domingo, 12 de febrero de 2012

Catedral sin Carver

Fotos: P. Jiménez
Cuando construyó su casa tenía claro que no viviría en ella. Trabajó semanas enteras sin dormir analizando los planos de una obra fría y perfecta. Justo cuando hubo acabado, cogió sus cosas y marchó sólo, orgulloso de su imagen, orgulloso de no verla relucir.

Corremos el único riesgo de amar sin ser amados y hasta para ello hemos nacido cobardes.



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