martes, 13 de septiembre de 2011

Nightmare

Estoy cerca de un parque verde y amarillo con la arena rojiza. Hablo con el matrimonio que quiere vivir en mi piso mientras yo les informo de la pesadilla de la casera, la mujer loca que accede al inmueble sin preaviso y sin permiso cuando le entra la nostalgia de bruja.

Caminamos demasiado tranquilos por el parque hablando de las instalaciones y de lo buena zona que es sobre todo para los niños por la cantidad de plazoletas y jardines que tienen alrededor, también hay tiendas y algunos bares pero en general es una zona céntrica sin demasiado ruido. De repente, en mitad del solitario parque empiezan a aparecer perros abandonados y preciosos de todo tipo pero, según voy observando a la mitad de ellos le falta algún miembro, -también abundan cachorros que intentan jugar con los desconocidos como nosotros-. Sigo mirando a mi alrededor y especialmente al suelo, mientras caminamos hablando de los abusos a la intimidad que no refleja el contrato con inventario de más de doce cláusulas que preside ahora mi escritorio. En mitad de la arena, empiezan a aparecer perros y más perros, cachorros y más cachorros con cuerpo de perro y cabeza extraña. Uno de los perros adultos incluso se relame una pata propia amputada que yace justamente al lado de él como si aún sintiese el miembro que le ha sido arrancado. Curiosamente, es mi perro favorito: un labrador.

Según avanzamos, empiezo a ver unas extrañas formas que se mueven bajo la arena artificial y reseca; decido entonces caminar por el cesped de los laterales. Algunas cabezas empiezan a emerger de la superficie y le pido al matrimonio que no caminen por ahí. Son cabezas de caimán que vagan solas y se mueven sin cuerpo.  Ya casi en el final del recorrido, algunas de estas cabezas aparecen con cuerpo y son caimanes completos que intentan morder y mordernos. Los perros sucios y abandonados van a parar a ese parque porque obviamente es tranquilo y no hay personas que los maltraten todavía más, pero allí, una vez se instalan los pseudo-muertos caimanes les arrancan parte de sus cuerpos y los van comiendo con la sumisión del que desea desaparecer. Pululan mandíbulas fantasmagóricas moviéndose por todos lados sin piel y sólo con huesos. Lo raro de todo es que los cachorros son cruces de estas atrocidades.

Miro al matrimonio y sin que diga nada saben que no es el mejor sitio para bajar a jugar con los niños yo miro la calle desde el otro lado del parque y con un escalofrío brutal enciendo la luz de la mesilla.


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1 comentario:

  1. No sé si se trata de una pesadilla real o ficticia (soñada mientras dormías o soñada despierta), pero desde luego es una pesadilla fascinante...

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