lunes, 6 de junio de 2011

Demonios

Ser transparentes con demonios es evitarles la fulminante cicuta que es la muerte con su propio reflejo, con su propia lengua y hasta con su propio silencio; significa entender lo que no son capaces por ellos mismos y protegerles más allá de su crueldad, o lo que es lo mismo, un enorme error y una flamante gilipoyez. Así, sin ser espejo, no podremos sino sufrir la ira de su fuego brutal, aquella que sólo destruye como escudo humano que sólo puede fracturar, herir, maltratar y transformar ciertas conexiones cerebrales en basura. Mientras tanto, la esencia de esta atrocidad con nombre idolatrado será en la mayoría de estos casos, y en vano, ceniza entre las crueles brasas.

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