lunes, 26 de septiembre de 2011

Al otro lado del espejo


El cielo se encuentra a un paso de que el agua queme y de que los fuegos sean sólo gotas de lluvia en un reflejo del sudor de una copa a mediodía o de una manzana con guarnición de paracetamol. Allí mismo donde la actriz grita en silencio mientras el escritor reproduce orgasmos frente a un escenario del teatro principal con guión de rocas y magnetos. Y será también allí con las notas disueltas de una composición para guitarra, al caer la noche, cuando los cangrejos brinden y analicen las razón del espejo  en una Venecia sin normas, sin juzgados y más sal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario