", resulta muy difícil concebir algún aspecto perceptivo independiente por completo de la temporalidad, y más aún cuando lo enfocado es una estimulación icónica compleja, debida a figuras o estructuras en movimiento (...).



(...)Pero nuestras posibilidades de representación iconolingüística son, respecto a los colores, bastante más restringidas que nuestra capacidad de discriminación perceptiva; y mucho más limitadas aún son nuestras posibilidades de denominación. Y estas limitaciones determinan nuestra visión cromática de manera cualitativa y cuantitativa(...). Lenguaje del color. Juan Carlos Sanz.


miércoles, 29 de junio de 2011

Manipulación de haces de luz




Y si casualmente reptase por entre los hierros y crease una forma que no habrían antes encontrado. Si esa forma, sin nombre y apellidos, recorriese el instrumental para darle la oportunidad que necesita y entonces, en mitad del arco y del cristal reflejase su propio pasadizo, el pasillo que no se puede enseñar sino es con un ente creado, una configuración apta para ser expuesta y reflejada, apta para tener una única forma en un sólo segundo, en un sólo momento. Y si reptando, obstruyese la única vía para la linealidad y de este modo, todo dependiense de un error, de un cambio de marcha, de una mirada hacia atrás o de una estúpida decisión, la forma más auténtica de lo inesperado, la forma no-pensada para en esencia, existir.



lunes, 27 de junio de 2011

La penúltima pesadilla

Aún así no es tan sencillo como viajar en ascensor. No es tan sencillo como saborear un helado en una calurosa tarde de junio. No es tan sencillo como pelar una patata ni como regar una maceta, pero es sencillo. Lo dicen todos aquellos que lo tienen, que lo han recibido y además les ha sentado bien. No hay que aprender manuales, ni entender de libros ni de filosofía, ni analizar la culpa ni la desmotivación, tampoco descargar los sueños en el otro, aquellos que especialmente no se tienen agallas para cumplir; por supuesto que no es necesario contar los billetes en la cartera ni analizar la cuenta bancaria por más de mil reproches absurdos que tampoco deberían tenerse en cuenta. Pero cómo podría explicarlo yo que sólo siento agujas dónde debería latir.

Y después de todo

Y después de todo son pesadillas las que se escapan con la alarma del despertador y algunos sueños que ni siquiera son los que materialmente deseamos. Vuelan por la habitación de madrugada disfrazados de palabras y asociaciones creando la atmósfera irreal que nos atormenta o nos ilusiona, la que no existe porque nunca la crearíamos así, simplemente acumula retazos de asociaciones, momentos que vivimos, momentos que nos hubiera gustado tener y aquellos especialmente que más tememos, que no queremos y que sabemos que en el fondo puede que existan, que exisitirán... Y así el día amanece cansado, no menos torpe que el de ayer a la misma hora. Las noches no son conscientes y tampoco quiere serlo nuestro cerebro; tampoco puede permitírselo el extraño músculo bombeante y envueltos en sangre, en descargas eléctricas y pesadillas o sueños despiertos caminan nuestros pies y nuestras manos, nuestros días y nuestras necesidades.


(...) y después de colgar me doy cuenta que necesito ese lastre de responsabilidad, ese ancla de preocupación para no soltarme del todo, para no ponerme a volar, como si no quisiera admitir que - pese a los nubarrones que, entre dos rascacielos se aproximan- vale la pena vivir, cantar en la ducha, (...), olernos los dedos antes y después de, dar conversación a los taxistas, entrar en una tienda y probarnos ropa que no podemos pagar y escribir, aunque sea una novela que se muere, aunque sea en una lengua moribunda (...). El último libro de Sergi Pamies. Sergi Pamies.

miércoles, 22 de junio de 2011

Amor

¡Ten compasión, piedad, amor! ¡Amor, piedad!
John Keats




Amor en el olvido, en la distancia, en el recuerdo;
Amor en la lucha, en la basura, en el silencio;

 Amor en las raíces, en el sueño, en el tiempo.

Amor cojo, amor tenso.
Amor en las entrañas, en las dudas, en las aguas.
Amor vivo, amor denso, amor presto.

Amor- reflejo, en los versos, en los dedos.

Amor en tregua, amor sin nada,
amor en cumbre, -victoria-, llanto o nana,
amor, ...Granada.

Amor brutal, amor herido,
necio duende que supura y canta,

Amor en la misera, en la fuente, en las manchas.
Amor en riesgo, amor en placas, amor sin cuentos,
amor perfecto, amor en tablas,
amor sin prisas, amor sin nada,
puro inepto, pura franja,
amor
AMOR.


domingo, 19 de junio de 2011

El nuevo evangelio de Morente






(...) No solloces, silencio,
silencio que no nos sientan.
Se cayeron las estatuas
al abrirse la gran puerta (...).
Morente y Lagartija Nick.
Omega.



sábado, 18 de junio de 2011

Lo que llaman monstruos son hadas

Por las noches sobre las 2:00 abre la puerta de par en par. Por suerte para ellos no le escuchan porque duermen siempre con tapones en los oídos para evitar el ruido temprano de la casa contigua que se cae a pedazos. Entra con poco cuidado, sin preocuparse por si tira las botellas de la mesa, las toallas del balcón al piso de abajo o si lo que está aplastando son las sandalias que pululan cerca de la cama. No deja regalos, ni acertijos, ni palabras, entra por curiosidad y con el ánimo de llevarse algunas cosas quién sabe para qué. Ellos hacen como que no ven, pero conocen perfectamente la forma de sus brazos, su olor y sus debilidades, por eso, siempre dejan dos libros abiertos de autores jóvenes catalanes, un poco de zumo de naranja y algunos cigarros recién liados. Podría decirse que su función es un tanto extraña porque no regala sueños, ni ilusiones, ni entra para reorganizar las mentes de los vecinos, ni para extirpar el insomnio.Se rie también y se choca con los cables del pasillo. Ni siquiera provoca miedo ni ternura, está y punto. Si que es cierto que cuando tiene mal humor las pesadillas en los inquilinos aumentan pero, son tan absurdas que provocan extrañas reacciones o desencuentros antes de que suene el despertador. Puede que sólo se dedique, estorbando, a hacer compañía.


viernes, 17 de junio de 2011

Sonrisa y dignidad

Lo que más cuesta de esa sonrisa es mantenerla dignamente en los labios. Por eso, cuando empieza a perder tersura, el hombre hace una mueca, sopla y, como si de una pluma se tratase, la manda hacia la joven. Hay dos posibilidades que ella la acepte o la rechace (...) El último libro de Sergi Pamies. Sergi Pamies.


¿Por qué no?-,  dijo al cerrar el libro y marcó el número. Era cuestión de meses y de años que apareciesen esos números en la pantalla y esas letras en el ordenador.
Tal vez aún se acuerde, tal vez aún se pueda hacer-. Salió al salón encendió la luz del pasillo y con el móvil en la mano buscó aquel libro que en el verano del 78 le había prestado y dónde seguro encontraría las pautas para presentar el proyecto. Estaba firmado y con algunos garabatos como dedicatoria, tenía la costumbre de conservar los libros con las firmas de aquellos que los regalaban o se los prestaban sabiendo que no volverían a verlos y que eran la mayoría de los que conformaban su extraña biblioteca. 
Un viejo ticket cayó al suelo de entre las páginas de El juego de abalorios, era el pago de dos cafés en un bar de la calle del Poeta Sansano, tenía unas letras escritas en el reverso: la búsqueda comienza, por eso ya te perdiste-...Se quedó un segundo inmóvil, con la mirada fija en una tinta gastada de un papel amarillento, segundos sin respirar sin recordar si alguna vez había pensado en matar lo que no vive. Recogió el ticket del suelo y se sentó en el sofá. Arrugó el ticket y decidió quemarlo en hogueras, entonces repitió: se puede hacer, da igual que se acuerde o no...-.

jueves, 9 de junio de 2011

Le leyó un cuento que no volverá a leer jamás por miedo a que en la nueva lectura acabe gustándole de verdad la trama sin moraleja, o en su defecto, sintiéndose el protagonista.

lunes, 6 de junio de 2011

Those days

Cuando la gota es capaz de huir lenta por el fregadero y asumir que sus seres más queridos han sido estrangulados para que ella pueda avanzar, ningún agujero es suficientemente pequeño u oscuro. Pues la pérdida es el arma de la valentía que no duda porque no tiene la posibilidad.

Midnight in Paris

" Dentro existe el sueño, fuera el enrojecimiento, en la mañana existe el significado, en la tarde el sentimiento. En la tarde existe el sentimiento. En el sentimiento cualquier cosa descansa, en el sentimiento cualquier cosa se acumula, en el sentimiento existe resignación, en el sentimiento existe reconocimiento, en el sentimiento existe repetición y completamente equivocado existe un pellizco. Todas las posiciones tienen vaporizadores y todas las cortinas tienen edredones y todo lo amarillo tiene discriminación y todo el círculo tiene circunferencia. Esto hace la arena. "
Gertrude Stein. Fragmento de Brotes tiernos.



Ese es el auténtico final de este relato. Lo que había que hacer tendría que apoyarse en lo que se suele llamar el «abismo del tiempo». Baste decir que al cabo de una media hora de solitario abrazarme a la almohada, empecé a darme cuenta de que durante dos años mi vida había sido un despilfarro de recursos que de hecho no poseía, que había estado hipotecándome física y espiritualmente hasta el cuello. ¿Qué era el pequeño don de vida que se me devolvía en comparación con eso…?, cuando una vez había sido orgullo de orientación y confianza en una independencia permanente...

Me di cuenta de que en esos dos años, con el objeto de preservar algo —tal vez un sosiego interior, tal vez no—, me había apartado de todas las cosas que acostumbraba amar, que cada acto de la vida, desde lavarse los dientes por la mañana hasta la cena con un amigo, se había convertido en un esfuerzo. Comprendí que durante largo tiempo no me habían gustado personas ni cosas, sino que sólo seguía con la vacilante y vieja pretensión de que me agradaban. Incluso comprendí que mi amor hacia los que me eran más cercanos se había convertido sólo en un intento de amar, que mis relaciones informales —con un editor, un vendedor de tabaco, el hijo de un amigo— eran solamente lo que yo recordaba que debían ser, de otros días. En el mismo mes llegaron a molestarme cosas tales como el sonido de la radio, los anuncios de las revistas, el chirrido de las vías férreas, el muerto silencio del campo —sentia desprecio ante la blandura humana, y de inmediato (si bien secretamente) hostilidad hacia el esfuerzo—, odiando la noche en la que no podía dormir y odiando el día porque se encaminaba hacia la noche. Ahora dormía sobre el lado del corazón porque sabía que cuanto más pronto lo cansara, aunque fuera un poco, más pronto llegaría esa bendita hora de la pesadilla que, como una catarsis, me permitiría encarar mejor el nuevo día.
Fragmento del Crack-up de Scott Fitzgerald.


Estaban tan juntos, que mientras se movía la aguja que marcaba los minutos, aguja que él no veía ya, sabían que nada podía pasarle a uno sin que le pasara a otro; que no podría pasarles nada si no eso; que eso era todo y siempre, el pasado, el presente y ese futuro desconocido. Lo que no ibana tener nunca lo tenían. Lo tenía ahora y antes y ahora, ahora y ahora. O ahora, ahora, ahora; este ahora único, este ahora por encima de todo; este ahora como no hubo otro, sino este ahora y ahora es tu profeta. Ahora y por siempre jamás. Ven ahora, ahora, porque no hay otro ahora más que ahora. Sí, ahora. Ahora por favor, ahora; el único ahora. Nada más que ahora. ¿Y donde estás tú? ¿ Y donde estoy yo? ¿ Y donde está el otro? Y ya no hay por qué; ya no habrá nunca por qué; sólo hay este ahora. Ni habrá nunca por qué, sólo este presente, y de ahora en adelante sólo habrá ahora, siempre ahora, desde ahora solo un ahora; desde ahora sólo hay uno, no hay otro más que uno;uno, uno, uno. Todavía uno, todavía uno, uno que desciende, uno suavemente, uno ansiadamente, uno gentilmente, uno felizmente; uno en la bondad, uno en la ternura, uno sobre la tierra (...)
Fragmento de Por quién doblan las campanas. Ernest Hemingway.


El conocimiento Impone una estructura, y falsifica,
pues la estructura es nueva en cada momento
y cada momento es una nueva y chocante
valoración de todo lo que hemos sido.
Sólo nos desengañamos
de lo que, engañando, ya no podría hacer daño.
En medio, no sólo en medio del camino
sino en todo el camino, en un bosque oscuro,
en una zarza,
en el borde de una ciénaga, donde no se puede hacer pie,
y amenazado por monstruos, luces fantásticas,
a riesgo de quedar encantado. No me hagáis oír nada
sobre la sabiduría de los ancianos, sino más bien
sobre su locura,
su miedo al miedo y frenesí, su miedo a la posesión,
a pertenecer a otro, o a otros, o a Dios.
La única sabiduría que podemos esperar adquirir
es la sabiduría de la humildad:
la humildad es interminable.
Las cosas han ido todas a parar bajo el mar.
Los que bailaban han ido todos a parar bajo el cerro.
CUATRO CUARTETOS T. S. Eliot (fragmento)


Del tiempo nadie se escapa, ni los relojes atómicos, ni la playa infinita del universo que una vez vio el Big Bang, ni siquiera el Big Ben, la Gran campana de Westminster. A todos nos llega la hora, la del deber, la del placer, la del partir. Tan pocas horas y tanto qué hacer con ellas, parece decir aquel que mira las manecillas correr o ese que tanto corre sin siquiera mirar el reloj. Por eso el mayor gesto de rebeldía de un ser humano contra la tiranía del tiempo es dejarlo olvidado en el muro, en el bolsillo, en la mano, dejarlo correr grano a grano, por breves momentos, en actos que nos devuelvan la humanidad perdida, en actos de carne y hueso que reivindiquen la permanencia del ser más allá de la historia y la memoria. A la sombra del tiempo somos como esa muchedumbre de arena que intenta en vano aferrarse a la orilla del mar, minúsculas piedras rodantes que hoy duermen a un lado del reloj y mañana despiertan al otro. En definitiva, sólo nos queda el aquí y el ahora... y aún así, nos impulsa el imparable deseo de hacer que cuente.
William Faulkner, El ruido y la furia, fragmento.



" Me gustaría mucho no tener compostura. Es difícil. La falta de compostura es la marca del héroe. Hablo de una falta de compostura hecha de cifras, cuentas de hotel y ropa sucia. Leit-motiv del De Profundis: -El único crimen consiste en ser superficial. Todo lo que se comprende está bien-. La reiteración de esta frase irrita, pero es reveladora. Este lugar común, último descubrimiento de Wilde, deja de ser un lugar común y comienza a vivir por el hecho mismo de que él lo descubre. Toma la fuerza de una fecha. "
Fragmento de Opio. Jean Cocteau.
















Demonios

Ser transparentes con demonios es evitarles la fulminante cicuta que es la muerte con su propio reflejo, con su propia lengua y hasta con su propio silencio; significa entender lo que no son capaces por ellos mismos y protegerles más allá de su crueldad, o lo que es lo mismo, un enorme error y una flamante gilipoyez. Así, sin ser espejo, no podremos sino sufrir la ira de su fuego brutal, aquella que sólo destruye como escudo humano que sólo puede fracturar, herir, maltratar y transformar ciertas conexiones cerebrales en basura. Mientras tanto, la esencia de esta atrocidad con nombre idolatrado será en la mayoría de estos casos, y en vano, ceniza entre las crueles brasas.

miércoles, 1 de junio de 2011

Volver a la corriente

Conservar o estallar no depende de un resultado estadístico sino de la elección basada en el ensayo y error previo, eso dice la puerta que golpea contra el marco - sin poder evitarlo, toda magullada- cuando las ventanas han sido previamente abiertas de par en par. Si el golpe anterior ha roto todos los cristales, hay que partir de la base de que los nuevos cristales serán de materiales más duros y resistentes pero por otro lado, la cantidad de ventanas abiertas y el angulo de obertura creará de por si la conjunción adecuada para que si se cierra la puerta de un golpazo ésta no se haga añicos y en el mejor de los casos, que no se cierre por completo sino que simplemente permanezca a la espera, entornada.