lunes, 30 de abril de 2012

Al vacío

El espacio es pequeño, cristalino, silencioso. Nada más introducirse piensa en los cuadernos que siempre pinta saliéndose de las líneas, en las ceras rotas de su caja y en las plumas cuya tinta ha ya destrozado; en las trenzas de algodón sobre las cartulinas y en sus brazos, en los cuentos, siempre en palabras... Está dentro sin saber apenas desde cuando, sin escuchar más que una única música de murmullos convertidos en pasos y silencios donde no hace frío, donde no pasa calor. Sin poder cortarse, con las desgastadas tijeras azules, pega la historia con una barra a punto de extinguirse pero tiene fé. La burbuja adormece lentamente, lentamente...y existe la calma. La nada coge forma de botella donde salir es lo difícil. No existe el líquido ni la noche. El padre y la madre es sólo un recuerdo cansado. Todo corre en un chasquido donde, al levantar los brazos, ha de quedar finalmente envasado.

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