lunes, 13 de febrero de 2012

De.con.struc.tion

Un puzzle no son las mil piezas de un objeto roto. Un puzzle tiene forma y casi nunca aristas cortantes como un vaso estallado o un plato estrellado contra la pared. Un puzzle requiere un sentido y la búsqueda de una solución final, de un objetivo. Las mil piezas de un objeto en el vacío sólo tienen un fin último que es en sí su resultado: el ruido, el ansia, la liberación, un ente sin propósito...sin progresión que, de repente, cae. La mayoría de las historias que hemos conocido son solamente objetos arrojados al vacío esperando que sus partículas se disgreguen y dejen un resultado ruidoso, sucio y casi siempre triste. Sin embargo, ciertos seres con inteligencia superior saben que el resto de los humanos somos un puzzle. De ahí que pueda observárseles buscando las piezas adecuadas y encajándolas con mimo, tesón y mucha paciencia. No es fácil, hay que tener madera de arquitectos o escultores, probar, dejar tiempo para recapacitar sobre la forma, retomar una sóla pieza en semanas... pero si hay voluntad, se acaba...y de ahí se empieza... Hay ciertos puzzles que son como las más bellas obras de arte.

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