miércoles, 25 de enero de 2012

Esos ojos rojos

La observa al llegar a casa desde una rejilla. Escucha sus pasos rápidos por entre los tubos y mastica fuerte para que se acerque. Sabe cuando se gira y cuando su cola se queda bailando con la música de los altavoces. Al abrir la puerta, mueve siempre las llaves para que el sonido le recuerde su compañía. Casi todas las mañanas, antes de partir se despide mirando hacia los huecos. Es fácil comprender que existe porque ella sigue estando detrás de la rejilla, con sus ojos abiertos, rojos e inocentes.


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