lunes, 6 de junio de 2011

Midnight in Paris

" Dentro existe el sueño, fuera el enrojecimiento, en la mañana existe el significado, en la tarde el sentimiento. En la tarde existe el sentimiento. En el sentimiento cualquier cosa descansa, en el sentimiento cualquier cosa se acumula, en el sentimiento existe resignación, en el sentimiento existe reconocimiento, en el sentimiento existe repetición y completamente equivocado existe un pellizco. Todas las posiciones tienen vaporizadores y todas las cortinas tienen edredones y todo lo amarillo tiene discriminación y todo el círculo tiene circunferencia. Esto hace la arena. "
Gertrude Stein. Fragmento de Brotes tiernos.



Ese es el auténtico final de este relato. Lo que había que hacer tendría que apoyarse en lo que se suele llamar el «abismo del tiempo». Baste decir que al cabo de una media hora de solitario abrazarme a la almohada, empecé a darme cuenta de que durante dos años mi vida había sido un despilfarro de recursos que de hecho no poseía, que había estado hipotecándome física y espiritualmente hasta el cuello. ¿Qué era el pequeño don de vida que se me devolvía en comparación con eso…?, cuando una vez había sido orgullo de orientación y confianza en una independencia permanente...

Me di cuenta de que en esos dos años, con el objeto de preservar algo —tal vez un sosiego interior, tal vez no—, me había apartado de todas las cosas que acostumbraba amar, que cada acto de la vida, desde lavarse los dientes por la mañana hasta la cena con un amigo, se había convertido en un esfuerzo. Comprendí que durante largo tiempo no me habían gustado personas ni cosas, sino que sólo seguía con la vacilante y vieja pretensión de que me agradaban. Incluso comprendí que mi amor hacia los que me eran más cercanos se había convertido sólo en un intento de amar, que mis relaciones informales —con un editor, un vendedor de tabaco, el hijo de un amigo— eran solamente lo que yo recordaba que debían ser, de otros días. En el mismo mes llegaron a molestarme cosas tales como el sonido de la radio, los anuncios de las revistas, el chirrido de las vías férreas, el muerto silencio del campo —sentia desprecio ante la blandura humana, y de inmediato (si bien secretamente) hostilidad hacia el esfuerzo—, odiando la noche en la que no podía dormir y odiando el día porque se encaminaba hacia la noche. Ahora dormía sobre el lado del corazón porque sabía que cuanto más pronto lo cansara, aunque fuera un poco, más pronto llegaría esa bendita hora de la pesadilla que, como una catarsis, me permitiría encarar mejor el nuevo día.
Fragmento del Crack-up de Scott Fitzgerald.


Estaban tan juntos, que mientras se movía la aguja que marcaba los minutos, aguja que él no veía ya, sabían que nada podía pasarle a uno sin que le pasara a otro; que no podría pasarles nada si no eso; que eso era todo y siempre, el pasado, el presente y ese futuro desconocido. Lo que no ibana tener nunca lo tenían. Lo tenía ahora y antes y ahora, ahora y ahora. O ahora, ahora, ahora; este ahora único, este ahora por encima de todo; este ahora como no hubo otro, sino este ahora y ahora es tu profeta. Ahora y por siempre jamás. Ven ahora, ahora, porque no hay otro ahora más que ahora. Sí, ahora. Ahora por favor, ahora; el único ahora. Nada más que ahora. ¿Y donde estás tú? ¿ Y donde estoy yo? ¿ Y donde está el otro? Y ya no hay por qué; ya no habrá nunca por qué; sólo hay este ahora. Ni habrá nunca por qué, sólo este presente, y de ahora en adelante sólo habrá ahora, siempre ahora, desde ahora solo un ahora; desde ahora sólo hay uno, no hay otro más que uno;uno, uno, uno. Todavía uno, todavía uno, uno que desciende, uno suavemente, uno ansiadamente, uno gentilmente, uno felizmente; uno en la bondad, uno en la ternura, uno sobre la tierra (...)
Fragmento de Por quién doblan las campanas. Ernest Hemingway.


El conocimiento Impone una estructura, y falsifica,
pues la estructura es nueva en cada momento
y cada momento es una nueva y chocante
valoración de todo lo que hemos sido.
Sólo nos desengañamos
de lo que, engañando, ya no podría hacer daño.
En medio, no sólo en medio del camino
sino en todo el camino, en un bosque oscuro,
en una zarza,
en el borde de una ciénaga, donde no se puede hacer pie,
y amenazado por monstruos, luces fantásticas,
a riesgo de quedar encantado. No me hagáis oír nada
sobre la sabiduría de los ancianos, sino más bien
sobre su locura,
su miedo al miedo y frenesí, su miedo a la posesión,
a pertenecer a otro, o a otros, o a Dios.
La única sabiduría que podemos esperar adquirir
es la sabiduría de la humildad:
la humildad es interminable.
Las cosas han ido todas a parar bajo el mar.
Los que bailaban han ido todos a parar bajo el cerro.
CUATRO CUARTETOS T. S. Eliot (fragmento)


Del tiempo nadie se escapa, ni los relojes atómicos, ni la playa infinita del universo que una vez vio el Big Bang, ni siquiera el Big Ben, la Gran campana de Westminster. A todos nos llega la hora, la del deber, la del placer, la del partir. Tan pocas horas y tanto qué hacer con ellas, parece decir aquel que mira las manecillas correr o ese que tanto corre sin siquiera mirar el reloj. Por eso el mayor gesto de rebeldía de un ser humano contra la tiranía del tiempo es dejarlo olvidado en el muro, en el bolsillo, en la mano, dejarlo correr grano a grano, por breves momentos, en actos que nos devuelvan la humanidad perdida, en actos de carne y hueso que reivindiquen la permanencia del ser más allá de la historia y la memoria. A la sombra del tiempo somos como esa muchedumbre de arena que intenta en vano aferrarse a la orilla del mar, minúsculas piedras rodantes que hoy duermen a un lado del reloj y mañana despiertan al otro. En definitiva, sólo nos queda el aquí y el ahora... y aún así, nos impulsa el imparable deseo de hacer que cuente.
William Faulkner, El ruido y la furia, fragmento.



" Me gustaría mucho no tener compostura. Es difícil. La falta de compostura es la marca del héroe. Hablo de una falta de compostura hecha de cifras, cuentas de hotel y ropa sucia. Leit-motiv del De Profundis: -El único crimen consiste en ser superficial. Todo lo que se comprende está bien-. La reiteración de esta frase irrita, pero es reveladora. Este lugar común, último descubrimiento de Wilde, deja de ser un lugar común y comienza a vivir por el hecho mismo de que él lo descubre. Toma la fuerza de una fecha. "
Fragmento de Opio. Jean Cocteau.
















2 comentarios:

  1. Menuda entradaza!!!
    ¡Qué bien se ha quedado el blog!
    Besico

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  2. Gracias Laly!! qué tal marcha todo?? yo de nuevo con cambios a la vista...si salen, ya te contaré...bs!

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