domingo, 16 de octubre de 2011

Llegó el momento en el que entendió porqué se le cayeron los dientes o porqué no podía ponerse más los patines boomerang o tirar pelotas de tenis en la terraza del vecino si después no pensaba ir a buscarlas; le enseñaron  porqué no era bueno ser explícito o no debía conceder más de dos oportunidades al azar y tampoco porqué no era correcto contestar siempre con cortesía y honestidad."Tomar café -, me dice, -es bueno si por malo se entiende sentirse de vez en cuando un poco nervioso".

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