viernes, 12 de agosto de 2011

סממית

El señor Paniyou usa traje todos los días como su abuelo le recordaba debía vestir siempre un buen judío. El señor Paniyou es alto, delgado, amarillento de piel transparente y destacan en él unas ojeras moradas que suelen hacer juego con la pulsera de tela que lleva siempre en la mano izquierda. Se sienta en el mismo banco cada domingo con o sin periódico y -épicamente recto, mientras come algunos cacahuetes- escribe algo en un cuaderno de piel. El señor Paniyou camina mucho y apenas ríe, son curiosas las puntas de sus zapatos negros siempre impecables. Sus pasos son prudentes y su mirada elegante, me pregunto si sabe jugar al baseball pues suele observar a los jovencitos que se hacinan en la pista del barrio. El señor Paniyou regentó una pequeña joyería justo en la esquina donde venden ahora los perfumes de chanel. Por la puerta de la tienda pasa todos los días de la semana menos los sábados y todos los días murmulla en un extraño dialecto con expresión de pocos amigos. En más de una ocasión, desde la azotea de mi edificio, he observado las plantas de su ático, la organización de su peculiar terraza, su extraño jardín, -almacén de cactus como jamás se haya visto-. No se si tiene familia pero si sé que nunca visita a nadie. El señor Paniyou compra dos veces por semana, sale a la misma hora y coincidimos en el ascensor a la misma hora cada día durante su vuelta. El señor Paniyou es silencioso y no le gusta que le observen, pronuncia siempre las mismas frases y no tengo muy claro que sepa cuál es mi nombre, -creo que a mis hermanos y a mi nos llama siempre de la misma forma-, una extraña palabra cuyo significado desconocemos סממית

1 comentario:

  1. pues lo cierto es que esa palabra hebrea tiene un significado y yo creo saber cual es

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