jueves, 26 de enero de 2012

Fair Play

Cuantas veces botó el balón antes de llegar a sus manos; las mismas que le hicieron dudar de su posesión.

miércoles, 25 de enero de 2012

4 saltos

Cuatro veces saltó pero sólo cuatro. En el primero pensó que sería cuestión de tiempo, en el segundo cuestión de razón, en el tercero decidió aprender a caer y en el cuarto, sin pensar nada, comenzó el vuelo.

Esos ojos rojos

La observa al llegar a casa desde una rejilla. Escucha sus pasos rápidos por entre los tubos y mastica fuerte para que se acerque. Sabe cuando se gira y cuando su cola se queda bailando con la música de los altavoces. Al abrir la puerta, mueve siempre las llaves para que el sonido le recuerde su compañía. Casi todas las mañanas, antes de partir se despide mirando hacia los huecos. Es fácil comprender que existe porque ella sigue estando detrás de la rejilla, con sus ojos abiertos, rojos e inocentes.


Estado de crisis

Hemos probado tantas cosas que no sabemos qué querer. Probar las heridas y los abrazos, las tormentas y el hastío, los tonos más graves y el silencio. Hemos conjugado tantas acciones que la mitad de ellas ya son impersonales, carecen de subjuntivos y están llenas de condicionales, el presente es cojo, mudo y bastante sordo. La causa de lo que miramos puede ser cualquier mota de polvo y la consecuencia casi siempre es una resta. Hemos barrido tantas piedras y rocas que las grietas solo quedan en algunos nudillos sin suficiente crema o de unos labios que no conocen vaselinas; y, las naranja sólo escuecen si besan limones. Los ríos ya no hablan pues arrastran despidos y muchas bolsas de plástico. Una canción, un vinilo y un casete son las reliquias de alguna infancia y el tocadiscos no arranca sino es de tu memoria. La piscina del chalet de las afueras no se llena con deseos, ni con esfuerzo. Tampoco la calefacción enciende el fuego, la llama o la sangre. Hemos creado y transportado formatos para ser estrictamente censurados; elegir no hemos podido lograr que sea de todos. Hemos lanzado los dardos a unos fondos, la jubilación a los cuarenta ladrones y la fe ciega a unos salmos con subvenciones. Hemos tragado tantas palabras y tan poca saliva que es difícil tener arrugas y el corazón contento. Probar, probar y no dejar que el tacto alimente, ser embaucados en una constante de sílabas y disfraces, de espera sin cliente, de lucha sin saber de la existencia de batallas. Hemos probado tantas cosas que no sabemos que podemos querer.

martes, 24 de enero de 2012

Ser un monstruo

A las diez y media suena el despertador tardío y salta herido de la cama. Intenta poner recta la espalda fracturada y se mira las manos, moradas. Treinta minutos después el espejo de la habitación despierta el derrame de sus ojos y el dolor de cabeza permanente en la treintena y se pregunta qué luna o qué hora hizo despertar aquel instinto genético brutal. Recoge un poco el cuarto, con suerte los cristales de la cocina y vuelve al sillón. Las rodillas se le doblan solas y respira profundamente, escuchando atentamente los pitidos de sus pulmones, mirando al techo. Dicen que hubiera contado mil historias de cientos de formas diferentes y sin ninguna falta de ortografía o de entonación, hubiera reído con estridencia y hasta se hubiera animado a bailar con vosotras, mironas, de no haber aparecido ella. También sabemos que habría podido ser rey, alto diplomático y galán de Hollywood. En el pequeño estudio se agolpan cientos de novelas, todas con anotaciones y algunas plumas; varios premios en el cajón y cajas con revistas que apenas habrá ya leído. Ahora llama por teléfono, no es a la ambulancia, pues se curará él mismo las rodillas y rompe algunas invitaciones a eventos políticos y literarios. Cada tres horas envía un mensaje, algunos en blanco, y se cubre con la manta del salón, tiene ciertas cadenas desparramadas por la casa y le duele la mandíbula. En los próximos días será alimentado por la comida a domicilio y por las películas de bajo contenido moral. Promete recuperarse cuando desaparezca el sol, entonces le crecerán las alas y las garras y dejará de levitar. Acudirá de nuevo al encuentro, el hechizo o la hipnosis es fuerte, a pesar de que intente alimentarse de otras. Una bruja siempre fue una bruja.




lunes, 16 de enero de 2012

Aún a riesgo-arriesgo

Cuando amanece en azul las manos se preguntan dónde están las heladas o los brillos de ciertas lagunas. Según pasan las horas y el naranja se acongoja, sentimos que el sol no para, ni siquiera pregunta si derretir el blanco es lo mejor que le puede pasar a nuestras botas. Verde es la mirada, también las ilusiones, verde somos y estamos en cada segundo. Entonces, sabemos que aquello que quema tiene tintes dorados, piensa y huele a quemado. Paso a paso, el rojo se abre paso y una cosa profunda late, fuerte y a veces explota y nunca cesa. Camino de casa, el violeta piensa un poco en los años, en los amigos, en las mentes que nunca llegamos a alcanzar y sin mediar palabra el azul nos abraza para tapar esas mejillas blanquecinas, vuelve hasta hacerse una sombra negra y silenciosa donde el sueño nos alcance y los monstruos y los ideales se mezclen en Technicolor.


(...) Si arriesgas de un golpe y lleno de alegría,
tus ganancias de siempre a la suerte de un día,
y pierdes, y te lanzas de nuevo a la pelea,
sin decir nada a nadie lo que eres, ni lo que eras.
Si logras que los nervios y el corazón te asistan,
aún después de su fuga, en tu cuerpo en fatiga,
y se agarren contigo, cuando no quede nada,
porque tú lo deseas, lo quieres y mandas (...).

(...)Si llenas el minuto inolvidable y cierto,
de sesenta segundos, que te llevan al cielo.
TODO lo de esta Tierra será de tu dominio,
Y mucho más aún …(...)
Serás un hombre hijo mío!
R. Kipling

viernes, 13 de enero de 2012

Traducción-Adaptación




Adaptación, conocida también como traducción libre, es un procedimiento de traducción en el que el traductor reemplaza una realidad cultural o social en el texto original con la correspondiente realidad en el texto traducido. Así mismo el tiempo y el espacio se adaptan para hacerse más comunes y reales a sus nuevos lectores...a sus nuevos alumnos.

Lo único que se puede hacer con las cenizas para no mancharse es soplar.
Soplar fuerte y observar como su rastro se desvanece en el espacio.