viernes, 21 de octubre de 2011

Festina lente

Apresúrate con la calma de un pingüino antes de lanzarse al oceano en manos del despertar de la muerte de una noche. Separados del suelo con la conciencia pegada al asfalto. Las manos tan libres como atrapadas las lenguas y así progresivamente, deshazte del camino en la distancia. Regálales los libros amarillos ya vendidos para comenzar a leerlos desde la página en blanco despiertos en sueños. Los excesos de control, la recuperación del comienzo en la enfermedad. Se ha de partir del kilómetro 764. Siempre fue nunca y ahora elige ser mañana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario