lunes, 25 de julio de 2011

Cuento para veinteañeros

Cuando averiguó que el principe no sólo no había matado al dragón sino que aprovechó la misión para huir, dejó de esperarlo dormida, se cortó la trenza, rompió las escobas, utilizó la rueca y bajó de la torre para aprender a defenderse ella solita.

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